El destino de la red hospitalaria para Santa Bárbara, Nacimiento, Coronel y Lota vuelve a ingresar a una zona gris de incertidumbre. A meses de que un pacto político destrabara las obras tras una prolongada paralización, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) en la Región del Biobío confirmó que su Dirección de Concesiones mantiene bajo una rigurosa auditoría el acuerdo técnico-legal alcanzado con la multinacional española OHLA.
La revisión busca desmenuzar minuciosamente las implicancias, deberes y derechos de un documento que hoy genera dudas en el Ejecutivo. Aunque el seremi de la cartera, José Piña, optó por la cautela y evitó detallar cuáles son las cláusulas específicas que encendieron las alarmas, la sombra de la crisis financiera de la constructora —agravada por la reciente solicitud de quiebra de una de sus filiales— pesa en el ambiente.
«Existe un acuerdo firmado en diciembre del año pasado por la administración anterior, el cual hoy está siendo minuciosamente revisado», explicó Piña, intentando matizar la tensión. «Se están analizando los pasos a seguir, pero queremos dar claridad de que se sigue avanzando tanto en los trámites administrativos como en las obras físicas en terreno».
Pese al escenario de desconfianza, la autoridad regional se mostró optimista sobre las negociaciones en curso, manifestando su intención de «darle pronto tranquilidad y certeza a la región de que la construcción de sus cuatro hospitales continuará funcionando en forma regular».
La presión de Lota: Faenas activas, plazos intocables y un millonario nudo vial
En las comunas beneficiadas, la reactivación se mira de reojo. En Lota, la presión social obligó a las autoridades locales a fiscalizar el estado del proyecto. La municipalidad constató que tras largos meses de abandono por fin se registran faenas activas en el terreno del futuro recinto asistencial, envió un recado directo al Palacio de La Moneda: la revisión del contrato con OHLA no puede transformarse en un argumento para dilatar los plazos de entrega.
La preocupación de Vásquez no solo apunta a los muros del hospital, sino a su conectividad e infraestructura vial complementaria, una histórica demanda que hoy arriesga la operatividad del recinto.
«Para que el nuevo hospital funcione correctamente, se requiere la construcción de un enlace superior sobre el bypass de Lota. Estamos hablando de una inversión complementaria de aproximadamente 35 mil millones de pesos», advirtió el jefe comunal. «Hasta el día de hoy, no hemos recibido detalles de esa obra, que es de una importancia tremenda para el acceso de las ambulancias y los pacientes».
Una tregua heredada bajo sospecha
El cuestionado plan de salvataje que hoy está bajo la lupa se fraguó en diciembre del año pasado. En ese entonces, la ministra de Obras Públicas, Jessica López, se trasladó a la Región del Biobío con la misión de apagar un complejo incendio político y social gatillado por el congelamiento total de las obras de salud.
Aquel trato con la firma de capitales españoles incluyó compromisos de reactivación y el diseño de una estricta carta Gantt para recuperar el tiempo perdido. Sin embargo, con un nuevo tablero de autoridades regionales y el fantasma del desplome financiero de la constructora en el horizonte, la tregua heredada se rompió, obligando a la red de salud del Biobío a entrar en una nueva y decisiva etapa de definiciones.
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