Rodolfo no logra borrar de su mente la imagen de Monique, a pesar de los intensos momentos vividos en la Universidad. Una y otra vez vuelve el recuerdo de aquel día en que la conoció. La sensación que siente en compañía de Sarita es muy distinta a lo que experimenta por aquella artista. No conocía ese estado de desasosiego permanente. Piensa que con los nuevos desafíos estudiantiles ya no podrá dedicar tiempo al negocio familiar, pero se equivoca; su hermano José Alfredo vuelve a desaparecer, acompañado como suele hacerlo, por lo que su hermana, conocedora de sus responsabilidades de estudios y de dirigente estudiantil, le implora que sólo por esta vez se haga cargo del negocio, prometiéndole que en adelante contratará a alguien para que asuma el turno de noche en la eventualidad que no esté su hermano.
Y aunque en su interior sabe que su hermana difícilmente cumplirá la promesa, acepta el encargo; por lo mismo, ordena sus obligaciones académicas, en especial las asignaturas más duras, como Metafísica y un Seminario que requiere el dominio del latín medieval. El profesor Window hace sus análisis con el texto del autor en su idioma original. Y aunque el curso es optativo y representa para la mayoría un desafío mayor, el grupo lo había tomado porque el joven docente, es considerado un maestro en la materia. Pero, además, pueden presumir de un apoyo muy importante. Teodoro tiene manejo del latín y suele enfrascarse en unos diálogos interminables con el profesor. Amalia no le va en zaga, por lo que se juntan a estudiar y repasar las clases y de esa manera han ido adquiriendo las destrezas suficientes para enfrentar el ramo.
Rodolfo, muy a su pesar, sabe que el trabajo en el negocio no será transitorio, sin embargo, experimenta un calor tibio que lo envuelve lentamente. Y sonríe con placer, podrá ver nuevamente a Monique.
Anochece en Valparaíso; el negocio como siempre luce con su capacidad al tope, hecho que no hace suponer en modo alguno el clima de tensión que se vive en la capital y que comienza a expandirse en el país.
Las horas pasan rápidamente; el movimiento de clientes es incesante. De pronto se escucha un murmullo intenso de voces y un característico ruido de mesas; algunos varones se ponen de pie para facilitar la entrada de cuatro damas que irrumpen en ese momento y así puedan ubicarse en alguna mesa de su preferencia; el garzón saluda cortésmente con una ceremoniosa inclinación a la chica alta que aparece en primer lugar y dirige la mirada donde su patrón convencido de la alegría que le provocará. En efecto, Rodolfo siente ese súbito estremecimiento que le produce la visión de Monique; hace un ademán por saludarla; ella y las muchachas, casi al unísono, le dirigen un gentil saludo. Segundo con su amabilidad característica se dispone a atenderlas, no sin antes preguntar a su patrón si ha visto a las muchachas, a lo cual éste asiente.
Rodolfo piensa mil formas de abordar a Monique; sin embargo, pasa el tiempo y aun cuando ya está decidido a hacerlo, no encuentra el momento propicio. De repente y mientras está absorto en sus pensamientos, siente una voz con un acento especial y melodioso que no había escuchado antes; es Monique que suavemente le pregunta si es posible que pueda cantar con sus compañeras; pasa un tiempo interminable para Rodolfo; parece quedar sin habla por la impresión que le causa Monique; sin embargo, responde con mucho entusiasmo que sí. No puede dejar de aprovechar el momento para decir algo que lo pueda acercar a ella. ¿Necesitan algo más? ¿Algún rincón especial, que bajemos el volumen de la radio? Monique, le devuelve una gentil mirada a su ansiosa amabilidad y responde que sólo quieren cantar un poco y harán el menor ruido posible. Rodolfo le dice que no se preocupe, que pueden cantar con toda tranquilidad. Aunque sabe que no la conoce de sitio alguno, le parece tan familiar su voz. Ella a pesar de su pleno dominio del español, deja entrever de manera leve y graciosa ese acento que habla de otros lugares y de otras luces. Una vez más le impresiona ese aire mezcla de tristeza y seguridad de Monique, pero por sobre todo lo traspasa su belleza. Monique, con una sonrisa que nunca le había dado, agradece el gesto y vuelve donde sus compañeras. Rodolfo apaga la radio y queda expectante.
Al poco rato comienza a escucharse una voz suave, hermosa y llena de matices que interpreta “Las hojas muertas”, La acompaña un pequeño coro de voces femeninas. Sobreviene un silencio admirativo; todo el local se arremolina en torno a la mesa de Monique; ella, como si estuviese en el mejor escenario del mundo canta con una pasión que arrebata; sus compañeras derraman lágrimas de emoción mientras la canción es interpretada; no logran descifrar si el rostro de Monique refleja esa profunda tristeza, a que están acostumbradas o hay algo nuevo en su expresión; notan diferencias en las inflexiones de su voz que nunca habían observado antes. A pesar de que la canción ha terminado, el silencio de los presentes parece haber detenido el tiempo; luego se escucha una calurosa ovación.
Monique y sus compañeras van a despedirse de Rodolfo y le agradecen toda su disposición. Él, entre nervioso y admirado, las despide con un cordial saludo. Segundo con su habitual socarronería le da una mirada de complicidad y le dice ¡Qué noche joven, eh! El universitario asiente gentilmente, pero con un aire ausente; está embriagado de alegría por la experiencia tan distinta que ha vivido esa madrugada. Siente que una ola de calor invade su cuerpo y sonríe pródigamente. Amanece en Valparaíso.
Rodolfo, mientras camina por calle Victoria en dirección a la Universidad, siente nuevamente ese calor especial en su piel, recordando las horas vividas aquella noche en el Restaurante, donde la protagonista estelar había sido Monique.
No logra imaginar donde estará en ese momento. Quizás viva en su propia casa o en un hotel; tal vez en alguna residencial o en el departamento de alguna amiga. Cae en la cuenta que ignora todo sobre Monique y le acomete un impulso irresistible por saber algo de ella; lo primero que hará la próxima vez que la vea, será preguntarle directamente algo de su vida.
Pero, ahora la preocupación es llegar a la Universidad y encontrarse con sus amigos; ya ha comenzado de una manera vertiginosa la campaña eleccionaria para presidir los centros de alumnos. Llega rápidamente y divisa a Sarita, a Amalia y al resto del grupo; también están los hermanos Lozano. El recinto que los acoge es el café Santa Julia; allí suelen reunirse cada vez que deben planificar alguna actividad.
Inicia la conversación Pedro. -En mi escuela tenemos la percepción de que sacaremos una muy buena votación, pero es muy difícil que ganemos; la democracia cristiana ha apostado todas sus fichas en nuestra escuela, pues la consideran decisiva y han hecho un gran trabajo; además están con todas las energías para reelegir un miembro de sus filas a la presidencia de la federación; pero, de no triunfar estamos convencidos que aportaremos una gran votación como independientes-
-Esperamos que en la mayoría de las carreras puedan triunfar las listas independientes y que el acto se realice con tranquilidad y en el espíritu universitario que siempre ha existido- acota Amalia. Sebastián agrega: Nos hemos enterado que la izquierda quiere fortalecerse en aquellas carreras donde tradicionalmente han triunfado y han puesto un énfasis mayor en no perder filosofía por considerarla emblemática. Y nuestros compañeros del Físico nos han indicado que allí lo más probable es que gane la lista independiente. Manuel señala que, en Historia, los seguidores de Rolando Silva -combativo dirigente estudiantil independiente- serán los seguros ganadores.
Rodolfo les explica a sus compañeros que Sarita no podrá estar en la lista como lo hubiesen querido, porque tiene algunas contradicciones de tipo personal, por cuanto si bien es amiga y tiene toda la confianza, su línea política familiar no es la misma que la sostenida por el grupo, amén de que su padre tiene un cargo importante en el gobierno. Han respetado su decisión y le han manifestado su absoluta compresión y afecto- Sarita le dirige una mirada cargada de ternura y agradece el gesto. Después de un rato en que todos abrazan a Sarita, continúa la conversación en torno a la actividad que se viene.
Patricio señala que los hermanos Fell están preocupados por lo que pueda pasar en Filosofía, porque dicen que la carrera es clave en el apoyo que espera la lista gremialista en la elección de la federación. En términos ajedrecísticos anecdóticos, para ellos, si se gana filosofía, será un “Zugzwang”. Todos lo miran con signo de interrogación. Patricio sonríe y dice que, en su Novela de Ajedrez, Stefan Zweig, menciona que cuando un jugador de ajedrez logra realizar esa esquiva jugada que significa jaque mate indefectible, el rival tiene un dilema insalvable; no sólo está en aprietos, sino que su decisión pasará por voltear su rey o seguir luchando, pero, el final será inevitable y bochornoso. Quizá la elección sea más compleja y obedezca a otros imponderables, acota Teodoro y agrega con sorna que es una incógnita el apoyo que puedan brindarle al movimiento. Todos ríen de buenas ganas tanto por la aclaración de Patricio, como por la ironía del vasco. La derivación a otros aspectos de la situación ayuda a distender aún más el ambiente. Así transcurre el tiempo; todos están concentrados e inmersos en los preparativos para la crucial elección de los centros de alumnos que se realizará en cinco días más. Todos concuerdan en que ha sido importante intercambiar opiniones y pareceres para afinar los últimos detalles.
Rodolfo y los hermanos Lozano están de acuerdo en recorrer una vez más cada una de las carreras, explicando su postura y la necesidad de que, como universidad, pudiesen tener una visión común respecto de los acontecimientos que sacuden al país. Está fresco el recuerdo de la última reunión en el Senado Académico, donde perdieron la posibilidad de que la universidad completa asumiera una postura sobre la realidad que se vive. Pero, ese revés no puede impedir que como estudiantes puedan tener una posición y darla a conocer públicamente. Todos aceptan el acuerdo de recorrer cada una de las escuelas. Igualmente, les interesa resolver la inquietud de los gremialistas; será necesario reunirse con ellos.
El grupo les ha confiado a Manuel y Rodolfo la posibilidad de negociar con los gremialistas y llegar a un acuerdo que beneficie a la universidad. Precisamente, antes de separarse, Manuel le dice a Rodolfo que los líderes del movimiento quieren juntarse con ellos para dialogar y ver si es posible llegar a un consenso, en el sentido de que puedan apoyarse en la elección que se avecina y de modo especial, explorar la posibilidad de ir unidos en la elección de la federación. Rodolfo le contesta que le parece muy oportuno y sugiere ir con los hermanos Lozano. La reunión será en casa de Frankie Cummings, uno de los dirigentes del movimiento. Manuel manifiesta que coordinará el día y la hora y se lo hará saber. Se despiden cordialmente.
Los días previos a las elecciones, Rodolfo quiere estar dedicado totalmente a revisar los últimos detalles y a recorrer por última vez las diferentes carreras de la Universidad. Le explica a su hermana Cecilia que no irá al negocio. Repasa una y otra vez el recorrido que han hecho por las escuelas y comienza a sentir la íntima convicción de que pueden ganar en la mayoría de aquéllas en que han concentrado sus fuerzas. Las listas independientes y no afines a los partidos políticos podrán hacerse cargo de los centros de alumnos y de esta manera adquirir la autonomía necesaria para expresar sus posturas universitarias y su visión de lo que sucede en el país.
Había meditado una y otra vez cada uno de los puntos que le inquietaban, además, de hacer cálculos concretos de porcentajes de votación, especialmente con los hermanos Lozano que gustan mucho de la ingeniería electoral. Por otra parte, le ha complacido mucho la claridad argumentativa con que los hermanos han explicado en cada escuela, lo referido a la necesidad de elegir un centro de alumnos comprometido con la universidad y de modo especial que fuese la misma institución la que tuviera una real preocupación con el habitante del país. Le parece que los hermanos han sido un aporte en iluminar intelectivamente a sus compañeros, poniendo el énfasis en una visión autónoma y de unidad. Mientras hace esas elucubraciones, recibe el llamado telefónico de Manuel, quien le indica que la hora acordada es a las ocho de la tarde en Viña. Le comunica, además, que ya les avisó a los hermanos Lozano.
Rodolfo llega a la hora convenida. El encuentro es en la Avenida San Martin, específicamente en el edificio Acapulco, que colinda con la playa del mismo nombre y cercana a la calle 8 Norte. Casi al mismo tiempo, llegan los hermanos Lozano. Se saludan afectuosamente y suben al piso ocho. Manuel los recibe y hace las presentaciones.
Los líderes del movimiento Frankie Cumming, Juan Carlos Bell y Francisco Ducci los reciben cordialmente y se establece un grato ambiente, que los llevará a dialogar durante horas, en vistas a posibilitar un acuerdo de mutuo apoyo en las elecciones de centros de alumnos, pero sobre todo a estrechar un vínculo que pueda terminar en un compromiso que los haga ir unidos en la elección de la federación de estudiantes.
Sin embargo, Rodolfo y su grupo quieren despejar dudas a nivel de ideas y ver en qué coincide su pensamiento con los gremialistas y en qué difiere. La claridad que salga de allí marcará un nuevo derrotero en su estrategia y en sus actividades.
Frankie comienza el diálogo manifestando que están preocupados por la elección de la federación, a pesar de que el Movimiento tiene la percepción de que puede triunfar. Pero, manifiesta que no será fácil y la elección previa es decisiva. -Necesitamos arrebatar a la izquierda algunos centros de alumnos para tener reales posibilidades de triunfo-. Estamos de acuerdo -dice Rodolfo- en el análisis Frankie, sin embargo, nuestra inquietud tiene que ver con las ideas y los planteamientos que sustentan ustedes y los que sostenemos nosotros- -Hicimos un esfuerzo serio con los estudiantes de izquierda para converger en puntos estrictamente universitarios y no fue posible; ellos están alineados con sus partidos y defienden el gobierno de la Unidad Popular sin hacer crítica alguna. Distinto es lo que acontece con los demócratas cristianos que son contrarios al gobierno, no obstante, siguen directrices de su partido. Y, aunque les hemos hecho ver que la Universidad debe tener una postura independiente y que fluya de su propio quehacer, no abandonan su postura partidaria. Les hemos insistido que la mirada universitaria debiera ser crítica y que posibilite un aporte a una sociedad civil que comienza a polarizarse. No parece adecuado seguir en la lógica de los partidos al interior de la universidad, porque de ese modo, se pierde la autonomía y se elude la verdad como dijo don Lucho-
-Es precisamente lo que pensamos nosotros, añade Juan Carlos. La izquierda no cambiará su postura y lo único que desea es recuperar la federación y el objetivo de la DC es mantenerla-
-A ustedes se les ve vinculados al gremialismo de la Universidad Católica de Santiago -dice intempestivamente Pedro- y esa postura aparece como una reacción a la reforma universitaria de esa casa de estudios-
-Cierto dice Juan Carlos, pero, la reacción es precisamente porque los que hicieron la reforma obedecían a instrucciones de sus partidos, especialmente los demócratas cristianos y un sector de la izquierda. Tanto es así que el mismo sector que lideró la reforma se salió del partido DC y formó su propio movimiento y actualmente apoya al gobierno. De acuerdo dice Sebastián, pero aquí en Valparaíso podemos sostener una postura universitaria sin que represente una reacción contraria a algún movimiento particular; piensen ustedes que la reforma local ya se instaló y obedecemos a esa lógica universitaria, por tanto, no procede una reacción tardía a esta realidad. Por lo mismo nosotros hemos impulsado que cualquier postura al interior de la Universidad, brote de la exigencia de su propio quehacer y como consecuencia ayude a iluminar la situación nacional. Nosotros hemos sostenido la necesidad que la organización estudiantil sea independiente de los partidos políticos-
-Nosotros también postulamos que la política no tenga que ver con la universidad- acota Frankie. -Pero eso huele a corporativismo y no creemos en eso, dice Pedro. A nosotros nos interesa la política y lo que hacemos es política universitaria y nos inspiramos en los postulados esenciales de la universidad. Y en esa convicción pensamos que es necesario que la universidad manifieste su postura cuando el país lo requiere-
Lo que quiere decir Frankie, señala Juan Carlos, es que la política partidaria no puede tener cabida en las universidades porque atenta contra su propia finalidad. No postulamos que los partidos políticos no tengan cabida en la sociedad; es parte de la democracia representativa que vivimos y por eso tampoco estamos de acuerdo con el corporativismo. Cierto, dice Ducci, de hecho, yo milito en un partido y concurro a sus actividades, lo que no impide que pueda participar igualmente de manera personal e independiente en el movimiento gremial.
-De acuerdo, amigos gremialistas, interviene Rodolfo, quedan claro algunos puntos, ahora veamos lo que entendemos nosotros respecto de sus principios. Interpretaré sus enunciados y me corrigen si me equivoco y de acuerdo a ello, avancemos en los aspectos prácticos que nos interesan- Opinamos lo mismo, dicen los anfitriones.
-El Movimiento Gremial, logró estructurar una instancia estudiantil universitaria, en base a un pensamiento que ustedes defienden y propugnan y es la corriente originada por estudiantes de la universidad capitalina homónima nuestra. Y ¿qué sostienen? Un ideario sociopolítico cuyo referente es la doctrina social de la Iglesia y en lo medular afirma que todo ordenamiento de la sociedad debe basarse en que las agrupaciones intermedias cumplan los fines propios para las cuales se han creado. Este pensamiento se basa en el principio de subsidiariedad, que postula la existencia de sociedades intermedias entre las personas y el Estado, que de manera libre y autónoma eligen y proveen los instrumentos que le posibiliten alcanzar el fin perseguido-
¿Me he expresado bien, muchachos? Sí, sí, bien, Rodolfo, sin embargo, no has mencionado la mirada sobre el ser humano que orienta y le da sentido a todo el lineamiento que describes, apunta Juan Carlos. Tienes razón, y no lo he hecho puesto que, de lo leído en sus folletos y documentos se nota que ustedes lo recogen, de manera substantiva, de la doctrina tomista y forma parte de la definición de las universidades; canon al que nosotros adscribimos completamente. Esto es, que el ser humano tiene una dignidad de suyo inalienable y un destino trascendente. La persona humana, su propia estructura entitativa y la finalidad que de allí brota es el fundamento de la sociedad y del ente rector que es el Estado. Por lo mismo éste debe estar al servicio de la persona-
-Parece que tú y Manuel estudian filosofía- acota risueñamente Francisco -Tenemos muy buenos profesores, amigos, enfatiza Rodolfo, en especial don Lucho. Sus enseñanzas nos han servido mucho para poder enfrentar los desafíos que tenemos como dirigentes estudiantiles; nos ha enseñado a preguntar y él es, además un ejemplo de compromiso y consecuencia-
Nuestro compañero y amigo Teodoro es muy escéptico respecto de ustedes porque dice que interpretan erróneamente algunos puntos de las encíclicas sociales y de la doctrina que la sustenta. Frankie se sorprende y les sugiere hacer un alto, tomar algún refrigerio y continuar luego; además, les indica que han llegado para incorporarse al diálogo sus compañeras Marisol Fell, Mónica Ramos, Quenita Salas y su compañero Edmundo Cresso. El grupo acepta gustoso a los nuevos integrantes pues los conocen y tienen la mejor impresión de ellos. Pasa un lapso de tiempo en que departen alegremente y la conversación gira sobre aspectos genéricos de sus vidas, lo que acrecienta el entendimiento y la simpatía recíprocos.
¿Les parece que continuemos? pregunta Juan Carlos. Nos interesa mucho ese último punto que señalaron.
-Bien, dice Rodolfo-
Como ustedes saben la noción actual del principio de subsidiariedad, a pesar de tener origen medieval, surge con las encíclicas sociales, a partir de la Rerum Novarum, que data de 1891, pero de modo especial con Quadragesimo anno, de 1931. En ésta se establece la relación Estado- grupos intermedios o personas de manera explícita. Aquí aparece claramente que el principio de subsidiariedad tiene dos elementos substanciales, y algunos se empeñan en poner de manifiesto sólo uno de ellos.
¿Cuál es este último? El fortalecimiento de los grupos intermedios, frente a la intervención del Estado. Ya no es solamente la libertad personal la que está amenazada, sino que toda la vida ciudadana en sus organizaciones, por un estado omnipotente y omnipresente. Pío XI tenía a la vista el régimen totalitario soviético y en ciernes el de Mussolini, partidario de un estado absoluto. Y qué decir del nazismo que ya aparecía con inusitada fuerza en la escena alemana-
-Es lo que hemos recogido en nuestra declaración- acota Juan Carlos. Es cierto, dice Rodolfo, sin embargo, lo que nos preocupa -y es la reticencia mayor de Teodoro- es el otro aspecto que no aparece tan patente en sus postulados. Nos referimos a que, según este principio, el Estado tiene que necesariamente abordar la “cuestión social”, es decir, el Estado debe tener un rol activo para solucionar los problemas sociales de las personas, que a pesar de que se organicen, no lo pueden hacer completamente. Es lo que algunos teóricos han denominado el principio de totalidad, en el sentido de que el Estado debe velar por el bien común de todos los ciudadanos. El Pontífice tenía ante sus ojos las condiciones de miseria en que vivían los obreros y desposeídos y en gran medida a causa de una ideología liberal extrema que abogaba por un estado ausente.
Y esa realidad que se tiene a la vista hace que la cuestión social sea un tema permanente en el Magisterio y lo ratifica con encíclicas específicas a partir de Mater et Magistra, hasta la actual Octogesima advenians de Paulo VI. Y en todas se habla de los derechos de los trabajadores a una vida acorde a la dignidad del ser humano.
Se produce un silencio tenso en el grupo; la reflexión ha calado profundo en todos. Perciben que están ante definiciones decisivas en sus vidas de dirigentes universitarios, más aún por la situación que vive el país.
Marisol rompe el ensimismamiento colectivo y con mucha gracia toma su guitarra y tararea una canción con su grata voz, generando una ola de simpatía en todo el grupo. Estimulada por el ambiente comienza a entonar una exitosa y popular canción de moda, de la cantante y compositora Carole King. Todos siguen atentos la melodía y al llegar al estribillo corean con entusiasmo su letra; se produce una espontánea alegría que dura largo rato.
Pasado ese buen momento, Marisol toma la palabra y se dirige al grupo: “compañeros y amigos, espero que no quedemos entrampados por diferencias que son subsanables y en esa lógica podamos llegar a una conclusión que nos acerque al objetivo que nos trazamos y que es ir unidos en la elección de la federación, previo apoyo en el acto eleccionario de los centros de alumnos de las carreras. No pretendo tener la razón, pero la situación real que vive el país ha puesto el foco en aspectos prácticos más que teóricos, incluso éstos se han hecho notar en el elemento primero que destacaba Rodolfo, acerca del principio de subsidiariedad y es que nuestro sistema presidencialista le otorga un rol determinante al gobierno y se ha notado su intervención en los gremios y éstos han comenzado a movilizarse para rechazar su injerencia, sobre todo el rodado y el comercio.
Pensaba que estaría Amalia hoy; con ella hemos discutido y analizado nuestras diferencias y le he concedido que efectivamente no hemos explicitado el lado positivo del principio en lo que dice relación al rol activo del estado en la consecución del bien común. La Quenita y la Mónica han trabajado arduamente con sus grupos el tema, por tanto, es una preocupación permanente”
-Lo que no queremos es que nuestras ideas sean preferentemente de reacción- apunta Sebastián; porque es cierto, hay que luchar contra la intromisión del estado en las sociedades intermedias, pero esa es una parte de la cuestión; lo otro -que debemos manifestar con fuerza y pasión- es que el estado se debe preocupar por el bien común y de modo especial por las condiciones de los trabajadores. Y tenemos un documento que nos puede ayudar totalmente a clarificar este punto, la Mater et Magistra.
Se produce una pausa expectante mientras Sebastián hurga en sus papeles; rápidamente los ordena y exhibe el documento. -Permitan que cite algunos párrafos a propósito del Estado. Pueden corroborar, si lo desean, posteriormente con el texto. Juan XXIII dice que, en el orden temporal, el Estado no puede permanecer ausente del mundo económico; debe estar presente en él para promover con oportunidad la producción de una suficiente abundancia de bienes, cuyo uso es necesario para tutelar los derechos de todas las personas, sobre todo de los más sensibles. Y dice expresamente que es también deber indeclinable del Estado, contribuir activamente al mejoramiento de las condiciones de vida de los obreros.
Amigos, esto puede parecer genérico, pero, lo aterriza la Encíclica cuando manifiesta que, es deber del Estado procurar que las condiciones de trabajo estén reguladas según la justicia; que en los ambientes de trabajo no se menoscabe -en el cuerpo ni en el espíritu- la dignidad de la persona humana. Y remarca que, a los trabajadores, se les reconoce como natural el derecho de formar asociaciones, como también el derecho a tener la estructura y organización que juzguen más idónea para asegurar sus legítimos intereses y por cierto el derecho a su propia autonomía al interior de sus organizaciones, a fin de conseguir sus propios fines.
Finaliza Sebastián su intervención manifestando que obreros y empresarios deben regular sus relaciones inspirándose en el principio de la solidaridad humana y de la fraternidad cristiana, ya que, tanto la concurrencia de tipo liberal extremo como la lucha de clases de tipo marxista, van contra la naturaleza y son contrarias a la concepción cristiana de la vida.
Los dos grupos han seguido muy atento el devenir del diálogo que se ha producido y al parecer todos se sienten muy satisfechos por la participación entusiasta y colectiva por encontrar puntos de acuerdo a pesar de la intensa discusión.
Se produce un silencio reflexivo y al rato toma la palabra nuevamente Marisol: “amigos, reconocemos que dadas las circunstancias por las que atraviesa el país, en que el Gobierno expropia predios de particulares e interviene los gremios, hemos enfatizado la libertad de las personas y la autonomía de las instituciones por sobre el rol activo que debe tener el Estado en la cuestión social y en la consecución del bien común del país; no obstante esta perspectiva igualmente forma parte de nuestro ideario, por consiguiente, aclarado el punto, este tema nos une y de manera alguna podrá ser un obstáculo para no entablar un acuerdo práctico”
-Efectivamente añade Juan Carlos, coincidimos en este tema de principios, sólo que no aparecía explicitado. Nos ha condicionado lo que ocurre en el país, por eso nuestro discurso ha privilegiado argumentos que enfrente el accionar del gobierno y sus partidos y en nuestro mundo concreto, la defensa de la autonomía universitaria.
Manuel, como articulador del encuentro cree llegado el momento de establecer algunas conclusiones y además hacer factible la construcción de un acuerdo que los haga ir unidos en el acto eleccionario de la federación. -Amigos, me parece que ha valido la pena el esfuerzo y las ganas que hemos puesto en acercar posiciones en vistas a un fin superior. Espero que la respuesta final que demos al movimiento sea positiva y lo haremos apenas nos juntemos con el resto del grupo. Agradezco a todos ustedes la pasión que han desplegado para encontrar acuerdos sin importar el tiempo empleado. Sin embargo, hay dos aspectos que deseamos despejar, de modo tal que la claridad encontrada nos haga concluir favorablemente en nuestros objetivos. Pedro es el encargado de presentar la inquietud.
Pedro que ha permanecido concentrado y en tensión todo el encuentro hace un gesto de asentimiento a Manuel, mira lentamente a sus compañeros gremialistas y distendidamente, expone que hay dos temas que han debatido largamente en el grupo y los consideran decisivos. “Hemos trabajado denodadamente en un estilo que privilegia la independencia total respecto de los partidos políticos y hemos podido establecer listas en esa dinámica en muchas escuelas y se han promocionado otras con las mismas características y estamos seguros que en muchas carreras saldremos airosos y triunfantes. No obstante, después de reflexionar, de experimentar encuentros y desencuentros hemos podido llegar a una postura común respecto a la realidad de un movimiento universitario con estructura formal y con una orgánica similar a los partidos políticos. Nos preguntábamos si era posible apoyar una instancia que parecía un partido político y no lo era, más aún si nuestro estilo de independencia se basaba en la orgánica propia de las universidades. Sin embargo, en política no hay dogmas y tampoco lo hay en política universitaria y dadas las circunstancias actuales por las que atraviesa el país y la conformación de los grupos estudiantiles al interior de la universidad, tiene sentido estructurar un movimiento que sea un contrapeso a las otras instancias que replican el modelo de sus partidos. Estimamos que la aventura de la escuela de Arquitectura es válida pero claramente no tiene posibilidad alguna de triunfar. Por tanto, los reparos y aprehensiones del grupo se han disipado frente al peso de la realidad.
Así que en este preciso sentido no vemos obstáculo para apoyar al movimiento en su incursión para competir por la federación de estudiantes-
No se han dado cuenta cómo ha pasado el tiempo; falta poco para que amanezca. A pesar del cansancio, el entusiasmo continúa, pues ha habido entendimiento entre los grupos y lo que resta para el acuerdo final se aprecia muy cercano. Juan Carlos interrumpe la intervención de Pedro porque no quiere dejar pasar la ocasión de agradecer a sus compañeros las horas que han pasado dialogando y en especial a Manuel que hizo de puente para establecer los encuentros. Tiene la esperanza de que finalmente lograrán el acuerdo que han intentado. -Afortunadamente muchos de nosotros nos conocemos y esto ha ayudado en la confianza que se ha generado en los posibles acercamientos. Disculpen la interrupción, pero me parecía necesario hacerlo-
-La verdad, es que resta un solo punto a debatir, expresa Pedro, y fue el tema que logró unanimidad muy temprana en todo el grupo y es el referido a la autonomía que se debe observar respecto al movimiento capitalino. Nos parece que la congruencia de sus postulados exige plena independencia de sus pares santiaguinos. Se produce nuevamente un silencio tenso. Se ha tocado un tema muy sensible y se avizoran diferencias. Juan Carlos vuelve a intervenir – Sé que al final sortearemos todas nuestras discrepancias, pero este punto claro a nivel teórico se hace difícil en términos prácticos pues tenemos un tronco común con los santiaguinos y muchos de nosotros, además, provenimos de allí.
Recuerden ustedes que el movimiento nació allá y que nosotros seguimos sus principios porque estamos convencidos de su verdad y de su eficacia y aquí en nuestra universidad luchamos porque sea una realidad. Naturalmente no seguimos directrices ajenas en lo que se refiere a la política universitaria interna, pero compartimos ideales con el movimiento santiaguino. Pedro sonríe y es una buena señal. Bien, amigos veo que tienen mucha claridad sobre este tema en particular y no será en modo alguno lo que impida el acercamiento final. La tensión disminuye y se afloja. Caras sonrientes en ambos grupos; todos comienzan a estrechar sus manos y algunos más efusivos se abrazan. El resultado final no ha podido ser más auspicioso. Rodolfo piensa que apenas resta un encuentro con su grupo para sellar el acuerdo de apoyar la lista del movimiento para presidir la federación de estudiantes. El saludo final es de risas y algarabía. Sebastián se ofrece a encaminar en auto a quien lo desee. Tanto Rodolfo como Manuel aceptan pues uno tomará el tren a Valparaíso y el segundo llegará hasta calle Alvares cerca del Degli Italiano; luego los hermanos seguirán viaje a Villa Alemana.
— FIN DE LA ENTREGA 3 —




