Várices: cuándo dejan de ser un problema estético y se convierten en una urgencia médica

Especialistas advierten que las várices pueden ser mucho más que un problema estético y, en algunos casos, derivar en complicaciones como trombosis venosa superficial, úlceras o sangrados que requieren atención médica, según académico UNAB. Para gran parte de la población, las várices son sólo una molestia visual. Sin embargo, especialistas advierten que en algunos casos pueden ser la manifestación de una enfermedad venosa crónica que, si no se controla a tiempo, puede derivar en complicaciones que afectan la calidad de vida.

Así lo explica el doctor Gonzalo Lucero Hinojosa, académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello, quien detalla que las várices se producen cuando las válvulas ubicadas dentro de las venas dejan de funcionar de forma correcta. Esto provoca que la sangre se acumule en las piernas, aumente la presión venosa y las venas terminen dilatándose hasta hacerse visibles bajo la piel. De acuerdo con el especialista, existen varios factores que elevan la probabilidad de desarrollar várices. Entre ellos figuran la herencia familiar, la edad, el embarazo, el sobrepeso, el sedentarismo y las jornadas prolongadas de pie o sentado. Esa combinación de elementos explica por qué algunas personas presentan una predisposición mayor que otras.

Cuando el problema deja de ser sólo estético

El doctor Lucero enfatiza que, aunque la mayoría de los casos corresponde a una condición benigna y de manejo ambulatorio, existe un grupo de pacientes en que las várices pueden avanzar hacia cuadros más complejos. «Entre las complicaciones más relevantes están la trombosis venosa superficial, las úlceras venosas, los cambios permanentes en la piel y los episodios de sangrado por rotura de una vena varicosa. Estas situaciones requieren una evaluación médica oportuna y, en algunos casos, tratamiento urgente», sostiene. El especialista entrega una lista de síntomas que ameritan una consulta médica:

000 —– Dolor intenso y repentino en una várice.
000 —– Enrojecimiento, aumento de temperatura y endurecimiento de una vena.
000 —– Hinchazón importante de una pierna, especialmente si aparece de forma brusca.
000 —– Heridas o úlceras que no cicatrizan, sobre todo cerca del tobillo.
000 —– Sangrado espontáneo o tras un golpe leve sobre una várice.
000 —– Cambios de coloración de la piel, endurecimiento o manchas oscuras alrededor del tobillo.

El académico precisa que hay escenarios en que no corresponde esperar una hora médica programada, sino acudir directamente a un servicio de urgencia. Esto ocurre ante un sangrado abundante que no cede con compresión o frente a un dolor intenso asociado a una vena endurecida y muy inflamada. «Si bien es poco frecuente, una hinchazón importante y de aparición brusca de toda una extremidad también debe ser evaluada de forma urgente, ya que puede corresponder a una trombosis venosa profunda, una condición distinta de las várices que requiere diagnóstico y tratamiento precoz», explica.

Agrega que, en casos excepcionales, una trombosis venosa profunda puede complicarse con una embolia pulmonar, por lo que la aparición de dificultad para respirar o dolor torácico requiere atención inmediata. «La gran mayoría de las personas con várices nunca desarrollará estas complicaciones. Sin embargo, conocer los signos de alarma permite consultar oportunamente y recibir el tratamiento adecuado cuando sea necesario», concluye el doctor Lucero.

Prevención con algunos hábitos

Si bien no siempre es posible evitar la aparición de várices, el especialista sostiene que sí se puede disminuir su progresión con algunos hábitos. Recomienda mantener un peso adecuado, realizar actividad física regular, especialmente caminar, evitar permanecer muchas horas inmóvil de pie o sentado, elevar las piernas durante el descanso y usar medias de compresión cuando un profesional de la salud las indique. También llama a no postergar la consulta ante la aparición de síntomas (Felipe Salazar Maulén, periodista).