En un nuevo y audaz movimiento que sacude el tablero del comercio global, el expresidente Donald Trump anunció este miércoles un incremento sorpresivo y «con efecto inmediato» de los aranceles impuestos a China, elevándolos del ya punitivo 104% a un inédito 125%. La justificación del magnate, expresada a través de su red social Truth Social, radica en la supuesta «falta de respeto» de Beijing hacia los mercados mundiales.
Pero el anuncio de Trump no se detuvo ahí. En un giro inesperado, el exmandatario también ofreció una pausa de 90 días en la aplicación de aranceles a aquellos países que no han respondido con represalias comerciales a su controvertido plan arancelario. «Y como más de 75 países han solicitado negociaciones autorizo ‘una pausa de 90 días y un arancel recíproco sustancialmente reducido durante este período, del 10%, también con efecto inmediato'», declaró Trump, dejando entrever una estrategia de presión selectiva.
En un tono desafiante y jactancioso durante una reunión con el Comité Republicano el miércoles por la noche, Trump se burló de las numerosas naciones que han contactado a la Casa Blanca en busca de una salida negociada a la creciente crisis arancelaria. «Estos países nos están llamando. Me están besando el trasero. Se mueren por llegar a un acuerdo», afirmó el expresidente, exhibiendo una postura de poderío y desdén hacia sus contrapartes internacionales.
La escalada de Trump en la guerra comercial se intensificó la semana pasada con el anuncio de aranceles del 10% para casi todos los países del mundo, sumando gravámenes adicionales para naciones y bloques comerciales específicos, como la Unión Europea (UE), cuya tarifa total ya alcanza el 20%. Los aranceles generales del 10% entraron en vigor el sábado pasado, mientras que los gravámenes adicionales comenzaron a aplicarse este mismo miércoles, consolidando un panorama de incertidumbre y tensión en el comercio global.
La decisión de Trump de elevar aún más los aranceles a China, al tiempo que ofrece una tregua condicionada a otros, dibuja una estrategia compleja y potencialmente divisiva. Mientras el gigante asiático enfrenta una presión sin precedentes, otros países se encuentran ante la disyuntiva de negociar bajo los términos de Washington o arriesgarse a futuras represalias comerciales. El mundo observa con atención este nuevo capítulo en la política comercial de Estados Unidos, anticipando sus profundas y aún inciertas consecuencias para la economía global.
SOJ





