Con el 98,5 % de las mesas escrutadas, la líder de Fuerza Popular amplía su distancia a más de 18 mil sufragios, mientras los tribunales electorales aceleran el análisis de las actas impugnadas.
El escrutinio presidencial en Perú ha entrado en su fase más crítica, consolidando una tendencia que, por ahora, favorece a la centroderecha. Tras una intensa revisión de las más de 1.550 actas observadas por parte de los Jurados Electorales Especiales (JEE), la candidata Keiko Fujimori ha logrado ensanchar la brecha frente a su contendiente, el exministro Roberto Sánchez, transformando lo que era un empate técnico absoluto en una ventaja matemática cada vez más sólida.
Los magistrados electorales han logrado procesar poco más de 200 actas en las últimas horas. Con el 98,552 % del cómputo oficial completado, la balanza se inclina de la siguiente manera:
- Keiko Fujimori (Fuerza Popular): 50,051 % ($9.072.289$ votos)
- Roberto Sánchez (Juntos por el Perú): 49,949 % ($9.053.801$ votos)
Este avance representa un balón de oxígeno crucial para el comando fujimorista: en apenas 24 horas, la distancia entre ambos candidatos se cuadruplicó, pasando de una vulnerabilidad de 4.519 sufragios a una diferencia un poco más holgada de 18.488 votos.
La geografía del optimismo fujimorista
El vuelco en las cifras responde a una realidad geopolítica que el comando de Fuerza Popular anticipó desde la noche de la elección. La gran mayoría de los expedientes bajo revisión provienen de Lima, la provincia constitucional del Callao y las mesas del extranjero, tres bastiones donde el electorado respaldó mayoritariamente la opción de Fujimori.
A pesar de la tendencia, el desenlace definitivo está lejos de ser inmediato. Los tribunales aún tienen la tarea de evaluar 1.343 actas remanentes que presentan tachas, impugnaciones o errores materiales de origen. Debido a que el protocolo exige examinar exhaustivamente documento por documento —e incluso recontar los votos físicos en casos específicos—, la proclamación oficial del nuevo mandatario podría retrasarse varios días más, entrando en la lista de los escrutinios más lentos del siglo XXI en la región.
Guerra de estrategias: ¿Auditoría conjunta o institucionalidad?
El nerviosismo ante el goteo de votos ha desatado un choque de estrategias políticas entre ambos comandos respecto a la legitimidad del proceso:
La propuesta de Sánchez: «Revisión exhaustiva»
El candidato de Juntos por el Perú planteó públicamente a su rival firmar una solicitud conjunta para exigir a las autoridades electorales una auditoría total de la segunda vuelta. Sánchez denunció presuntas irregularidades en Lima y el extranjero —donde ha pedido anular mesas— y acusó a Fuerza Popular de «querer anular los votos del sur» del país, donde él es fuerte. Según su postura, un peritaje compartido daría «certeza y estabilidad» al país.
La respuesta de Fuerza Popular: «Respeto a la ley»
La oferta fue rechazada de inmediato por el candidato a la vicepresidencia del fujimorismo, Luis Galarreta, quien tildó la propuesta de extrainstitucional. «La democracia no se trata de hacer lo que a uno le da la gana. El recuento de votos no es porque a mí se me ocurre», espetó. Galarreta enfatizó que los jurados especiales ya están haciendo su trabajo bajo un marco legal estricto y que son las instituciones, y no los políticos, las que deciden qué mesas se abren.
Con las posturas radicalizadas en los comandos y más de un millar de actas aún sobre la mesa de los jueces, Perú aguarda en vilo el desenlace de su elección más polarizada.





