El mundo entero ha mantenido la respiración ante la escalada del conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, un drama geopolítico que, por su alto nivel bélico y sus posibles repercusiones económicas, ha generado una atención absoluta a nivel internacional. En este tenso escenario, surge una pregunta clave: ¿cómo ha reaccionado el mercado ante esta espiral de acontecimientos?
La Reacción de los Mercados: Un Respiro de Calma
Javier Mella, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (UANDES), arroja luz sobre la coyuntura. Según su análisis, los mercados han reflejado una «expectativa de que el conflicto en Medio Oriente, en particular entre Israel e Irán, estaría reduciendo su intensidad, donde es esperable que ya no exista un escalamiento».
Esta percepción de desescalada se traduce en noticias positivas para el ámbito financiero. «Son buenas noticias en general y permite un alza en los mercados bursátiles. Eso es lo que estamos viendo en las acciones, con una reducción en la volatilidad”, menciona Mella, indicando un cierto alivio en la incertidumbre que había dominado las bolsas.
Petróleo y Dólar: Reflejos de un Menor Riesgo
Respecto al precio del petróleo, Mella señala que este ha manifestado una disminución. Esta caída ha sido impulsada por la normalización de la situación y la percepción de que el muy probable cierre del Estrecho de Ormuz (un punto estratégico vital en el comercio petrolero global en Asia) no se materializará. La ausencia de interrupciones en esta arteria marítima ha contribuido a relajar la presión sobre el barril.
Finalmente, en el caso del dólar, el experto observa que «también existe una baja en su nivel de precio, al reducirse los niveles de riesgo en general y siempre recordando que el dólar actúa como un activo refugio en las situaciones de mayor riesgo. Por eso vemos una disminución en su valor”.
En síntesis, la respuesta del mercado sugiere una contención de la crisis en Oriente Medio, con una reducción de la prima de riesgo que se había incorporado a los activos globales. Sin embargo, la volatilidad inherente a la geopolítica exige una observación constante.
SOJ





