La magnitud de la tragedia obligó al presidente Gabriel Boric a interrumpir su agenda en Rapa Nui para actualizar el balance de víctimas. Con un tono solemne, el mandatario confirmó que la cifra de fallecidos se elevó a cuatro personas.
«Enviamos nuestras más sinceras condolencias a las familias. Producto de este accidente, un camión explotó y tenemos confirmada la pérdida de cuatro vidas», señaló el Presidente desde el punto de prensa en la isla.
Lo que comenzó a las 08:10 horas como un accidente de tránsito habitual en la hora punta de la Región Metropolitana, mutó en una catástrofe química de proporciones históricas. Un camión de la empresa Gasco que transportaba gas licuado volcó en el empalme de la Ruta 5 Sur con General Velásquez, desatando una explosión en cadena que ha dejado una cicatriz de fuego y metal retorcido en el parque industrial del norte de la capital.La tesis del Ministerio Público: Velocidad y negligencia
La Fiscal Jefe de la Fiscalía Regional Centro Norte, Macarena Cañas, entregó los primeros peritajes que sitúan al conductor del camión de Gasco —quien figura entre las víctimas fatales— como el principal responsable del siniestro que mantiene a la capital en vilo.
Según la persecutora, la dinámica del desastre se habría originado por un exceso de velocidad del vehículo de carga. El chofer perdió el control de la máquina, colisionando en cadena con un segundo vehículo mayor. Este impacto fracturó el estanque, liberando una «nube de gas licuado de petróleo» que, al entrar en contacto con una fuente de ignición, detonó de forma devastadora.
«Se busca establecer la responsabilidad penal del chofer, quien falleció en el lugar, pero también identificar eventuales responsabilidades de terceros», sostuvo la fiscal Cañas.
Radiografía de un desastre en cadena
El diagnóstico del gobernador Claudio Orrego apunta a una secuencia fatal: tras el volcamiento, una de las válvulas del camión cedió, liberando una nube de gas masiva. Bastó una chispa fortuita para que el sector se convirtiera en un horno a cielo abierto.
El saldo es devastador:
- Vida y Salud: 4 fallecidos y 17 heridos; entre estos últimos, cinco permanecen en riesgo vital con quemaduras extremas.
- Infraestructura: La explosión alcanzó una planta de gas, una chatarrería, una cementera y un convoy ferroviario de la empresa Fepasa.
- Pérdidas materiales: Siete vehículos particulares fueron reducidos a cenizas por la onda expansiva.
La batalla contra el «Factor BLEVE»
Pese al despliegue de 14 compañías y más de 100 voluntarios de Bomberos de Santiago, el peligro no ha pasado. El comandante Rodrigo Espinoza advirtió que la válvula de alivio del estanque sigue activa, una señal inequívoca de que la presión interna es crítica debido a una fisura en la estructura.
El despliegue de las unidades de élite
Dado que el sitio del suceso aún es considerado zona de peligro, el Ministerio Público ha convocado a un equipo multidisciplinario de Carabineros para entrar en acción apenas Bomberos asegure el área (un proceso que podría tardar al menos tres horas más):
- SIAT: Para reconstruir la dinámica del choque y la velocidad del camión.
- Labocar: Para los peritajes científicos sobre el origen de la explosión.
- OS9 y SEVB: Para las diligencias investigativas del entorno y vehículos involucrados.
Llamado a la comunidad
La Fiscalía hizo un llamado urgente a trabajadores de empresas aledañas y testigos que hayan resultado con lesiones leves o que posean información relevante, para que se acerquen a Carabineros. «Es una situación muy grave y dramática; necesitamos identificar a todas las personas afectadas, incluso las que no estaban en el epicentro mismo», enfatizó Cañas.
El fantasma de un fenómeno BLEVE (explosión por expansión de vapores de líquidos en ebullición) mantiene a los equipos de emergencia en un enfriamiento ininterrumpido. Si el estanque colapsa antes de ser estabilizado, el radio de destrucción podría expandirse exponencialmente.
Un sector bajo asedio
Actualmente, el tránsito en la zona de Renca está totalmente interrumpido en ambos sentidos de la caletera y los accesos principales. Carabineros mantiene un perímetro de seguridad estricto y ha procedido con la evacuación de las empresas colindantes, mientras el aire aún huele a combustible y el estanque de Gasco sigue siendo una amenaza latente para la ciudad.
SOJ





