Carta al Director: La vacuna contra la influenza sí funciona

Covid, vaccine and plaster with a healthcare woman in a hospital after getting a shot, booster or medical injection. Injection, immunity and medicine with a female getting vaccinated in a clinic.

De Paulina Rojas
Académica Escuela de Química y Farmacia UNAB

Cada invierno se repite la misma escena. Las salas de espera se llenan, las licencias médicas aumentan y, junto con eso, vuelven las mismas dudas sobre la vacuna contra la influenza. Muchas personas creen que la vacuna puede enfermarlas, que vacunarse cada año debilita las defensas o que, si igual se contagiaron, la vacuna no sirvió de nada. Vale la pena detenerse en estas ideas, porque la desinformación en salud tiene consecuencias reales.

La vacuna utilizada en Chile contiene virus inactivados o fragmentos de sus proteínas. No existe mecanismo biológico que les permita producir la enfermedad. El malestar que algunas personas sienten tras vacunarse, como dolor en el brazo o cansancio leve, refleja que el sistema inmunológico está respondiendo, no que el virus esté actuando. Tampoco hay evidencia de que la vacunación anual debilite el organismo. El virus cambia constantemente y la protección disminuye con el tiempo, por eso cada año se actualiza la vacuna.

Ninguna vacuna evita el cien por ciento de los contagios, y esta no es la excepción. Su valor está en otra parte, reduce de forma significativa el riesgo de hospitalización, complicaciones graves y muerte, sobre todo en adultos mayores, niños pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

Vacunarse no es solo una decisión individual. Cuando más personas están inmunizadas, el virus circula menos y baja el riesgo para quienes más lo necesitan. Frente a una desinformación que se propaga casi tan rápido como los virus respiratorios, optar por la evidencia científica sigue siendo la mejor protección disponible.