La Iglesia Católica Chilena: Fuerte Declaración Episcopal en defensa de la vida Ante el Proyecto de Ley de Aborto anunciado por el gobierno


En un pronunciamiento claro y contundente, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile ha emitido una declaración de cuatro puntos, reiterando su profunda preocupación y oposición ante el inminente ingreso del proyecto de ley que busca legalizar el aborto en el país. El comunicado, difundido tras el anuncio gubernamental, reafirma la postura de la Iglesia en defensa de la vida desde la concepción.

La Dignidad Inviolable de la Vida Humana

La declaración episcopal comienza por lamentar «profundamente estas iniciativas, que atentan contra el valor sagrado e inviolable de la vida humana». Los obispos insisten en que «la vida humana, desde su concepción hasta la muerte natural, posee una dignidad que debe ser siempre protegida y promovida».

En un segundo punto, la Conferencia Episcopal trae a colación palabras del Papa Francisco, quien en su documento «Dignitas Infinita» (2024) subraya que «un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades». Los obispos enfatizan que el argumento de un supuesto «derecho a decidir sobre el cuerpo propio» no puede ignorar «el hecho incuestionable sobre la existencia de otro ser humano, ‘único e irrepetible’, que también demanda respeto y cuidado». Reconocen que existen embarazos en situaciones dolorosas y complejas, pero recalcan que «ningún acto de violencia puede justificarse como solución». Al mismo tiempo, hacen un llamado a la empatía, la cercanía, la escucha y el apoyo hacia quienes enfrentan estas difíciles circunstancias.

El Deber de Proteger al Indefenso y la Objeción de Conciencia

En su tercer punto, la declaración enfatiza que en un país que aspira a una mayor justicia y dignidad para todos, no se puede «relativizar el valor de la vida humana, especialmente de los más indefensos». Citando a San Juan Pablo II en «Evangelium Vitae» (1995), los obispos recuerdan que el aborto es un crimen «que ninguna ley humana puede pretender legitimar. Leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia». Por ello, reiteran el llamado a «custodiar la vida de quien está por nacer».

Finalmente, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal chilena hace suyas las palabras del Papa León XIV en su reciente discurso al Cuerpo Diplomático: «nadie puede eximirse de favorecer contextos en los que se tutele la dignidad de cada persona, especialmente de aquellas más frágiles e indefensas, desde el niño por nacer hasta el anciano, desde el enfermo al desocupado, sean estos ciudadanos o inmigrantes». Instan a las autoridades y legisladores a ejercer su responsabilidad, promoviendo una sociedad verdaderamente inclusiva, donde toda vida humana, sin excepción, sea acogida y cuidada.

La declaración fue firmada por los principales líderes de la Conferencia Episcopal: René Rebolledo Salinas, Arzobispo de La Serena y Presidente; Ignacio Ducasse Medina, Arzobispo de Antofagasta y Vicepresidente; el Cardenal Fernando Chomalí Garib, Arzobispo de Santiago; Juan Ignacio González Errázuriz, Obispo de San Bernardo; y Cristián Castro Toovey, Obispo de Santa María de Los Ángeles y Secretario General.

SOJ