En una región donde el 99% de los canales de riego carece de revestimiento, la Universidad del Bío-Bío (UBB) y el Gobierno Regional han dado un paso histórico. Con la tecnología TES (Endurecimiento de Suelo), buscan frenar filtraciones que desperdician hasta el 40% del agua, transformando la ingeniería en un escudo contra la sequía.
Si Ñuble logra revestir o estabilizar sus 3.000 km de canales con esta tecnología, la región podría recuperar casi la mitad del agua que hoy se pierde en la tierra antes de llegar a los cultivos.
El Campus Fernando May de la UBB se convirtió en el epicentro de la esperanza para el agro de Ñuble. En una alianza estratégica con la Junta de Vigilancia del Río Diguillín (JVRD) y financiada por el Gobierno Regional, se inauguró la planta piloto de tecnología TES. No se trata solo de infraestructura; es el nacimiento de una solución local para un problema que drena la productividad de miles de agricultores.
¿Qué es la tecnología TES y por qué cambia las reglas del juego?
Liderada por el académico Luis Santana Oyarzo, la tecnología de Endurecimiento de Suelo (TES) es una innovación diseñada para ser:
- Respetuosa con el entorno: A diferencia del cementado tradicional invasivo, es una solución eco-amigable.
- De fácil aplicación: Pensada para la realidad geográfica y técnica de la zona rural.
- Estabilizadora integral: No solo detiene filtraciones, sino que evita socavones, ensanchamientos y la erosión del lecho de los canales.
Ñuble: El gigante agrícola con «pies de barro»
La urgencia de este proyecto se explica en las cifras. Ñuble es una región de vocación silvoagropecuaria, pero su infraestructura hídrica es un colador de recursos.
| Indicador Crítico | Cifras de la Realidad Regional (JVRD) |
| Red de canales | ~3.000 kilómetros (Río Diguillín). |
| Estado de la red | 99% sin revestir. |
| Pérdida de agua | Hasta un 40% del caudal por filtraciones. |
| Costos de mantención | Más de $0,5 millones por canal. |
| Población afectada | 3.007 usuarios (70% hombres, 30% mujeres). |
Una alianza por la equidad territorial
Durante la ceremonia, las autoridades destacaron que este proyecto es el ejemplo vivo de la «triple hélice» (Academia, Estado y Productores):
- La Academia (UBB): El decano de Ingeniería, Dr. Patricio Álvarez, subrayó que el sentido de la ingeniería es «hacerse cargo de los problemas complejos de la ruralidad».
- El Gobierno Regional: La gobernadora (s) Claudia Cabrera enfatizó que la planta es una herramienta de equidad territorial, acortando brechas en zonas donde el acceso al agua es limitado por razones económicas.
- El Mundo Productivo: La JVRD, que administra el 30% del caudal regional, aporta la experiencia de campo indispensable para que la tecnología funcione en el barro real.
Más allá del riego: El futuro de la tecnología TES
Para el director del proyecto, Luis Santana, esto es solo el punto de partida. La interacción agua-suelo-estructura tiene aplicaciones en:
- Vivienda digna: Estabilización de suelos en zonas complejas para construcción.
- Gestión de residuos: Tratamiento de terrenos degradados.
- Responsabilidad Ética: Santana advirtió que, dado que esta tecnología modifica el entorno, su uso debe ser «cuidadoso, respetuoso y controlado».
Análisis: Ciencia con olor a tierra
La planta piloto TES no es un experimento de laboratorio aislado; es una respuesta oportuna a la crisis hídrica. En un contexto donde el cambio climático reduce la disponibilidad de nieve y lluvia, la eficiencia en la conducción —el «traslado» del agua— es tan importante como el almacenamiento. Si Ñuble logra revestir o estabilizar sus 3.000 km de canales con esta tecnología, la región podría recuperar casi la mitad del agua que hoy se pierde en la tierra antes de llegar a los cultivos.
SOJ





