«Democracia Liberal Siempre», columna de Augusto Parra

La reciente cumbre progresista en Chile, «Democracia Siempre», a través de su declaración ha planteado una serie de nobles intenciones y algunos valiosos aportes al debate o la discusión pública, en tiempos que describen, marcados por la incertidumbre, desafíos y asedio constantes al sistema democrático en un diagnóstico que definen textualmente así : «Somos plenamente conscientes de que el mundo atraviesa un período de profunda incertidumbre, en el que los valores democráticos son desafiados de forma permanente. Frente a ello, creemos que es un imperativo ético y político impulsar una estrategia común para enfrentar fenómenos globales como la creciente desigualdad, la desinformación, los desafíos que plantean las tecnologías digitales y la inteligencia artificial.»

Entre los planteamientos que se puede relevar hay valiosos llamados a la colaboración, a la cooperación internacional, al fortalecimiento del multilateralismo, para enfrentar problemas colectivos. 

En la lógica de contribuir a la mejora de la capacidad de respuesta de los Estados modernos a los problemas colectivos y a devolver prestancia a la democracia en cuanto su capacidad de ofrecer respuestas a  problemas complejos, iría en plena concordancia o en la linea de la formación de gobernanzas para abordar los desafíos colectivos en la gestión de los Estados y las democracias en este tiempo. 

Sin embargo, resultan preocupantes algunos aspectos como el sentido de oportunidad de la Cumbre considerando un escenario global altamente convulsionado, su sesgo ideológico, las credenciales democráticas que a lo menos son discutibles en el caso de algunos sus integrantes y a lo que me referiré a continuación en la frágil, sutil y delicada discusión en torno a la desinformación y los denominados discursos de odio. 

La denominada corrección política, podría conjugarse con la práctica utilizada para describir lenguaje, ideas políticas o comportamientos con los que se procura minimizar la posibilidad de ofensa hacia grupos étnicos, culturales o religiosos en nombre de la tolerancia. Subyace a las ideas de la corrección, un anhelo de transitar hacia sociedades mas inclusivas, que adquiriera la capacidad de reconocer la dignidad de cada persona, en su diversidad. Sin embargo, la práctica tiende a poner en entredicho y conflicto aquello que aspira a representar.  Transita una muy delicada línea que requiere de cierto racional equilibrio, para no traspasar el umbral en que la libertad de expresión comienza a desvanecerse, la deliberación democrática se vuelve insuficiente y el anhelo de la tolerancia, comienza a devenir en represión o en cancelación.

Para Byung-Chul Han, la sociedad actual padece de algofobia o tal temor al dolor, que lleva a evadir o eludir ciertos debates o la discusión de ciertas ideas que podrían resultar dolorosas o incomodas, deviniendo en una democracia insuficiente para ofrecer respuestas a problemas de cierta envergadura o complejidad. Se puede aplicar un razonamiento similar cuando subyace a la denominada corrección politica, formas de cancelación de determinadas ideas incomodas, que pueden devenir la democracia en una parcial, paliativa o insuficiente para articular la vida colectiva y sociedades cohesionadas, llamadas a enfrentar retos complejos en medio del paso de una era lineal a una compleja en la definición de Inerarity, al definir la simplificación de la democracia.

Norberto Bobbio, reconoce a la democracia liberal, como una que se articula en torno al reconocimiento, protección y promoción de los derechos fundamentales de las personas.

Los economistas Abhijit Banerjee y Esther Duflo, plantean «la democracia no es un censo tribial de preferencias, es un fragil y delicado sistema de convivencia colectivo.»

Si bien el tono del planteamiento de los líderes progresistas durante la cumbre da cuenta de una supuesta valoración de las ideas de la democracia liberal, esta se articula en torno al reconocimiento, defensa y promoción de los derechos fundamentales a lo menos de primera generación y los derechos civiles y políticos.

Consideramos el derecho a la vida, la integridad fisica, la libertad y la propiedad inalienables y los derechos a la libertad de conciencia, de expresión, de prensa, de reunión, en sistemas multipartidistas de la escencia de la democracia liberal, con base en el Estado de derecho, la observancia de los principios de igualdad juridica y democrática, la separación y máxima autonomía posible  de poderes del Estado.

Sin embargo se trata de liderazgos que no parecen adscribir tan nitidamente ideas liberales, más bien en sus biografías politicas, en las declaraciones de principios de los partidos en los que militan parece haber una aproximación a formas de democracia que si bien recogen elementos de la democracia liberal los convinan con otros de base mas bien del proletariado, popular.

Si bien la idea de la tolerancia supone ser intolerantes ante la intolerancia, también supone una interpretación que debe ser muy precisa para evitar que la tolerancia se vuelva represiva y contra su propio espíritu. Son sutiles equilibrios alejados de cualquier sesgo ideológico, los que pueden contribuir al mejoramiento de la democracia y en ningún caso el identitarismo.

Le democracia debe ser siempre, pero siempre capaz de interpretar el sentir de las mayorías sin nunca descuidar el derecho de las minorías, para amalgamar la nación como proyecto colectivo y alcanzar los anhelos de la inclusión y la cohesión social. 

Augusto Parra Ahumada 

Fundación República en Marcha 

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