El Presidente Gabriel Boric sostuvo este martes en la ONU que «la agresión de Rusia a Ucrania debe parar», y recalcó que «es Naciones Unidas la instancia llamada a poner fin a esta flagrante transgresión del derecho internacional. No podemos aceptar que se naturalice que un país invada y se quede con parte de su territorio. Para países medianos como el nuestro, exigir el respeto al derecho internacional es la principal garantía que tenemos del respeto a nuestra propia soberanía, del respeto a nuestra propia integridad territorial».
El gobernante chileno hizo especial énfasis en la situación de los niños ucranianos secuestrados por Rusia y llevados a su territorio. «Deben ser devueltos a sus familias. Las instituciones que no son capaces de adaptarse a su época corren el riesgo de derrumbarse» Durante su intervención, Boric reiteró su llamado a reformar la estructura de la ONU, que data de hace casi 80 años, y propuso fijar un plazo para hacerlo. Sus críticas apuntaron principalmente al derecho de veto del que gozan cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (los que ganaron la Segunda Guerra Mundial: EE.UU., Rusia, China, Reino Unido y Francia), que simboliza como pocos el desequilibrio de un mundo donde África, Latinoamérica y gran parte de Asia se sienten ajenas a la toma de decisiones.
«El mundo ha cambiado, pero hay cosas que se mantienen igual. Un ejemplo reiterado desde este pupitre es el Consejo de Seguridad de la ONU. Y el mundo del 2024 no es el de 1945. Escuché atentamente en la mañana al secretario general de la ONU, al Presidente Lula, de Brasil; y al Presidente Biden, de Estados Unidos, manifestar explícitamente su acuerdo en reformar el Consejo de acuerdo a los tiempos de hoy. ¿Quién o qué lo impide? ¿Hay alguien, acaso, en esta asamblea que se oponga?», reflexionó. «Desde Chile —agregó— propongo que nos pongamos un plazo para la reforma y que, para cuando la ONU cumpla 80 años, lo haga con un Consejo de Seguridad acorde al curso de los tiempos actuales, del que sean parte Brasil desde América Latina, la India, al menos un país de África, entre otros. No hay nada que lo impida, salvo la falta de nuestra propia voluntad». Boric alertó que «las instituciones humanas dependen de la voluntad de sus líderes; nosotros, y aquellas que no son capaces de adaptarse a su época corren el riesgo de derrumbarse. Es cosa de recordar el rápido colapso de la Sociedad de las Naciones. Y es que hay momentos en que el cambio es la mejor manera de asegurar la continuidad de nuestra historia, y éste es precisamente uno de esos momentos».
Además, entregó su apoyo a «la propuesta de África, liderada por Nigeria, para abordar la evasión fiscal, los flujos financieros ilícitos y las desigualdades en la recaudación de impuestos a través de la creación de una convención sobre la cooperación fiscal internacional, logrando un sistema más transparente e inclusivo; un sistema de impuestos globales que apoye al financiamiento de la lucha contra la crisis climática, en el cual los países, pero también las grandes empresas, rindan cuenta de sus movimientos y aporten lo que corresponde a los países de los cuales han obtenido su riqueza». Finalmente, Boric hizo un aparente guiño a la posible candidatura de la ex Presidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. «Para estos desafíos y tantos más, no me cabe duda que es el posible liderazgo de una mujer, como señala el Acuerdo de la Convención del Futuro, que suscribimos hoy en la mañana, que provenga de nuestra América grande, según el criterio de rotación territorial de la ONU, el que podrá encabezar este proceso siguiendo la senda reformista de António Guterres», argumentó.





