* En cinco años más, el espacio y la Luna comenzarán a poblarse de reactores nucleares. Estados Unidos quiere poner los primeros operativos. Una vez demostrado que la NASA cuenta con la capacidad operativa para transportar seres humanos a salvo hasta la Luna y traerlos de regreso, Estados Unidos da a conocer su intención de colocar reactores nucleares en órbita y la superficie lunar para 2030. Para lograr esta proeza, la NASA deberá trabajar en conjunto con el Departamento de Defensa (ahora llamado “Departamento de Guerra”) y el Departamento de Energía (DOE).
Mediante una publicación en X, la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) de la Casa Blanca reveló un documento ejecutivo con nuevas directrices para las agencias federales, el que establece la hoja de ruta de la tecnología nuclear espacial para los próximos años. Con ello –señalan– se garantizará la “superioridad espacial estadounidense”. En la actualidad, los instrumentos espaciales emplean energía solar para operar. Sin embargo, esta fuente es considerada como poco práctica para fines más complejos. Aunque técnicamente siempre hay luz solar, la energía es intermitente, escasa, y casi siempre necesitan de baterías voluminosas para almacenarla.
Los reactores producen bastante energía continua durante años a través de la fisión nuclear, dividiendo átomos en cadena. Una variante de ellas puede usarse para la llamada propulsión eléctrica nuclear. Mientras su primera característica las hace las opciones más viables para la subsistencia en las bases lunares, la segunda permitirá a las naves espaciales acelerar constantemente sin preocuparse por combustible químico. La tecnología nuclear, en resumen, permite llegar más lejos, con más carga, por más tiempo y con menos limitaciones. La base lunar de la NASA pretende convertir la superficie del satélite en un “campo de pruebas tecnológicas”, para el diseño de viajes futuros a Marte.
¿Cuatro reactores en cinco años?
La meta es un reactor de potencia media en órbita para dos años más, con una variante diseñada para propulsión eléctrica nuclear, y un primer gran reactor funcional en la superficie de la Luna para 2030. Tanto la NASA como el Pentágono desarrollarán tecnologías energéticas de manera paralela, utilizando la estrategia actual de competencia entre proveedores. Los reactores deberán ser modulares, escalables, y tendrán que incluir aplicaciones tanto para la futura vida en la Luna como en la propulsión espacial. Por su parte, el DOE deberá garantizar que estos proyectos cuenten con el combustible, infraestructura y seguridad nuclear necesarios para que logren sus objetivos. Asimismo, esta dependencia evaluará si la industria tiene la capacidad para producir hasta cuatro reactores en cinco años.
El plan contempla tecnologías que produzcan al menos 20 kilovatios eléctricos (kWe) durante tres años en órbita, y al menos cinco años en la superficie lunar. Mientras tanto, deberán tener un diseño capaz de elevar la potencia a 100 kWe. Los primeros diseños tendrán que llegar en un año. Por último, la orden designa a la OSTP como la encargada de trabajar la hoja de ruta de la iniciativa, señalando los obstáculos y recomendaciones para abordarlos. “El poder nuclear en el espacio nos proporcionará la electricidad sostenida, la calefacción y la propulsión esenciales para una presencia permanente en la Luna, Marte y más allá”, resumió la cuenta. Por su parte, Jared Isaacman, administrador de la NASA, aclaró en su perfil oficial de X que “ha llegado el momento de que Estados Unidos emprenda el uso de energía nuclear en el espacio”.
El plan otorga un marco común en el que cada agencia deberá trabajar. Cada una opera con su propio presupuesto y procesos internos. En el trasfondo, la carrera por la infraestructura espacial evidencia la competencia tecnológica con China, que también busca capacidades energéticas avanzadas para la Luna. (Fuente: Wired).





