Por Antonio Álvarez Bürger ¿Y?… ¿No le ha pasado a usted? Lo que es a mí, me ha sucedido con...
Artículo Al Azar
Desde otro ángulo
Por Antonio Álvarez Bürger Estaba tumbado en uno de los sillones del living, y tan descompuesto que no atinaba más...
Por Antonio Álvarez Burger Cuán previsible, disciplinado, rutinario y devoto guardián de sus costumbres es el chileno común. El que pisa estas tierras por vez primera (turista foráneo o inmigrante, por decir algo), y decide bucear en la idiosincracia nuestra, termina por convencerse de que somos realmente una raza fastidiosamente...
Por Antonio Álvarez Bürger Hablemos de la corrupción, esta insultante palabra en boga permanente en el país, que ha logrado...
Por Antonio Álvarez Bürger Decía que le iluminaban el alma y que, como lo pregonara San Agustín, sólo por ellas...
Antonio Álvarez Bürger Ciertamente abruma zambullirse en las profundas aguas de lo ignoto, cuando se está tras la búsqueda de una verdad axiomática, inequívoca, que debiera mostrarse sin remilgos ni vaguedades ni interpretaciones ligeras o imprudentes. ¿Acaso la verdad no existe, no es una certeza absoluta cuando la evidencia...
Por Antonio Álvarez Burger Al fondo del patio de mi casa hay un árbol de frondosa y exuberante fisonomía, donde...
Por Antonio Álvarez Burger Durante la opípara celebración en que coincidimos con este personaje (agudo y locuaz amigo mío) en...
Por Antonio Álvarez Burger ¿Burocracia, desinterés, incompetencia? ¿Cuál de estas interrogantes calzará con mayor rigor en este entramado de juicios que, a mi parecer, se entrecruzan a la hora de preguntar respecto a lo que sucede realmente con el hoy fatigado, lánguido Mercado de Concepción, otrora motivo de razonable ufanía...
Por Antonio Álvarez Burger El problema mayor no radica, principalmente, en la discutible habilidad para conducir o en el conocimiento...
Por Antonio Álvarez Burger Leoncio Toro es la oveja negra de la familia, y más ladrón que gato de campo....
Por Antonio Álvarez Bürger Un día su perra dio a luz cinco cachorritos. Y como no tenía la menor intención de conservarlos, puso un letrero en el ventanal de su casa para venderlos. “Vendo perritos muy hermosos”, rezaba el cartel. Este tipo de rótulo –pensó la mujer- era...

