Tiene luz verde 12-0: Proyecto de Tierras Raras de Aclara en Penco logra unánime aprobación ambiental y quiebra la inercia de la «permisología»

Tras una tensa sesión de dos horas, la Comisión de Evaluación Ambiental respaldó el proyecto de US$130 millones de Minera Aclara. La decisión marca un hito de destrabe técnico y descarta de plano los mitos sobre riesgos nucleares en la zona.

Un veredicto inapelable y un giro de timón para la inversión en la Región del Biobío. En una sesión que se extendió por dos horas en el Salón Biobío de la Delegación Presidencial, la Comisión de Evaluación Ambiental aprobó por unanimidad el polémico y largamente tramitado Proyecto Minero de Tierras Raras en Penco, ligada a la firma Minera Aclara. Los 12 organismos regionales con derecho a voto aprobaron el proyecto de manera unánime. Los seremis del Biobío de las carteras de Medio Ambiente, Salud, Economía, Obras Públicas, Agricultura, Vivienda y Urbanismo, Energía, Minería, Desarrollo Social, Transportes y Telecomunicaciones, además del Delegado Presidencial Regional y el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) votaron a favor.

La luz verde para esta inversión de US$130 millones rompe de raíz con la densa capa de la permisología tradicional. En un escenario nacional donde los proyectos industriales suelen quedar atrapados durante años en un laberinto de burocracia e indefinición, esta resolución demuestra que la institucionalidad ambiental puede ser oportuna y eficiente cuando se impone el rigor técnico por sobre la inercia del Estado.

El examen técnico que destrabó el proyecto

Presidida por el delegado presidencial, Julio Anativia, y respaldada por los votos de diez secretarios regionales ministeriales (desde Medio Ambiente y Minería hasta Salud y Economía), la mesa validó la propuesta del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). El proceso administrativo, calificado como riguroso y de larga data, implicó el pronunciamiento inicial de cerca de 30 servicios con competencia ambiental, decantando finalmente en la revisión exhaustiva de 17 organismos en la adenda complementaria.

Uno de los puntos más complejos de la jornada fue disipar los temores de la comunidad. Al respecto, el seremi de Medio Ambiente, Mario Delannays, fue categórico en sepultar las dudas sobre la seguridad de la faena:

«Se evaluaron los aspectos técnicos de la normativa y hay que decirlo de plano: se descarta cualquier riesgo de emisión radiactiva. Existe un pronunciamiento de la Comisión Chilena de Energía Nuclear que establece con claridad que no hay riesgo nuclear en este proyecto», enfatizó Delannays.



El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, dijo:

“A ver, la consecuencia de como persona, como alcalde, y el hecho de que estén los seis concejales conmigo no es una derrota. Hemos sido consecuentes, hemos presentado todas las observaciones dentro del proceso, hemos respetado la institucionalidad, y hoy día intervenimos, planteamos nuevamente nuestro punto de vista, que no estamos de acuerdo con este proyecto, y lo quiero volver a recalcar. En este proceso, la decisión no pasa ni por el alcalde, ni por el Consejo Municipal”.



Debate y participación ciudadana

Antes de la votación que selló el destino favorable de la iniciativa, la sesión dio espacio a una alta expectación pública. Expusieron la directora regional del SEA, María Eliana Vega, y la profesional del servicio Valeria Saavedra, además del alcalde de Penco, Rodrigo Vera. Además, otros 11 oradores —incluyendo a representantes de organizaciones vecinales, sociales y comunidades indígenas de Penco-Lirquén— tomaron la palabra en un debate que combinó la presión social con la defensa del desarrollo económico local.

Con este histórico resultado favorable, el proyecto de Tierras Raras se consolida no solo como un pilar de reactivación económica regional, sino como el ejemplo de cómo una evaluación ambiental estricta pero ágil puede quebrar el fantasma de la permisología que asfixia a la inversión del país.

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