Entrega 4 de 12

Finalmente llega el día de las elecciones. Rodolfo amanece optimista y de esa manera recorre el camino que lo lleva a la Universidad; se encuentra con sus amigos y compañeros; se dirigen a sufragar y posteriormente determinarán los lugares en los cuales seguirán el escrutinio.

Junto a los hermanos Lozano -acompañados esta vez por dos compañeras de carrera- Amalia y Manuel, deciden quedarse en la Casa Central. La afluencia de estudiantes comienza rápidamente desde las primeras horas de la mañana; se respira en el ambiente la importancia que representa esta elección. El Tribunal Calificador había aceptado concentrar el acto eleccionario en la Casa Central; serviría además de preparación para la actividad de noviembre. A mediodía se puede ver la Universidad repleta de estudiantes en dirección a las mesas de sufragios; cada una de las listas cuenta con sus propios apoderados. Así pasan las horas; cunde el nerviosismo y se acerca el momento del recuento de votos; cómputos que se harán a partir de las 18 horas, puesto que las mesas se empezaron a constituir a las 08.00 a.m.  Se calcula que alrededor de las 22 horas se tendrá claridad sobre las listas ganadoras en las distintas carreras.
En la Casa Central están representadas 20 de las 28 escuelas de la universidad; lo que allí pase, determina prácticamente el universo completo de lo que acontecerá en las elecciones.
Es tal la expectación que reina en el ambiente, que las salas de votación están repletas de estudiantes esperando el recuento de votos.
El primer cómputo oficial proviene de Ingeniería Comercial, donde triunfa sin zozobras la lista independiente vinculada al gremialismo; luego se tuvo claridad de la escuela de Derecho, aunque gana la democracia cristiana, la lista independiente obtiene una gran votación, tal como lo habían vaticinado los hermanos Lozano.

Después, aparece escrutado Educación Física y no hay sorpresa, se impone el grupo de Rodolfo; en Arquitectura una lista independiente originada en la propia escuela y que responde a su propia visión de la universidad, se hace fuerte y se queda con el triunfo. Sus dirigentes tienen una estrecha relación con el movimiento gremial. Y tal como había pronosticado Manuel, en Historia la lista independiente se alza con la victoria. Todavía sigue la incógnita en el Instituto de Filosofía; no aparece una tendencia clara, a diferencia de Agronomía, carrera que disciplinadamente tuvo a tiempo sus resultados, a pesar de que provenían de Quillota y donde una vez más triunfa la izquierda. Pasada las veinte horas ya se tiene cierta claridad de las proyecciones de las diferentes carreras; la democracia cristiana mantiene alrededor de ocho escuelas; la izquierda conserva cuatro y lucha por mantener cuatro restantes con claras posibilidades de éxito; las listas independientes sumaban el resto, de las cuales cuatro estaban directamente vinculadas con el nuevo movimiento universitario. Finalmente, en estrecha llegada, la lista independiente con Manuel a la cabeza, logra imponerse en Filosofía.

Es medianoche en Valparaíso; ha terminado el proceso eleccionario. Todos respiran aliviados, Rodolfo sugiere a sus amigos y compañeros ir a festejar, porque lograron sacar adelante todas las tareas y desafíos que demandaban las elecciones; también desea relajarse del duro día y si el impulso alcanza, hacer el análisis sobre el significado que tiene el acto eleccionario en las proyecciones para la elección de la Federación. Por otra parte, las chicas, la mayoría viñamarinas, piden a Rodolfo y Teodoro las lleven a hacer la ruta que ellos realizan cuando se van de copas después de las jornadas de estudios; todos están de acuerdo.
La ruta comienza en el casino chico, vecino inmediato del Instituto de Filosofía; allí saludan a don Pancho, el robusto concesionario querido por todos los estudiantes y a quienes trata como si fuesen sus hijos. Se sirven unos refrescos. Luego deciden caminar unos pasos para ir al Café Santa Julia como tantas otras veces lo han hecho; piden una ronda de cervezas y aprovechan de intercambiar pareceres y opiniones de cómo han sido las elecciones, en especial en Filosofía, donde se ganó por tan estrecho margen; todos opinan que será inevitable acordar las políticas estudiantiles con la otra lista. Lo mismo pasará probablemente en las escuelas restantes.
También todos hacen hincapié, en lo parejo que es la correlación de fuerzas dentro de la Universidad en el ámbito estudiantil; fueron muy pocos los centros de alumnos donde la lista triunfadora venció por un amplio margen; en general la disputa fue muy estrecha. Queda claro que los centros de alumnos independientes pueden inclinar la balanza en la próxima elección de la Federación de Estudiantes.
Abandonan el Café, enfilan por Pedro Montt y al llegar a la calle Uruguay, se topan con el Teatro Velarde. Éste es un hermoso edificio y posee cómodas aposentadurías en su interior, tanto en palco como en platea y balcón; incluso la galería, que tiene acceso por calle Morris, cuenta con las comodidades mínimas para disfrutar de un espectáculo. El Teatro es la delicia de los niños los días domingos en las famosas matinales con gancho.  Un poco más allá se detienen en La Riviera, un negocio dedicado principalmente a las pastas y famoso por sus pizzas. Los estudiantes de la Scuola Italiana y de la Universidad, atiborran a toda hora el pequeño local agotando sus ricas pizzas. Las cervezas parecen ser el acompañamiento ideal para ese “bocato di cardinale” que disfrutan con fruición.
Los hermanos Lozano y sus amigas no se despegan de Rodolfo y Teodoro, pues quieren conocer cada detalle de los lugares; habían escuchado historias muy atractivas del recorrido y ese día, prendidos, no quieren perder la oportunidad de hacerlo. Se suele decir que un porteño conoce no sólo cada lugar, sino que la mayoría de los secretos de Valparaíso. Siguen por Pedro Montt y se disponen a atravesar el Parque Italia que a esa hora está lleno de estudiantes secundarios.

 Rodolfo al darse cuenta que algunos de sus amigos observan con admiración ciertos lugares, se detiene y comienza a destacar aquéllos que parece llamarles la atención.  Están en la esquina de General Cruz con Pedro Montt. Justo ahí se encuentra el Restaurante Marco Polo, uno de los más concurridos de Valparaíso. Paralelo a Pedro Montt en dirección a los cerros, está la calle Victoria, que ejerce una gran fascinación en Rodolfo. Les dice, principalmente a las chicas, que esa calle merece una visita particular. -Tiene lugares que de seguro existirán por décadas. Pero se las debo y quedo comprometido para su recorrido-  -Adelántanos algo- dice Amalia.
Rodolfo como si estuviera embriagado de Valparaíso complace a sus amigos y comienza a relatar las peculiaridades de la calle y qué la hace tan atractiva.
 -Miren, empieza en la Avenida Francia por el poniente y llega hasta la avenida Argentina por el Oriente; la atraviesan a lo menos 10 calles en el trayecto. San Ignacio; Simón Bolívar; Morris y Uruguay. Le siguen Barroso y Retamo por el lado sur; Rawson por el norte y para hacer más especial los cruces, la calle Deformes aparece en una punta de diamante; debe su nombre al Hospital de Niños. Este edificio es una especie de manzana mordida, pues tiene acceso por la avenida argentina, las urgencias por calle Pedro Montt y la maternidad por calle Victoria; hace un extraño cierre en Rawson y Deformes. Este útil y antiguo hospital ha resistido los terremotos del 65 y del 71. Gran parte de la población porteña ha nacido en alguna de sus salas.
Continúa la calle y aparece Juana Ross, luego sigue Rancagua y finalmente termina en la Avenida Argentina, que es la salida para la ruta que lleva a Santiago. Justo en ese cruce se encuentra la Botica Iberia, que atiende a los habitantes de los cerros Rocuant, Polanco, Santa Elena, La Virgen, Ramaditas, O Higgins y de una parte del plan de la ciudad. En la esquina de esta avenida con la calle Juana Ross se encuentra la Iglesia de los Doce Apóstoles, antiguo recinto religioso que se levanta después de cada terremoto que azota la ciudad.
Cada cuadra de la calle Victoria representa lo más variado y hermoso del Barrio Almendral. Las dos puntas aparecen abiertas a lugares públicos; en un caso a la Avenida Argentina y en otro al Parque Italia. Y para reforzar esta dimensión pública, en el centro, una de sus veredas se funde con la Plaza O!Higgins.
Enfrente está La Merced, única iglesia del plan de la ciudad que tiene dos torres y que el terremoto del 71 dejó a mal traer. Junto a la Iglesia San Francisco del Cerro Barón y La Matriz del Barrio Puerto son las más famosas de la ciudad. Arquitectos de las universidades porteñas consiguieron que los mercedarios pensaran la posibilidad de preservarla e iniciaran su restauración. Los religiosos están empeñados en ampliar su colegio y el espacio que ocupa la Iglesia les brinda la alternativa ideal.

Los amigos siguen atentos el relato apasionado de Rodolfo.

-El comercio de esta calle atrae la atención no sólo de los porteños, sino que también de la gente de la zona interior; hay tiendas de todo tipo.  Victoria es un paso obligado para acceder a sitios importantes de la ciudad como el Hospital Van Buren, la Compañía Chilena de Tabacos y el acceso a todos los cerros del centro sur del puerto, Se puede encontrar fuentes de soda, zapaterías, tiendas de ropa de niños; la famosa botonería Croxato; el negocio de loza y vajilla finas “El Olivar” que está en la esquina de Simón Bolívar; restaurantes y heladerías-
-Y existen dos librerías que son de leyenda y que siempre están repletas de público; una de ellas es el Peneca, que está en la esquina norte de Juana Ross, dedicada a la venta de cuadernos, lápices y todo tipo de artículos de colegio y oficina; la otra es la librería Pensamiento, cercana a San Ignacio; se dedica a la venta de libros; su propietario es una autoridad cultural y un excelente guía a la hora de buscar textos; siempre hace una rebaja oportuna a los estudiantes-

Rodolfo toma un pequeño respiro y aprovecha de mirar uno a uno a sus amigos y percibe que no ha decaído el ánimo y la atención y con igual entusiasmo prosigue: “En la esquina sur-poniente de la calle Uruguay existe una Botica tan famosa y prestigiada como la Knopp del Barrio Puerto o la Iberia que inicia la calle Victoria; lleva el mismo nombre de la calle y la dirige y atiende la familia Oesterle, de origen alemán y la asiste el químico farmacéutico Ramiro Ibaseta. Allí tienen sus propios laboratorios donde elaboran los cotizados medicamentos. Y enfrente de esta botica está la prestigiosa Escuela de Niñas, Barros Luco; edificio diseñado por el arquitecto franco portugués Alfredo Azancot. Como ustedes saben, el terremoto de 1906 destruyó Valparaíso y la reconstrucción fue lenta. Esta bella Escuela fue parte de esa labor y data del año 1924 y es de carácter monumental y ecléctica en su expresión formal; esto según los entendidos claro”. Todos ríen con la aclaración de Rodolfo respecto a las formalidades arquitectónicas.
Sarita se dirige a Teodoro y le pregunta ¿No han pensado en dedicarse a guías turísticos?  -Pura pasión, querida, pura pasión-, responde socarronamente el vasco y estimulado por la intervención de su amiga, sigue el relato. -Casi al llegar a San Ignacio está el Cine Rívoli, que tiene unas hermosas boleterías de mármol, muy parecidas en su ornamentación a las que ostenta la Estación Mapocho de la Capital. Es un agrado esperar allí cuando se llena de público por algún estreno de película. Al lado está la Boite la Cárcel, centro nocturno que anima la Bohemia del barrio Almendral y del centro de la ciudad. Un poco más allá está el Hotel Vasco, un hermoso edificio clásico con escaleras de mármol. Y al llegar a la avenida Francia está el Centro Español, un club tradicional porteño donde se junta principalmente la colonia española. Termina la calle con una elegante Confitería y Salón de Té, llamado Hesperia, donde acuden las familias porteñas en especial en las festividades-

 Las chicas no pueden creer que en tan poco trecho haya tanto que ver y disfrutar. -Les cobraremos la palabra y vendremos tan sólo a recorrer la Calle Victoria- De acuerdo- dicen sus amigos.
Esperan que pase un trolebús con sus peculiares aspas o plumas alimentadas por una catenaria que las conecta a la red eléctrica. Este atractivo medio de locomoción, que se remonta a principios de siglo, gusta a grandes y chicos y recorre el plan de la ciudad por dos de sus principales arterias, la calle Colón y la avenida Pedro Montt; ambas líneas llegan hasta el edificio de la Aduana, una bella y antigua construcción de mediados del siglo pasado con una arquitectura norteamericana post-colonial debido a unos de sus arquitectos, el norteamericano John Brown.
Cruzan a la otra vereda y se ubican en el Parque Italia. Rodolfo se detiene y dice a sus amigos que el indicado para mostrar lo que viene del camino es Teodoro, porque hay muchas salas de cine y él es el apasionado del séptimo arte.  -Ah claro no tanto como de su querido Cerro Los Placeres- añade. En el mismo momento que pronuncia la última frase, se da cuenta de su error. Pero, no puede detener las palabras que cobran una inusitada vida en los oídos y mente de su amigo. Por arte de birlibirloque se ha metido en un terreno donde el placerino es un artista. Es el maestro del sarcasmo, de la mordacidad y la ironía; además, maneja como prestidigitador dichos y aforismos españoles. Siente que ha quedado entre ramas y ortigas. El vasco sonríe y sus amigos se inquietan; puede recoger el guante sin más o blandir su poderosa espada verbal y arremeter contra el profano que osó mencionar el cerro de sus amores. Rodolfo cree percibir ya su famoso retintín. Pudo más el afecto de amigos y sólo se escucha la característica risa del vasco, quien dice -No alcanzó para que la puerca tuerza el rabo, amigo mío, pero, igualmente hoy has quedado en deuda conmigo- y todos ríen aliviados.

 Teodoro, recuperado del trance y del esfuerzo para superar su temperamento, hace acopio de su mejor repertorio para que sus amigos disfruten la ruta. -Ya que han mencionado el Cerro principal, quiero decirles que ciertamente le tengo un apasionado cariño pues sólo me ha brindado alegrías, principalmente en mi niñez y de verdad es una verdadera ciudadela donde no se extraña nada de la vida de una ciudad; tiene una sala de cine, el Roxy, que es el antiguo Teatro Carrera, un hermoso edificio que cuenta con platea, balcón y galería. Niños y jóvenes se deleitan con las funciones rotativas que exhibe la Sala.  Y los fines de semana es un acontecimiento social el estreno ofrecido que compite con los cines del plan de la ciudad. Y este querido y hermoso cerro, acoge a la Universidad Santa María y se convierte casi todo el año en un bello barrio universitario. El obelisco, en honor a Diego Portales, adorna el lugar como emblema histórico del país.  Y para mostrar la autonomía del cerro en todas las dimensiones, existe en la calle San Guillermo, la hermosa Iglesia del Buen Pastor, a la que acuden numerosos fieles, todas las fiestas religiosas- Sus amigos sonríen con agrado por el indisimulado orgullo que muestra el vasco por el cerro natal.
Teodoro retoma la ruta y despliega todo su conocimiento sobre los teatros de la ciudad.  No puede dejar de mencionar el teatro Barón que está en el cerro del mismo nombre y al bajar al plan está el Teatro Chile en el Pasaje Quillota. El grupo ya está junto al Cine Metro, un enorme edificio con las típicas localidades de platea, balcón y galería; a ésta última se accede por Freire, calle lateral de Pedro Montt. Posee una gran Confitería en su interior; es el cine preferido de la juventud; allí se iniciaron muchos romances de jóvenes porteños que acuden en gran número los fines de semana a presenciar los últimos estrenos.
 Un poco más allá divisan el Cine Colón y el Teatro Imperio, este último un atractivo edificio, de hermoso estilo arquitectónico que semeja en su ornamentación interior la Roma clásica y donde destacan unas bellas águilas imperiales. Cuenta con mullidas butacas tanto en Platea como Balcón y cómodas sillas en galería; conoció su mayor época de esplendor en la década del cincuenta, aunque igualmente luce radiante en la actualidad. Pero, lo que más motiva a Teodoro es contar lo que sucede con el Teatro Victoria, utilizado como sala de cine y también escenario de espectáculos de ópera, zarzuela y representaciones teatrales. La colonia española sentía especial predilección por el teatro y solía ser ocupado para sus fiestas, en especial el 12 de octubre. Todos miran con asombro, pues el edificio se ve desastroso, aun cuando trasunta en su arquitectura contornos bellos que dieron en parte origen a su fama y prestigio. El terremoto de Julio del 71 dejó prácticamente en ruinas el teatro. El decano de arquitectura de una universidad local, ha iniciado una cruzada para salvar este patrimonio de la ciudad, aunque las autoridades edilicias han decidido su demolición.

Un poco más allá pasan por el cine Real, considerado por muchos el más elegante de Valparaíso. Las superproducciones y las películas religiosas son patrimonio de esta sala. Y enfrente está ubicado el cine Brasilia que es un recinto pequeño donde suelen exhibirse los estrenos de acción- Teodoro se alegra de mostrar la ciudad a sus compañeros y que éstos manifiesten tanto entusiasmo.
Mientras sus amigos siguen atentos a las indicaciones del vasco y disfrutan los lugares recorridos, Rodolfo no puede dejar de sentirse abrumado por reconocer que es tan poco lo que puede mostrar de Valparaíso a sus amigos en una ruta tan corta. Y piensa que en algún momento podrá contarles que cada cerro tiene vida propia y sus habitantes asumen intensamente su barrio. Y esa vida apasionada vecinal, se encuentra en el Cerro Placeres; en Esperanza y Barón; en el Cerro Alegre y Concepción; en Playa Ancha y en cada lugar que configura la ciudad. Para un porteño su cerro tiene alma propia.  En muchos de ellos hay ascensores, cines, teatros e iglesias y en todos se observa a sus mujeres bajando o subiendo con sus niños sonrientes y traviesos, fortalecidos de tanto caminar por las largas escalas de los cerros porteños.
Casi sin darse cuenta llegan a la plaza Victoria, centro social y paseo dominical de la ciudad; recreo permanente de los niños de la zona. Familias enteras de las ciudades del interior llegan los fines de semana a gozar de este placentero y atractivo lugar. Se aprecian juegos infantiles diversos para niños de todas las edades. También se puede disfrutar del bello escenario del Odeón, donde diferentes orquestas de la zona deleitan con sus melodías a los asistentes. La fuente de los deseos y sus hermosas estatuas es visitada por el numeroso público que acude al lugar. Esta plaza está enclavada en el centro mismo de la ciudad.
 También se puede observar la Catedral, sin su característica torre que botó el último terremoto. Frente a la iglesia se puede ver el atractivo y tradicional edificio del Diario la Unión; más allá un patrimonio vivo de la cultura porteña, la Biblioteca Severín.

Patricio, que hace su vida cotidiana en esas calles no pierde oportunidad y con gran entusiasmo refiere: “mi padre de chico me traía a la Biblioteca para que conociera las mujeres y hombres notables que solían visitar el lugar; aquí se juntan, decía, casi tanto como en los cafés y los bares. Conocimos a Fernando Durán, académico y director del diario local; el poeta Manuel Astica y su hija Fresia, actriz; Alex Varela, crítico y escritor. A Renzo Pecchenino, artista, dibujante y caricaturista; conocido en todo el país por su seudónimo Lukas y su personaje Don Memorario que publica el Mercurio diariamente. A Modesto Parera, escritor avecindado en la ciudad y que llegó el 39 en el Winnipeg, el barco que trajo refugiados españoles al país. A Gonzalo Rojas, poeta del sur; nunca supimos con certeza si en realidad era él o su proyección, parecía flotar entre los libros. Yo siempre creí la leyenda de que era místico y bilocaba; muchos juraban que estaba en Ñuble cuando las noticias daban cuenta de su visita a Valparaíso. También tuvimos oportunidad de conocer a los médicos Aldo Francia; Jorge Duclos y Horacio del Valle; el primero de ellos, Pediatra, además es cineasta, considerado el padre del  nuevo cine chileno;  realizó una película sobre Valparaíso de corte neorrealista que goza ya de gran fama; el segundo es un otorrino, profesor de varias generaciones de médicos en  la sede local de la Universidad de Chile y además atiende pacientes en el hospital Van Buren y el tercero, médico viñamarino; verdadero apóstol de los pobres, atiende hasta altas horas de la noche a la gente que no puede pagar una consulta. También se hacía presente allí el cura Pienovi, un rubicundo inmigrante italiano, de risa argentina, que por iniciativa del obispo Tagle Covarrubias, funda el Refugio de Cristo, un hogar de niños en La Calera, comuna del interior de la región”

 Las chicas interrumpen el frenesí y preguntan si apareció alguna vez Neruda.  Patricio responde que no. -Mi padre decía: “Mira, si se encuentra en un bar o en la biblioteca el profesor y escritor Carlos León o la poetisa Sarita Vial, tendremos oportunidad de verlo” Logramos ver a ambos en distintos lugares, pero no a Pablo Neruda; al menos en Valparaíso- -Esto quiere decir que si lo conocieron en otra circunstancia- acota Amalia. -Así es, replica Patricio, con un dejo intencional de presunción. Hicimos un viaje especial con Rodolfo para conocerlo en su casa de Isla Negra; éramos colegiales y nos aventuramos con mucha fortuna. Nos acompañaban dos amigas que estudiaban en las Monjas Francesas, el Colegio de Niñas ubicado cerca de la Plaza Italia-
-Fue toda una experiencia el viaje para conocerlo; la verdad que nuestra condición de adolescentes imberbes nos privó de saber más en profundidad ante quién estábamos; pero nos divertimos mucho cuando el poeta manifestó, en ánimo de pulla, su enojo porque no había recibido el nobel y sí lo obtuvo el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, antes que él, en el 67. Premio que conseguiría años más tarde, el 71, mientras era embajador en Francia. Después de la excursión, nos fuimos a bañar a Las Cruces, un hermoso balneario de arenas blancas, aguas cristalinas y frías; es una localidad vecina a la Isla del poeta. Más de alguna vez intentamos verlo en su casa del Cerro Florida, pero sin éxito-

-También nos deben un encuentro para que nos cuenten esa experiencia- dicen las chicas. -Por mí no hay problema, pero eso tiene otro precio- replica Patricio y los demás ríen con la salida.
Retoman la mirada de los sitios que recorren y se encuentran en uno de los frentes de la plaza Victoria, en el inicio de la calle Condell. Allí hay un restaurante famoso por sus tragos, “Il Corso”. El grupo, aún estimulado con la idea de seguir conversando y aliviar la tensión vivida con el acto eleccionario, ingresa al local; podrán seguir analizando lo vivido; se quedan largo rato. Los sucesivos tragos que beben logran crear un ambiente de disipación que deriva en encendidos diálogos, mezcla de bromas, risas y carcajadas. A pesar del clima relajado, tienen la lucidez para concluir que tienen por delante un desafío mayor, las elecciones de la federación de estudiantes y del Senado Académico; instancia esta última que también elige representación estudiantil.
Cada uno da su opinión de lo que había sucedido y Pedro hace énfasis en que ahora los esfuerzos iban a ser mucho más intensos, sobre todo porque se debe definir si apoyan al movimiento gremial, decisión que puede inclinar la balanza a la hora de elegir al presidente de la Federación.

— FIN DE LA ENTREGA 4 —

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