Aislamiento digital en Los Ángeles: Comunidades rurales claman por una señal telefónica que nunca llega

Desde marzo, una creciente ola de frustración embarga a los habitantes de diversos sectores rurales de Los Ángeles, desde Villa Santa Clara hasta Luanco, pasando por Pedregal y Santa Matilde. El epicentro del malestar: la errática, inestable e insuficiente conectividad de telefonía e internet que la empresa Entel les provee.

La paciencia se agota y la Junta de Vecinos La Capilla, liderada por su presidenta Ruth Sanhueza, ha tomado la iniciativa, alzando la voz en nombre de una comunidad que se extiende desde el límite de San Gerardo hasta Puente Peñasco. A través de una carta formal a la empresa, exigen soluciones definitivas a un problema que los mantiene en un limbo comunicacional.

La población afectada, constituida mayoritariamente por adultos mayores y familias cuya subsistencia y seguridad dependen crucialmente de la conectividad, vive un calvario diario. La falta de señal no solo dificulta la comunicación cotidiana, sino que también obstaculiza el acceso a servicios de emergencia vitales como Carabineros o ambulancias.

Tras una larga lista de reclamos ignorados y promesas incumplidas, los residentes del sector La Capilla elevan una vez más su llamado desesperado. Exigen una cobertura digna en áreas donde la comunicación no es un lujo, sino una necesidad primordial para la seguridad y el desenvolvimiento diario. La calidad de la señal en la zona es descrita por los propios vecinos como «prácticamente nula», una realidad que contrasta con las reiteradas promesas de mejora por parte de la empresa.

«Esta situación ha generado serias preocupaciones entre los vecinos, ya que la falta de señal interrumpe no solo la comunicación diaria, sino también el acceso a servicios de emergencia, como Carabineros o ambulancias», denuncia Ruth Sanhueza, reflejando la angustia de una comunidad que se siente desconectada del mundo. «Es inaceptable que, en pleno siglo XXI, en una zona donde la mayoría de los habitantes son adultos mayores, no tengamos acceso a un servicio de telecomunicaciones adecuado. Para muchos de ellos, la única forma de comunicarse con sus familiares o pedir ayuda en una emergencia es a través de su teléfono móvil».

El descontento se ha materializado en una avalancha de quejas ante el servicio al cliente de Entel. Los vecinos relatan intentos fallidos de exponer su situación, recibiendo a cambio promesas vacías de visitas técnicas o descuentos en sus boletas, compromisos que invariablemente quedan en el olvido. La frustración crece a medida que las facturas siguen llegando, cobrando por un servicio que nunca se materializa.

«Han llamado más de 60 familias para hacer el reclamo, y la respuesta de la operadora es siempre la misma: ‘Vamos a enviar a un técnico a terreno’, pero eso nunca ocurre. Además, nos dicen que en la próxima boleta habrá un descuento por los inconvenientes, pero eso tampoco se cumple. Y lo peor de todo es que, a pesar de no tener señal, nos siguen cobrando como si todo estuviera en orden», detalla con indignación la presidenta de la Junta de Vecinos.

Ante esta situación límite, la comunidad de La Capilla hace un llamado público y enérgico a Entel para que asuma su responsabilidad y ofrezca una solución efectiva que garantice la conectividad en el área. Subrayan su disposición a colaborar con la empresa, ofreciendo su apoyo para la instalación de nuevas antenas o cualquier otra medida técnica que sea necesaria para restablecer un servicio digno.

«Como comunidad organizada, estamos dispuestos a trabajar en conjunto para encontrar una solución a este grave problema. No pedimos nada más que lo que nos corresponde: un servicio digno y adecuado para nuestros vecinos, especialmente para aquellos más vulnerables, como los adultos mayores», enfatiza Sanhueza.

SOJ