Nunca seremos los mismos de ayer

La actual guerra del medio Oriente pareciera ser la crónica de una muerte anunciada, pues desde hace décadas las partes involucradas en este conflicto han mantenido una permanente disputa sin encontrar una solución que conduzca a la paz. Da la sensación que este conflicto comenzó el 7 de octubre con el ataque de Hamas a Israel ¿pero fue realmente esa la causa real que dio comienzo al conflicto? 
Primero, es necesario entender las fuerzas involucradas e intereses en conflicto en dicha zona del planeta. Partamos por analizar la relación entre Israel e Irán; este último ha declarado que Israel es un tumor canceroso y que debe ser erradicado. Para lograr este fin, Irán ha financiado y apoyado con armamentos a tres grupos anti israelíes: Hamas del territorio Palestino, Hezbolá con asiento en el Líbano y a los Huties de Yemen. Irán es un estado musulmán, en que el 90% de su población es chiita en contraposición con Arabia Saudita, en que el 90% de su población es de tendencia musulmana sunita; ambos países por lo tanto tienen diferencias absolutamente irreconciliables que tienen su raíz en su visión de la práctica de la religión musulmana y es así que permanentemente se disputan cuotas de poder en el Oriente medio, por ejemplo mientras Irán apoyaba a los Huties en Yemen, Arabia Saudita hacía lo propio con la facción contraria. La posición de Arabia Saudita hacia Israel, ha sido cambiante con el tiempo; últimamente con el príncipe heredero Mohammed bib Salman (MBS) actuando en el reino de Arabia Saudita como gobernante de facto, hizo declaraciones respecto de establecer un reconocimiento al Estado de Israel siempre y cuando este a su vez reconociese al estado palestino, esto ocurrió en septiembre del 2023; Hamas atacó a Israel …al mes siguiente, ¿casualidad? Eso habría significado que Israel ahora tendría un aliado formal con asiento en la zona el que además acrecentaría su influencia, o sea algo que para Irán sería algo absolutamente inviable, por lo que perfectamente Irán pudo activar a Hamas para generar un conflicto que impidiese tal acuerdo.

La relación entre los EEUU y sus principales aliados Gran Bretaña y Francia con Israel, es de larga data y la supervivencia del Estado de Israel depende exclusivamente del apoyo que esta coalición le presta ya sea económicamente o como aliados militares. La relación de los EEUU con Irán, desde la revolución islámica de 1978, ha estado en permanente conflicto. La relación EEUU- Arabia Saudita era la de una relación comercial que no siempre beneficiaba al reino de Arabia Saudita; en junio del 2024 el reino de Arabia Saudita con, MBS a la cabeza, se tomó la revancha y no renovó el contrato denominado “contrato de los petrodólares” vigente desde 1974, en el que se establecía que toda transacción comercial de petróleo de Arabia saudita tenía que ser en dólares americanos, por lo que esta relación ha estado estos meses viviendo sus peores momentos.
Un detalle, tanto Irán como Arabia Saudita desde el 2024 pertenecen a los BRICs; es así que encontramos a Rusia apoyando con armas y diplomáticamente a Irán y China cuidando que nada le ocurra a Arabia Saudita pues este es su segundo proveedor de petróleo (el primero es Rusia). Es así que Irán compra armas a Rusia y financia estas compras con el petróleo que le vende a China, pues el 80% de las exportaciones de petróleo iraní tienen a China como destino. Por lo tanto, si Israel llegase a atacar las refinerías iranies, sería involucrar a China en el conflicto, algo que los EEUU evidentemente no quiere que ocurra.
Hasta el momento el gran perdedor es sin duda la población civil de Palestina. El otro gran perdedor es Israel, pues no ha podido lograr ningún objetivo militar y también como perdedor es EEUU, pues apoyar a Israel le ha costado descontento social al interior del país y un gasto extra de al menos MUS$ 17.900 en ayuda militar, además se estima que tendrá que gastar otros MUS$ 20.300; hay que recordar que los EEUU se está financiando con deuda, pues gasta más de lo que recauda.
En este minuto, la comunidad internacional desea que esta guerra llegue a su fin, sin embargo, en el minuto en que Israel decida terminar con el conflicto, la corte de justicia israelí probablemente condene a Netanyahu por alguno de los cargos de corrupción que tiene en su contra o si este abandona Israel, este sea detenido por orden de la Corte Penal Internacional en alguno de los 124 países que son firmantes de este Tribunal; por lo que Netanyahu no tiene ningún incentivo en terminar con el conflicto. Con una ONU sin poder real, quizás la única vía que conduzca al camino de una paz en esta guerra es sentar las bases de un nuevo equilibrio en la zona para lo cual se necesitaría una negociación directa entre EEUU, Rusia y China; sin embargo, esto en el corto plazo es lamentablemente inviable con Biden en la Casa Blanca.
En este conflicto, hemos visto renacer oscuras pasiones humanas que creímos ver superadas, sin embargo, estaban ahí, en las sombras esperando su oportunidad. Respecto de las causas de esta guerra tenemos la certeza de que están en algún desvío del camino por ahí en un pasado que ya nadie recuerda y que alguien ahora solo liberó la presión que estaba acumulada por quizás cuanto tiempo. Sobre el futuro que vendrá, quien podrá saberlo; solo que tenemos la absoluta certeza que tanto judíos como palestinos jamás, jamás serán los mismos.

Luis González Delgado