Los siete candidatos —cuatro mujeres y tres hombres— aspirantes a suceder al portugués António Guterres como Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), fueron vetados en las que fueron las sextas votaciones informales dentro del proceso. Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi fueron los candidatos más votados.
La mejor puntuada de esta consulta informal ha sido Grynspan, quien contó con nueve votos de apoyo y ya fue victoriosa en anteriores rondas. La costarricense es seguida de cerca por la guyanesa Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi, cada uno con ocho votos de apoyo y dos vetos de las grandes potencias. No obstante, cabe explicar que, pese a que un candidato pueda obtener los nueve votos necesarios de los 15 que integran el Consejo de Seguridad, necesita evitar el veto de cualquiera de las cinco grandes potencias. Una vez superados ambos requisitos, su nombre se someterá a la Asamblea General, que reúne a todos los Estados miembros de la ONU, para su confirmación.
En esta ocasión, durante las consultas, los cinco miembros permanentes utilizaron papeletas de colores para identificar sus vetos, mientras que los no permanentes siguieron con las papeletas sin distinción. Este negativo panorama a tan poco tiempo de que concluya el periodo de Guterres (31 de diciembre), se plantea como el escenario ideal para que aparezcan nuevos nombres que intenten convencer a Estados Unidos, China, Reino Unido, Francia y Rusia, según apunta El País. La emiratí Lana Nusseibeh y el turco Feridun Sinirlioglu son algunos de los personajes señalados por el medio internacional.
En este contexto, el embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz, mostró disposición a que se presenten más candidatos. «Tenemos que hacerlo bien. En eso nos estamos centrando, sin guiarnos necesariamente por plazos u otras limitaciones», añadió en referencia a la regla informal de rotación geográfica, según la cual ahora sería el turno de América Latina. Por otra parte, respecto a la idea de que una mujer se convierta en la secretaria general del organismo, Waltz no se mostró inconforme, pero descartó el verse obligado a una elección femenina: «Necesitamos a la mejor persona (sea varón o dama) para el puesto», aseveró.





