La estatal reestructuró su área de cumplimiento luego de que una investigación interna confirmara el envío de información falsa a la Superintendencia del Medio Ambiente.
Lunes 08 de junio de 2026. — La Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) descabezó y reestructuró su área de cumplimiento ambiental tras un escándalo que golpea el corazón de su Refinería Aconcagua. Este lunes, la estatal confirmó la desvinculación inmediata de ocho funcionarios, luego de comprobarse una grave alteración en las métricas de control que la compañía debía reportar a las autoridades fiscalizadoras.
La trama comenzó a gestarse en enero, cuando los sistemas de control interno de la propia petrolera encendieron las alarmas. El caso, sin embargo, se mantuvo bajo reserva corporativa hasta fines de abril, cuando el directorio destapó la investigación en plena junta de accionistas. Las sospechas eran ciertas: desde la refinería se había enviado información errónea y presuntamente manipulada a la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).
La respuesta del gobierno no se hizo esperar. La ministra de Energía, Ximena Rincón, tildó el episodio como «grave», mientras que la SMA abrió de inmediato un proceso sancionatorio para determinar el impacto real de las mediciones falseadas.
A través de un comunicado, ENAP aseguró que reaccionó a tiempo activando sus protocolos de gobierno corporativo y que ya puso todos los antecedentes en manos de la justicia y los organismos competentes. Los despidos de esta jornada forman parte de un plan de contingencia más amplio que busca rediseñar por completo la estructura de vigilancia ambiental de la firma.
«ENAP continuará colaborando con las autoridades competentes en el marco de los procesos en curso», sentenció la estatal, en un intento por contener una crisis de credibilidad institucional que recién comienza su curso legal.
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