La estatua del fundador de la ciudad y… ¿quién le pone el cascabel al gato?

Por Antonio Álvarez Burger

Muchos fuimos los que pensamos que la efigie del fundador de la ciudad de Concepción, Pedro de Valdivia (o Pedro Gutiérrez de Valdivia) –derribada y retirada con inusitada violencia por un grupo de extremistas de su lugar, en la Plaza de la Independencia –pasadas las 19:00 horas del día jueves 14 de noviembre de 2019—sería retornada este último día 5 de octubre en la intersección de las calles Barros Arana y Aníbal Pinto, a siete años de cometido aquel acto vandálico.

Pero no aconteció, y la interrogante continúa flotando en el éter. Se desconoce dónde se halla hoy en día. Se desconoce si perdura el interés de parte de las autoridades pertinentes, que aquella escultura de bronce producida en tributo al creador, pionero o instaurador de la metrópoli penquista retorne (si es que aún «subsiste»), allí donde fuera ruinmente desplomada, en el contexto de aquel controvertido e incierto movimiento conocido como «Estallido social». Se desconoce si hay planes para concretar o no su restauración y reinstalación, como sí los hubo en la plaza de Santiago con la efigie del general Manuel Baquedano, también ultrajada por sujetos con la mente en apariencia desajustada.

Cabe consignar que la reinstalación de la estatua de Baquedano ocurrió el 10 de marzo de 2026, tras el traslado de la estructura desde el Museo Histórico y Militar. Fue montada nuevamente sobre su base en el principal paseo público de la capital. Y la reinauguración oficial se concretó el 19 de septiembre del año en curso, coincidiendo con el Día de las Glorias del Ejército. Hay que recordar que el monumento al general Manuel Baquedano sufrió daños materiales diversos y cuantiosos durante aquella revuelta del 2019, los que incluyeron rayados masivos, pintarrajeos, daños estructurales y la rotura de las piezas secundarias. Sin embargo, ahí está otra vez y… bien acicalado, arreglado con mucho esmero.

Entonces, ¿acá quién le pone el cascabel al gato? Al margen de cualquier postura ideológica, étnica, psicótica o misantrópica, no tiene justificación alguna que la ciudad de Concepción –capital de la Región del Biobío– no haya repuesto aún en su centro geográfico la estatua de quien la fundó hace 476 años, con el nombre de La Concepción de María Purísima del Nuevo Extremo o, simplemente hoy mismo, Concepción del Nuevo Extremo. Pedro de Valdivia (1497-1553) fue un militar y conquistador español, célebre por ser además el fundador de Santiago y de Valdivia, y el primer gobernador de Chile. 

En mi modesta opinión, si se insiste en continuar dejando las cosas como ocurrieron aquel 14 de noviembre de 2019 en la ciudad de Concepción (donde se registrara un comportamiento violento, rayano en lo salvaje, con actos de desorden público como el gamberrismo, la tropelía y el pillaje), el panorama no será nada de auspicioso. El regreso de la efigie del fundador de la urbe a su sitio, debe ser mirado como una prometedora señal de convivencia, reencuentro y rectitud. Si no es así, esta (antaño) orgullosa metrópoli del sur de Chile seguirá perdiendo su prestigio y linaje.