El Salvador acaba de refinanciar US $1.000 millones de su deuda -adquirida fundamentalmente por los gobiernos que precedieron al de Najib Bukele-, con un préstamo del banco estadounidense JPMorgan. El refinanciamiento ha sido respaldado por el actual régimen, y está vinculado a promesas de conservación del río, mientras el Presidente Bukele busca colocar al país en una base económica más sólida.
La nación centroamericana comunicó este jueves 17 de octubre que utilizaría el préstamo de US $1.000 millones para recomprar bonos y utilizar US $350 millones en ahorros, en el servicio de la deuda para financiar la restauración de uno de los ríos más largos de la región. “Esta conversión de deuda representa la acción ambiental más ambiciosa e impactante en la historia de El Salvador”, afirmó Bukele. La tasa de interés del préstamo de JPMorgan no fue revelada, pero será subsidiado con un seguro de riesgo político de la Corporación Financiera de Desarrollo de los Estados Unidos, la última señal del cambio de Washington hacia el apoyo a Bukele, después de años de críticas al retroceso democrático que registrara El Salvador.
El acuerdo con El Salvador también refleja la proliferación de los llamados canjes de deuda por naturaleza en el mercado de préstamos a los países pobres, con los bancos apresurándose a financiar una serie de transacciones en América Latina, el Caribe y África. Muchos gobiernos se sienten atraídos por los swaps, pues de otro modo quedan excluidos del acceso al mercado normal de bonos debido a las altísimas tasas de interés, y pueden utilizar las garantías de los bancos de desarrollo para cancelar deuda a cambio de compromisos de conservación. Aunque los acuerdos enfrentan dudas sobre su transparencia y sobre si algunos países realmente están recibiendo un alivio de la deuda sostenible.
Pero Bukele, en el Salvador…
El 2023, Ecuador realizó un acuerdo histórico para financiar la conservación en las Islas Galápagos, pero los grupos comunitarios locales se han quejado por la falta de consulta.
El año pasado, el Bank of America organizó el primer canje de deuda por naturaleza de África para Gabón. El llamado bono azul, vinculado a la conservación de los océanos, también redujo las tasas utilizando el seguro de riesgo político estadounidense, a pesar de un golpe de Estado semanas después de su emisión.
Nayib Bukele, un joven Presidente autoritario muy popular, que se autodenomina “el dictador más cool del mundo”, ha sacudido la política en El Salvador desde 2019. Sus políticas draconianas de encarcelar al 2% de la población adulta (bandas de delincuentes) han mejorado enormemente la seguridad en esta nación, que anteriormente estaba plagada por el control de pandillas criminales. Ese cambio le valió millones de admiradores en toda la región, así como algunos de los índices de aprobación más altos que haya tenido un líder en su país. Su adopción del bitcoin como moneda de curso legal fue más controvertida, porque no logró promover la adopción generalizada ni la inclusión financiera.
Centrado en reducir la deuda y el gasto público
Bukele se postuló para la reelección después de que un tribunal que él reformó, reinterpretara una prohibición constitucional de larga data de mandatos consecutivos. Pero después de las críticas iniciales, y de que se comprobara la legalidad de aquella decisión, el apoyo de la DFC (Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos) al acuerdo de esta semana es sintomático del rápido cambio en la política gubernamental internacional hacia El Salvador, que históricamente fue una fuente importante de migración hacia el norte. Durante su segundo mandato, que comenzó en junio, Bukele se ha centrado en reducir el gasto público y la deuda, que venían creciendo. A principios de este año, dijo que el gasto público corriente en el Presupuesto de 2025 se financiará sin ninguna deuda nueva.
“Nuestro próximo objetivo es que el mundo mire a El Salvador más por su milagro económico que por su milagro de seguridad”, escribió Bukele en X. “Tomará algunos años, pero estamos en el camino correcto”. El Salvador ha estado en conversaciones con el FMI (Fondo Monetario Internacional) durante más de un año sobre una nueva facilidad de préstamo, pero el fondo ha dejado claro que el país tendría que cambiar su ley de bitcoin. “El personal del FMI mantiene un diálogo permanente con las autoridades salvadoreñas”, dijo el organismo la semana pasada. “Abordar los riesgos que surgen del bitcóin es un elemento clave de estas conversaciones”.





