Mientras las llamas avanzan por las regiones de Ñuble y Biobío, los expertos en biodiversidad advierten sobre una catástrofe silenciosa que va más allá de las hectáreas de pinos y eucaliptos. Se trata del agotamiento ecológico de los últimos remanentes del bosque nativo, hogar de especies que no existen en ninguna otra parte del planeta y que hoy se encuentran atrapadas por el fuego.
El drama de la fauna: Sin rutas de escape
La intensidad y velocidad de los actuales siniestros han anulado la capacidad de supervivencia de la fauna silvestre. Según Enrique Cruz Tagle, director de FORECOS, especies de baja movilidad están siendo diezmadas:
- En peligro directo: El Monito del Monte (marsupial considerado un fósil viviente), la Ranita de Darwin, el Pudú y la Güiña.
- Aves en riesgo: El Chucao y el Huet-huet, que aunque pueden volar, pierden sus sitios de nidificación y refugio.
- El dilema del sobreviviente: Aquellos animales que logran refugiarse en quebradas enfrentan un destino cruel al salir: un paisaje calcinado que los deja totalmente expuestos a depredadores y sin fuentes de alimento.
Especies en «Capilla»: Los fósiles vivientes del Biobío
Los expertos advierten que estamos ante el riesgo de perder historia evolutiva pura. La zona afectada alberga los bosques caducifolios de Concepción, un ecosistema de transición único.
Las especies en estado crítico son:
- Queule y Pitao: Árboles endémicos en peligro de extinción. Si el fuego arrasa con sus escasos ejemplares, la pérdida sería irreversible.
- Hualo y Naranjillo: Especies que ya sufrían por la fragmentación y que hoy ven sus reservorios genéticos amenazados.
- Michay Araucano: Un arbusto cuya distribución es tan localizada que un solo incendio de gran magnitud podría borrarlo del mapa.
La trampa de la regeneración: Sequía e Invasores
Históricamente, el bosque nativo chileno (especies como el Peumo, Litre o Quillay) ha demostrado capacidad de rebrote tras el fuego. Sin embargo, los expertos José San Martín y Mauro González alertan que el escenario actual es distinto por dos factores:
- Estrés Hídrico: La megasequía ha dejado a los suelos sin la humedad mínima necesaria para que las semillas germinen o los troncos rebrote.
- La invasión del Aromo y el Retamo: Tras el incendio, estas especies exóticas colonizan el terreno con una velocidad agresiva, impidiendo —mediante sustancias químicas en el suelo— que la flora nativa vuelva a establecerse.
«La restauración no es plantar en hileras como una forestal; requiere diversidad y tiempo. Un error en la reforestación post-incendio puede simplificar y terminar de destruir el ecosistema», advierten los académicos.
Radiografía del Riesgo Ecológico
| Especie / Ecosistema | Nivel de Amenaza | Impacto del Fuego |
| Monito del Monte | Crítico | Pérdida total de hábitat y muerte por humo/fuego. |
| Queule / Pitao | Muy Alto | Riesgo de extinción de linajes evolutivos únicos. |
| Bosque de Transición | Alto | Reemplazo definitivo por matorral de especies invasoras. |
| Ranita de Darwin | Crítico | Desecación de microclimas húmedos en quebradas. |
La recurrencia del fuego —que en zonas como Penco llega a más de 70 eventos anuales— está llevando al bosque nativo a un punto de no retorno. La comunidad científica hace un llamado a que la reconstrucción no sea solo de viviendas, sino de corredores biológicos que permitan a estas especies volver a conectar sus fragmentados refugios.
SOJ





