Hasta el alcalde Rodrigo Vera: Casi 200 Personas en marcha Penco-Lirquén. Última línea de defensa ante la inminente votación de la comisión de medio ambiente

Las calles que unen Penco y Lirquén se convirtieron esta tarde de sábado en el escenario de una pacífica pero firme resistencia. Cerca de 200 personas, en la participó el propio alcalde Rodrigo Vera, en forma pacífica, arrastró batucadas, pancartas y consignas. Todo esto da cuerpo a una marcha ciudadana que busca frenar las intenciones de la canadiense Aclara Resources de instalar una mina de tierras raras a pasos del centro urbano.

La movilización, que nunca dispuso de autorización alguna, arrancó a las 15:00 horas desde la Plaza de Armas de Penco en dirección a Lirquén. La manifestación no es un hecho aislado: es el último cartucho de una comuna que se juega su identidad este lunes 8 de junio, cuando la Comisión de Evaluación Ambiental del Biobío vote la aprobación o el rechazo definitivo del proyecto.

Un frente amplio contra el gigante canadiense

La caminata de esta tarde reflejó un quiebre profundo en la zona. No se trata solo de activistas ecológicos; la oposición ha logrado unificar a sectores que raras veces marchan juntos:

  • Comercio y Turismo: Locatarios y gastronómicos temen que la cercanía de la faena minera ahuyente definitivamente el flujo de visitantes hacia las playas y restaurantes.
  • Comunidad Agrícola y Vecinal: Agricultores locales y la Unión Comunal de Juntas de Vecinos acusan riesgos directos sobre la salud pública y las fuentes de agua de la zona.
  • Respaldo Político: El propio alcalde de Penco, Rodrigo Vera, se ha puesto a la cabeza del rechazo institucional, defendiendo un modelo de desarrollo comunal basado en la naturaleza, el puerto y la gastronomía, incompatible con la actividad extractiva.

La paradoja del lunes: la calle contra los informes técnicos

La marcha de hoy es la respuesta directa al balde de agua fría de la semana pasada, cuando el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) recomendó técnicamente aprobar el proyecto.

El choque de visiones es total: mientras los organismos técnicos ven viabilidad en la extracción de estos minerales tecnológicos, los habitantes defienden el valor ecológico de sectores como El Queule y el derecho a decidir el futuro de su entorno.

Penco ya habló en las calles entre la plaza comunal y Lirquén. Con los ecos de la protesta aún frescos, la moneda queda en el aire para este lunes, en una votación que promete ser una de las más complejas e importantes de los últimos años para la Región del Biobío.

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