Por Antonio Álvarez Bürger A lo mejor veo las cosas con ojos de provinciano (yo soy esencialmente un...
Más Antiguo
Desde otro ángulo
Por Antonio Álvarez Bürger Un día su perra dio a luz cinco cachorritos. Y como no tenía la...
Por Antonio Álvarez Bürger Cayó en mis manos, hace un tiempo, “Una Breve Introducción de la Historia de la Estupidez Humana”, de Walter B. Pitkin, publicada en 1934, en la que este académico de la Universidad de Columbia sostiene que cuatro de cada cinco personas en el orbe son lo...
Por Antonio Álvarez Bürger Sí, es efectivo que en la primavera se produce un aumento dramático de los suicidios, al...
* 23.15 hrs.: en una calle de Concepción (año 2016). “Madre, fui a la fiesta y, como tú me lo...
Por Antonio Álvarez Bürger Moya (para que nos vayamos entendiendo) somos usted, yo y todos los que, inmersos en esta suerte de estado de sometimiento a leyes comunes o, lo que podríamos llamar cadena estructural de la sociedad, nos ubicamos indefectiblemente en el último y más débil eslabón de la...
Por Antoio Álvarez Bürger Por supuesto, usted ingresa a un local comercial a comprar y no a robar. Entonces, se...
Por Antonio Álvarez Bürger Cómo nos encantan las «colas» (o filas, para los intransigentes del idioma) y cuánto las añoramos...
Por Antonio Álvarez Bürger Hablemos de la corrupción, esta insultante palabra en boga permanente en el país, que ha logrado arrinconar a otras igualmente top como el narcotráfico, la delincuencia o la inmigración ilegítima. Viene del latín corruptio, que significa algo así como abuso, alteración, soborno o cohecho. En realidad,...
Por Antonio Álvarez Bürger En una ocasión le escuché decir a un amigo: “Cuando pierdes a tu madre, se experimenta la...
Por Antonio Álvarez Burger Es difícil señalar hoy el momento en que los chilenos nos pusimos tan pedantes, torpes y...
Por Antonio Álvarez Bürger Llevaba algo así como un cuarto de hora arreglándose el cabello frente al espejo de aquella vitrina en la galería comercial. En varias oportunidades había intentado peinarse, pero cada vez remachaba los golpes de peineta con mohines de evidente desagrado. Parecía no quedar conforme, y era...

