En la búsqueda constante por alimentos más saludables y naturales, un equipo de investigadores de Concepción ha logrado un avance significativo. A través de su empresa spin-off, Coloris Biotech, están desarrollando colorantes naturales producidos por bacterias, una alternativa más segura y sostenible a los colorantes artificiales comúnmente utilizados en la industria alimentaria.
El problema de los colorantes artificiales, especialmente en productos destinados a niños, ha sido ampliamente documentado. Estos aditivos se han asociado a hiperactividad y otros problemas de salud. Ante este escenario, el Grupo Interdisciplinario de Biotecnología Marina (Gibmar), liderado por el Dr. Jorge Dagnino Leone, ha encontrado una solución innovadora.
«Nuestra tecnología aprovecha el poder de las bacterias para producir colorantes naturales de alta calidad», explica Andrea Donoso Youlton, Gerente General de Coloris Biotech y Subdirectora de Gibmar. «A diferencia de métodos tradicionales, como la extracción de pigmentos de algas, nuestro proceso es más eficiente, sostenible y permite una producción a gran escala».
Actualmente, Coloris Biotech se enfoca en el desarrollo de colorantes para bebidas isotónicas, con el objetivo de reemplazar el azul brillante, un colorante artificial comúnmente utilizado en estas bebidas y asociado a efectos adversos para la salud. «Nuestro colorante azul natural no solo es inocuo, sino que también ofrece un tono similar al del azul brillante», señala Donoso.
La empresa ya ha obtenido resultados prometedores con otros colores, como el rojo, y está trabajando en el desarrollo de pigmentos amarillos y violetas. Estos avances han generado un gran interés en la industria alimentaria, y Coloris Biotech está en conversaciones con diversas empresas para escalar su producción y comercializar sus productos.
Gracias al apoyo de Incuba UdeC y la Oficina de Transferencia y Licenciamiento, Coloris Biotech cuenta con los recursos necesarios para continuar su desarrollo. Andrea Donoso, sostiene que «estamos muy entusiasmados con el potencial de nuestra tecnología para revolucionar la industria alimentaria y ofrecer a los consumidores opciones más saludables y naturales».
Desde Incuba UdeC, la principal incubadora de Chile y una de las principales de Sudamérica, esta iniciativa ha contado con bastante soporte, “desde invitarnos a participar en una serie de instancias de networking y a entrevistas con potenciales empresas interesadas. Lo mismo pasa con la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) UdeC, gracias a ellos tenemos una licencia de prueba para poder seguir haciendo ensayos y utilizar esta tecnología”, asegura Donoso. Agrega que “bajo ese mismo concepto está este formato de las Empresas de Base Tecnológica Universitaria, EBTU, que nos acomoda porque también tenemos un académico dentro de la empresa, y por lo mismo podemos acceder a las facilidades de uso de espacios, infraestructura y equipamiento”





