La reciente suspensión de vuelos entre Santiago y Chiloé ha encendido las alarmas en las zonas extremas del país, desnudando una crisis de conectividad que no logra remontar tras la pandemia. Ante este escenario, una coalición de autoridades regionales y gremios ha reactivado una propuesta ambiciosa: eliminar las tasas de embarque en trayectos interregionales de bajo flujo para frenar el aislamiento y abaratar el costo de volar sin pasar por la capital.
Un frente común contra el centralismo aéreo
La iniciativa, liderada por el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, no es un esfuerzo aislado. Cuenta con el respaldo de 40 firmas, incluyendo a gobernadores de zonas críticas como Arica, Antofagasta, Los Lagos y Aysén, además de gigantes gremiales como la Sofofa, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y Hoteleros de Chile.
En una misiva enviada al Ministerio de Transportes, el bloque advierte que el actual modelo está empujando a los habitantes de regiones a migrar a Santiago. «La conectividad aérea interregional tiene hoy su peor cara, limitando la competitividad y desincentivando el poblamiento en zonas extremas», señala el documento, subrayando que la falta de vuelos directos afecta no solo al turismo, sino también al acceso a salud y educación.
La propuesta: Rutas estratégicas sin «peaje» estatal
El objetivo es que el Estado deje de percibir la tasa de embarque en tramos específicos para que las aerolíneas puedan bajar los precios y reactivar rutas que hoy no resultan rentables. Entre las conexiones que se busca potenciar destacan:
- Desde Punta Arenas hacia: Castro, Temuco, Concepción y Balmaceda.
- En el Norte Grande: Arica-Iquique, Arica-Antofagasta e Iquique-Calama.
- Desde Puerto Montt hacia: Concepción, Arica, Antofagasta e Iquique.
Entre la apertura del Gobierno y el escepticismo de la industria
Desde el Ministerio de Transportes calificaron la idea como una «propuesta interesante», aunque aclararon que la modificación de tasas no depende directamente de su cartera. Aun así, aseguraron que será analizada en su mérito dado el eje de conectividad en zonas aisladas.
Sin embargo, el camino encuentra resistencia en la industria. Eduardo Hardessen, gerente general de la Asociación Chilena de Líneas Aéreas (Achila), marcó distancia al señalar que estas tasas no son herramientas de fomento a la demanda, sino que existen para costear el uso de la infraestructura aeroportuaria y los servicios al pasajero.
Mientras el debate técnico avanza, en las regiones la urgencia presiona. Para líderes como Radonich, reducir este costo es la única «fórmula a explorar» para evitar que el cielo chileno siga siendo un privilegio que solo se conecta a través de Santiago.
SOJ





