El legado del Itata cautiva a Puerto Varas: El Hotel Museo El Greco se convierte en el epicentro de las cepas ancestrales

Lo que comenzó hace 400 años con la llegada de los jesuitas españoles, vivió un nuevo y brillante capítulo este fin de semana en el Hotel Museo El Greco. En una alianza estratégica con la Agrupación de Viñateros del Itata A.G., el establecimiento de la ciudad de las rosas albergó una cata de vinos ancestrales, dirigida a ejecutivos, intermediarios, productores y hasta comunicadores que logró conectar la tradición milenaria de la Región de Ñuble con el dinamismo empresarial y gastronómico de la Región de Los Lagos.

La cita congregó a un selecto grupo de ejecutivos, sommeliers, comunicadores y productores, todos motivados por un objetivo común: descubrir el valor de las cepas patrimoniales y explorar cómo integrar estos tesoros líquidos en las cartas de los mejores hoteles y restaurantes de la zona.

El sabor de la historia y la preservación familiar

La presentación técnica estuvo a cargo del enólogo Omar Fuentealba (Viña San Vicente), junto a Walter García y Clara Arteaga (Viña La Cura) y Francisco Grüebler (Viña Altos del Itata). Los expositores profundizaron en el carácter único de estos mostos, destacando una gestión familiar que ha traspasado hasta diez generaciones y una estrategia de producción de alta gama basada en ediciones limitadas.

Al respecto, Walter García, presidente de los Viñateros del Itata AG, subrayó la relevancia de este puente cultural:

«Traemos lo mejor del Itata para fundirlo con la identidad de la Región de Los Lagos».

Voces de una experiencia multisensorial

El impacto de los vinos del Itata —marcados por suelos de cuarzo y métodos orgánicos— generó una entusiasta respuesta entre los especialistas convocados:

  • Felipe Ñencubilo destacó el asombro por la diversidad del valle: «Fue una experiencia muy entretenida, didáctica. El Valle del Itata es un valle que conozco, pero lo que no sabía es que poseía tanta variedad de cepas. Ha sido una buena experiencia esta cata».
  • Roxana Porras, de la Vinoteca de Puerto Varas, puso el foco en la pureza del origen: «Valoro mucho lo que dice relación con el componente orgánico del suelo (superficie) que tiene predominantemente cuarzo lo cual es muy novedoso y potente. Esto es como decir que la misma naturaleza filtra y se come bichitos y plantas para las viñas. Este proceso no tiene pesticidas químicos. Es orgánico. Y es muy importante porque estamos muy expuestos a elementos químicos».
  • Margarita Gross, de 70weste, reflexionó sobre la identidad y el valor del territorio: «Es maravilloso que en Itata se cultiven viñas ancestrales aunque sean producciones pequeñas y familiares. Creo que hay un valor que no podemos arriesgar a perderlo. Lo ancestral es parte de la identidad del Valle del Itata porque rompe el esquema de valorar más lo extranjero (tanto) que traemos lo de afuera y reemplazamos lo que tenemos en nuestras regiones. Me gusta mucho que hayan manifestado que en el Valle del Itata no rescatan (los viñedos) sino que lo preservan». Además, añadió: «Es espectacular que se rescate la tradición netamente local. Somos un país largo en el que las regiones siempre están desvinculadas entre sí. Poder hacer estos vínculos con regiones de más al norte (Ñuble) es súper necesario. Lo ancestral es parte de la identidad del Valle del Itata».
  • Rodrigo Rojas, del hotel Wyndham Pettra, resumió la jornada con brevedad y satisfacción: «Me pareció muy bueno, muy interesante probar estos vinos del Valle del Itata».

Un patrimonio que resiste

El evento no solo fue una vitrina comercial, sino un homenaje a la resiliencia de familias que han mantenido viva la esencia del Itata por cuatro siglos. Al brindar con estos vinos y espumantes, los asistentes no solo degustaron un producto de alta gama, sino que participaron de un legado de cuatro siglos que hoy, gracias a este «vínculo entre regiones», encuentra un nuevo hogar en las mesas del sur de Chile.


SOJ

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