De Carlos Alcayaga, académico
Escuela de Terapia Ocupacional, U. Andrés Bello
Cuando hablamos de diversidad, pocas veces consideramos a quienes viven una doble invisibilización: las personas con discapacidad que también forman parte de la comunidad LGBTQA+. Su realidad permanece prácticamente ausente del debate público y de las políticas.
En Chile, la Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género (ENSSEX 2024) muestra que el 5,6% de las personas con discapacidad se identifica como no heterosexual, una proporción similar a la de la población sin discapacidad. La diversidad sexual también forma parte de este grupo, aunque rara vez es considerada.
Esta intersección implica enfrentar múltiples formas de exclusión que suelen pasar inadvertidas. La escasez de estudios específicos dificulta conocer sus necesidades y avanzar hacia políticas realmente inclusivas.
En el Mes del Orgullo, visibilizar esta realidad es también un acto de inclusión. Reconocer estas experiencias y generar más evidencia es un paso indispensable para garantizar igualdad de oportunidades, autonomía y una vida libre de discriminación para todas las personas.





