La compleja situación del jurel, marcada por su escasa disponibilidad para la captura de las flotas artesanales e industriales, mantiene al gremio de Pescadores Industriales del Biobío —principal zona de desembarque de este recurso en el país— realizando intensos esfuerzos en altamar para dar con la especie.
Durante la semana pasada, los barcos “Don Alfonso” (Blumar), “Corsario I” (Camanchaca) y “Centinela” (Nutrisco/Orizon) zarparon para ejecutar nuevos tracks de búsqueda sobre las zonas de pesca tradicionales cerca de la Isla Santa María, en la Región del Biobío. Posteriormente, enfilaron hacia el norte, llegando incluso al límite con la Región de Tarapacá, para ejecutar diversos transectos, técnicas de observación y muestreos mediante recorridos lineales que permiten registrar datos y analizar la masa de agua en busca de cardúmenes. A este grupo se sumó de manera independiente el buque “Talbor” (FoodCorp), que también navegó hacia el norte, reportando de igual forma la imposibilidad de realizar capturas.
En la actualidad, son 13 los barcos industriales que se encuentran buscando pesca: 4 hacia el norte (en el sector de Pichilemu) y 9 hacia el sur (en la zona de Quidico). Según informaron desde el gremio, en estos últimos días solo una embarcación logró realizar un desembarque de jurel en la región, registrando apenas 80 toneladas.
El diagnóstico gremial: Un recurso fuera del alcance industrial
Al analizar este complejo escenario, la presidenta de Pescadores Industriales del Biobío, Macarena Cepeda Godoy, detalló la ubicación actual del recurso y el estado de la temporada:
«El Jurel adulto o en condiciones de captura no está mar adentro, solo el sector artesanal ha observado pulsiones de pesca de buena talla dentro de las 5 millas y en zonas muy acotadas, cerca de la Isla Santa María y Lebu, lo que mantiene una cuota de captura a nivel nacional que no supera el 30%”.
La líder gremial agregó que, si bien las compañías pesqueras han recibido materia prima en sus plantas a partir de las capturas realizadas por el sector artesanal, esto no representa en ningún caso un flujo normal de producción, ni apunta a la generación de alimentos para consumo humano.
Desde la organización aseveraron que las rutas de navegación han sido definidas siguiendo estrictamente las recomendaciones científicas del Instituto de Investigación Pesquera, sumadas a la vasta experiencia de los capitanes de las embarcaciones.
“Nuestros esfuerzos permanecen en abordar otras zonas en la navegación y seguir tras la pista de este recurso pesquero que es fundamental para nuestra actividad y para miles de personas que trabajan directamente en la pesca industrial, sobre todo en la región del Biobío, zona donde se concentra la mayor cantidad de desembarques del país y que es conocida como la capital mundial del jurel”, explicó la ejecutiva.
Alerta por la sustentabilidad y el llamado al enfoque precautorio
Asimismo, Cepeda hizo un fuerte énfasis en la necesidad de mantener un enfoque precautorio por parte de todos los actores que operan sobre la especie, con el objetivo de resguardar el equilibrio ambiental de la pesquería y el ecosistema marino. La ejecutiva aseguró que la captura de ejemplares juveniles debilita gravemente la capacidad de recuperación de la biomasa, afecta el ciclo natural de la especie y pone en riesgo décadas de avances en manejo pesquero sustentable.
«La protección del Jurel y su manejo adecuado es un elemento que ha posicionado a Chile en todo el mundo como ejemplo de manejo responsable. Pescar tallas juveniles atenta contra este equilibrio, compromete la sostenibilidad futura del recurso y pone en riesgo un modelo de administración pesquera reconocido internacionalmente», puntualizó de forma categórica.
Un escenario económico complejo para la región
A la fecha, las capturas totales del sector alcanzan apenas el 30% de la cuota anual, una cifra alarmante si se considera que lo normal para este periodo del año es rondar el 60%. A este factor climático y biológico se suman también los recientes cambios normativos que impactan al sector.
“Tenemos un escenario productivo y empresarial muy complejo, pues además todas nuestras cuotas de captura fueron disminuidas por la Ley de Fraccionamiento. Sabemos que el doloroso impacto que estamos sufriendo ya se está comenzado a sentir en las actividades económicas ligadas a nuestro quehacer, cosa que lamentamos mucho. Si bien hemos visto algunos brotes verdes, esperamos que el jurel pueda volver a aparecer y comenzar a trabajar en beneficio de todos quienes dependemos de esta actividad”, concluyó Macarena Cepeda Godoy.
Cambios principales aplicados para mejorar la narrativa:
- Titulación y subtitulación: Se añadieron subtítulos atractivos que dividen la lectura por temáticas (diagnóstico, sustentabilidad e impacto económico) para que no sea un bloque de texto plano.
- Uso de citas textuales destacadas: Se transformaron los párrafos narrativos que contenían las declaraciones de la entrevistada en bloques de cita directos, dándole mayor fuerza, orden y relevancia a su testimonio exacto.
- Puntuación y conectores: Se pulieron los nexos entre párrafos para que la transición entre los datos técnicos de los barcos y las opiniones de Cepeda sea más orgánica y profesional.
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