Eduardo Frei y adhesión de Chile al Escudo de las Américas: «Fortalece la respuesta del Estado frente al crimen organizado y el narcotráfico».

Santiago 13 de septiembre 2019 Ex Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle se refiere a su situaci—n judicial por las demandas en su contra por los fallidos negocios de su hermano Francisco Frei, quien se autodenunci— por fraude y estafa. Javier Torres/Aton Chile

El ex Presidente de la República, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, dijo compartir plenamente la adhesión de Chile al «Escudo de las Américas», enfatizando que la coordinación transnacional es el único camino viable para desarticular las redes delictivas de alcance regional. A través de una carta publicada este sábado 3 de octubre en El Mercurio, valoró la decisión del Gobierno del Presidente José Antonio Kast, y aseguró que «ninguna nación, y Chile no es una excepción, puede responder actualmente de manera aislada ante las organizaciones delictivas que actúan a escala regional».

Manifestó que «la cooperación en ese ámbito más amplio que el nacional, es indispensable para proteger a los ciudadanos, las comunidades y las familias», destacando también la entrada al mecanismo y los beneficios que traerá la medida para las instituciones policiales y el sistema judicial chileno. En su análisis, el ex Mandatario indicó que «la adhesión de Chile al ‘Escudo de las Américas’ fortalece la respuesta del Estado frente al crimen organizado y el narcotráfico. Integrarse a este mecanismo voluntario abre oportunidades concretas: compartir información oportuna, mejorar el análisis de datos, capacitar a Carabineros y a la Policía de Investigaciones, y profundizar la coordinación fronteriza».

«La experiencia de otros países»

Eduardo Frei Ruíz-Tagle aseveró que «estas herramientas permitirán identificar rutas, seguir flujos financieros, desarticular cadenas logísticas y llevar ante la justicia a quienes dirigen y financian las bandas criminales». Asimismo, aseguró en el escrito que la defensa del país es inseparable de la articulación con los países vecinos. «Actuar unidos implica reconocer que la seguridad de Chile depende también de la capacidad regional para cerrar espacios al delito. Si la información no llega a tiempo ni se comparte, la respuesta queda incompleta. La coordinación debe integrar prevención, inteligencia, investigación criminal, control fronterizo, persecución patrimonial y cooperación judicial», puntualizó el ex Jefe de Estado.

Defendiendo el paso dado por el Gobierno, Frei advirtió que «Chile no debe escatimar esfuerzos para alcanzar este objetivo», por lo que «se requieren capacidades técnicas, personal especializado, mecanismos ágiles de colaboración y una evaluación rigurosa de las políticas aplicadas». Y precisó: «La experiencia de otros países permite adoptar buenas prácticas y tecnologías probadas, además de evitar errores costosos. Estos aprendizajes deben adaptarse a nuestra realidad, con pleno respeto de la Constitución, las leyes, los derechos fundamentales y la soberanía nacional». Asimismo, el ex Presidente Frei remarcó que «durante años se creyó que Chile estaba a salvo del narcotráfico y del crimen organizado. La realidad demostró lo errado de ese diagnóstico: ambos flagelos se instalaron en el país sin que lo advirtiéramos oportunamente ¿Cuántas muertes más de nuestros policías debemos esperar? ¿Cuántos alcaldes más deben ser amenazados? ¿Cuántos secuestros más vamos a tolerar?».

Los cuestionamientos ideologizados

Frente a los cuestionamientos y reparos surgidos desde la oposición contra el acuerdo, Frei Ruiz-Tagle fue tajante en demandar pragmatismo y unidad regional, argumentando que las discrepancias políticas no deben entorpecer el resguardo ciudadano. «Chile no puede resolver por sí solo un problema transnacional. Debe aprovechar la experiencia y las capacidades de otras naciones frente a organizaciones que operan en toda América Latina. Juntos somos más fuertes. No permitamos que prejuicios o consideraciones ideológicas paralicen una respuesta firme y coordinada», recalcó en su misiva.

Finalmente, el ex Jefe de Estado puntualizó que «la ciudadanía exige acciones claras y contundentes frente a quienes le han arrebatado el derecho a vivir en paz. La acción conjunta de los países de la región ampliará la persecución penal y enviará una señal inequívoca: ningún territorio será refugio seguro para quienes trafican drogas, lavan dinero, extorsionan o corrompen… El ‘Escudo de las Américas’ es una herramienta concreta para enfrentar, en forma unida y sostenida, una amenaza compartida. Es el primer intento concreto de cooperación regional para combatir el crimen organizado y el narcotráfico. Definitivamente, Chile no puede quedarse al margen».