Si bien el fin de semana recién pasado estuvo marcado por la merecida celebración del Día de la Madre, enviando a todas ellas un afectuoso saludo, la agenda noticiosa se vio inevitablemente copada por una serie de graves errores, irregularidades y cercanías cuestionables que, una vez más, sacuden al gobierno del Presidente Boric.
Una seguidilla de hechos comprometedores vuelve a remecer la imagen del Gobierno del Presidente Gabriel Boric. Esta semana, tres episodios marcaron la agenda pública y profundizaron las dudas sobre la transparencia, la responsabilidad institucional y la conducción política del Ejecutivo.
En primer lugar, el subsecretario de Pesca entregó información falsa —o al menos equivocada— ante el Congreso sobre las cifras vinculadas a la Ley de Fraccionamiento en la pesquería de la merluza. Según denunciaron diversos actores, los datos presentados no se ajustaban a la realidad del sector artesanal. El propio ministro Nicolás Grau reconoció públicamente que las cifras eran erróneas. La situación fue calificada como una “manipulación grave de la información”, al carecer de respaldo técnico y de la participación de los expertos del rubro. A tal punto que se habla de repetir la votación, algo que solo el martes y de acuerdo a lo que establezca la cámara se podría analizar.
En paralelo, un informe de la Contraloría General de la República reveló graves falencias en el registro de vacunas contra el COVID-19, incluyendo 18 mil dosis vencidas aplicadas a personas. La falta de trazabilidad, control y fiscalización expone una negligencia grave en materia de salud pública, afectando la confianza en el sistema sanitario y del cual miles de chilenos están en la duda si su inoculación con la vacuna es efectiva o no.
Como tercer hecho crítico, se conocieron las transcripciones de escuchas telefónicas de la PDI en una causa que involucra a Alberto Larraín, fundador de la Fundación ProCultura. En ellas, el Presidente Boric reconoce haberle ofrecido un cargo ministerial y manifiesta una clara cercanía con él. El diálogo, sostenido con la expareja de Larraín, ha provocado nuevas críticas al Mandatario por posibles conflictos de interés y favoritismo político, además de sembrar la duda de financiamiento irregular de la política de lo cual el mandatario tantas veces criticó a otros sectores de la política, evidenciando que la moralidad superior que decía tener el frente amplio se cae a pedazos.
Frente a esta seguidilla de hechos, cabe preguntarse: ¿Qué está pasando con la conducción de nuestro país?
Lo ocurrido esta semana refleja un nivel alarmante de irresponsabilidad y desorden en la conducción del país. Desde cifras falsas en el Congreso, pasando por negligencias sanitarias, hasta vínculos impropios en el círculo presidencial, todo muestra que este Gobierno ha perdido el rumbo. Chile necesita un Estado serio, transparente y comprometido con la verdad, no una administración que improvisa y oculta.
La ciudadanía exige respuestas, y no podemos permitir que estas irregularidades se normalicen. Es fundamental que la institucionalidad, tanto en el Congreso como en la Contraloría y, especialmente, en la justicia, actúe con celeridad y firmeza para esclarecer este manto de dudas que oscurece la administración del país. Cada día que pasa, se descubren nuevos hechos e irregularidades, y como sociedad, no podemos tolerar que la probidad y la transparencia sean sacrificadas en el altar de la ineficiencia y la falta de control.
Robert Contreras Reyes – Abogado
Ex Gobernador de Concepción
Pre candidato a Diputado





