Hazaña Científica en el Pacífico: Científicos de Concepción Recuperan Instrumentos y Valiosos Datos de Dos Años en la Fosa de Atacama

En una proeza de ingeniería oceanográfica, un equipo científico nacional, con destacada participación de investigadores de Concepción, logró recuperar exitosamente una línea de instrumentos que permaneció sumergida durante dos años a siete kilómetros de profundidad en la Fosa de Atacama, frente a la costa de Taltal.

La compleja operación de rescate se extendió por doce horas y culminó con la obtención de un invaluable registro de datos continuos. Estos antecedentes son cardinales para descifrar los impactos del cambio climático y la evolución del sistema marino en las profundidades del océano chileno.

La Batalla por el Rescate a 7.000 Metros

El Dr. Oscar Pizarro Arriagada, oceanógrafo del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción (UdeC), confirmó que la recuperación de los instrumentos fue un desafío técnico extremo.

Manuel Torres Godoy, geofísico de la UdeC y magíster en Oceanografía que participó en la expedición, explicó las complejidades: “No es trivial recuperar una línea llena de instrumentos a más de 7 kilómetros de profundidad. Primero, debemos establecer comunicación acústica –afectada por la dispersión del sonido–, luego enviar un comando de liberación que puede o no llegar”.

El proceso fue una verdadera maratón técnica:

  • El intento de liberación del anclaje comenzó a las 4 AM.
  • El equipo debió sortear imprevistos como el quiebre del cable que envía el pulso acústico y la presión de comunicarse con un instrumento que inicialmente no respondía.
  • La confirmación de la liberación del anclaje no llegó hasta las 3:45 PM, iniciando la maniobra final para divisar las boyas de menos de un metro entre olas de hasta tres metros.

Una Visión Inédita del Océano Profundo

Los registros recuperados, capturados continuamente entre los 7.000 y 3.000 metros de profundidad, permitirán a los investigadores observar variaciones de largo plazo en el océano profundo. El Dr. Pizarro destacó que esta información es «algo crucial para entender la evolución del sistema marino».

Estos datos temporales extensos se complementarán con los obtenidos durante el reciente crucero científico CIMAR 30 Norte a bordo del buque Cabo de Hornos. Mientras el observatorio de la fosa ofrece una perspectiva histórica, el crucero aporta una visión detallada e «instantánea» de la estructura de la columna de agua.

Entendiendo la Zona Mínima de Oxígeno

El esfuerzo conjunto busca entender cómo el calentamiento global está modificando la circulación oceánica y, vitalmente, la distribución de oxígeno y nutrientes.

Durante el crucero CIMAR 30, el equipo se enfocó en la «zona mínima de oxígeno», la franja entre 50 y 400 metros de profundidad donde el oxígeno disuelto es críticamente bajo, lo que define los límites de la vida marina.

“Conocer la distribución de las masas de agua y los procesos de mezcla nos permite entender los cambios en la circulación de gran escala que afectan al clima del planeta,” subrayó el Dr. Pizarro. El grupo de la UdeC realizó mediciones de turbulencia y microestructura hasta los 5.000 metros para estimar la velocidad de difusión de compuestos esenciales como el oxígeno y el dióxido de carbono.

En el crucero participaron investigadores de la UdeC, junto a científicos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Antofagasta. El académico concluyó haciendo un llamado a mantener la financiación pública, ya que la continuidad de estas investigaciones y la operación de buques como el Cabo de Hornos son cruciales para comprender la evolución del océano y su influencia en el sistema climático global.

SOJ

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