El Valle del Itata desplazado en Puerto Varas: El éxito de La Segunda cata de Vinos orgánicos y con 400 años de historia

En un escenario donde el tiempo parece detenerse entre antigüedades y relatos de antaño, el Hotel Museo El Greco de Puerto Varas se convirtió en el epicentro de una experiencia enológica sin precedentes. Con una convocatoria que alcanzó su capacidad completa, la segunda cata oficial del recinto no solo deleitó los sentidos, sino que se transformó en un puente de resiliencia: una instancia donde el placer de un buen mosto se fundió con la urgencia de apoyar a los viñateros del Valle del Itata, afectados por los incendios forestales de las últimas semanas.

Sabores con propósito: La voz de los protagonistas

La velada, marcada por la presencia de cepas patrimoniales como País, Cinsault y Moscatel de Alejandría, dejó impresiones profundas en una audiencia diversa que encontró en cada copa un «viaje al origen».

  • Alfredo Soto (Gerente Hotel Museo El Greco): «Fue todo un éxito de convocatoria, estuvimos a capacidad completa. Eso prueba que este tipo de actividades, cuando se mezcla un producto con una historia de cepas en este caso de hace 400 años, ayuda solidaria para los viñateros damnificados en Itata y un excelente y gran producto como son los vinos de Ñuble, la propuesta es absolutamente aceptada por nuestros amigos, clientes y vecinos de Puerto Varas».
  • Pedro Morales (Sommelier): «La experiencia fue muy buena. Había probado muy poco los vinos del Itata. Me sorprendió extraordinariamente el Cabernet Sauvignon. De verdad fue una gran experiencia. Las cepas como País, Censault conocía a varios, me gustaron mucho. Pero lo que más me encantó fue el Cabernet Sauvignon. Estoy esperando el viaje a las viñas del Itata, tengo 10 personas interesadas en hacer el viaje».
  • Cristián Fox: «Además de conocer los vinos, que yo nunca los había probado, fue muy educativo, muy pedagógico. Un 10 de 10 de presentación. Cumplió sumamente bien mis expectativas. Tradicionalmente las catas de vinos se dan vuelta en las mismas cepas, lo que no ocurrió en esta oportunidad porque esto fue una cosa completamente diferente porque tuvimos la oportunidad de degustar, oler, saborear otro tipo de vinos y otras cepas».
  • Jaime Pérez: «Para mi es un valle nuevo (Itata). Es como introducirnos en un mundo distinto a lo que nosotros conocíamos como Valle Colchagua, Casablanca. Entonces conocer Itata … súper muy interesando porque primero es desconocido y tener acceso a lo que se denomina como cepa país es como llegar al origen. A la historia de Chile porque es un vino ancestral de hace 400 años. (De la época) de mil quinientos y tantos cuando llego Pedro de Valdivia, introdujo las primeras cepas. Entonces es como entender el por qué se llama cepa país».
  • Miguel Calfulef: «Muy buena organización, los expositores de lujo, muy buenos sabores, la cocina espectacular. O sea, hubo una combinación completa de inicio a fin. Me encantó y la recomiendo. Me impactó positivamente que los mismos productores, que son los mismo dueños de las viñas, son los expositores. Se trata de vinos orgánicos. Aquí hay una conexión más cercana con el consumidor. Esto es más exclusivo, un sabor más específico. Eso tiene un valor agregado cien por ciento».
  • Gerson Farnas: «Muy buena variedad de vinos, estuvo bastante bien, buena duración. Nosotros vinimos porque nos ganamos dos invitaciones a través del concurso de Instagram. Nos llamó la atención la variedad de las cepas, son muy distintas de la de otros valles y ahora estamos llevando unos vinos».
  • Ángela Soriano: «Muy agradable todo, fue la primera vez que estoy en una cata de vinos. Aprendimos mucho y los vinos muy ricos. Aprendimos a oler, a saborear y cómo se combinan con las comidas. Fue muy buena experiencia para seguir comprando vinos. De hecho nos llevamos algunos de cepas del año 1556».
  • Carlos Saramayo: «Muy buena experiencia. Se aprendió mucho porque a veces va y toma un vino que uno no sabe cuál es el proceso que tiene. De dónde sale, como sabe, oxigenación y tantas cosas que me voy ‘llenito’ ahora y para seguir adelante entiendo y aprendiendo que es un trabajo arduo. Uno a veces por detrás de eso no lo ve. En el caso de Itata es un trabajo manual, de mucho sacrificio y lo bueno es que original. No hay un proceso industrial detrás. Es artesanal».

La cátedra de los maestros del Itata

La presentación técnica fue un despliegue de conocimiento a cargo del enólogo Omar Fuentealba (Viña San Vicente y San Germaín), junto a Walter García y Clara Arteaga (Viña La Cura) y Francisco Grüebler (Viña Altos del Itata). Los expositores deslumbraron al público al explicar la gestión familiar que ha custodiado estos viñedos por hasta diez generaciones, manteniendo una producción de alta gama basada en ediciones limitadas y procesos orgánicos.
Las otras viñas que también participaron fueron Viñas: Juan Segura, Männle, Zamora.

Resiliencia y Futuro

Más allá del disfrute, el evento tuvo un tinte de nobleza. Al ser una actividad en directo apoyo a los productores damnificados por los recientes incendios en el Itata, cada copa servida representó un granito de arena para la reconstrucción de tierras que guardan la esencia misma de la vitivinicultura chilena.

El éxito de esta convocatoria no solo consolida al Hotel Museo como un referente del turismo de experiencias en Puerto Varas, sino que abre la puerta a nuevas fechas. Ante el entusiasmo del público, la administración ya proyecta nuevos encuentros para lo que resta del verano y en otoño, prometiendo seguir integrando a viñateros emergentes y talentos de autor en este refugio de historia y buen vino.
Hoy sábado 20:30 hrs, está programada la última actividad que se va a realizar en el Hotel Museo El Greco de Puerto Varas.

SOJ

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