El frágil deshielo entre Washington y Teherán ha vuelto a congelarse, no solo en las aguas estratégicas del estrecho de Ormuz, sino también en los despachos oficiales. Este lunes, el Gobierno de Irán enfrió drásticamente las expectativas de una tregua inmediata al negar rotundamente que sus equipos técnicos vayan a sentarse a negociar con representantes de Estados Unidos esta semana en Doha, Qatar.
La aclaración desmiente de forma directa los reportes de medios norteamericanos —como el portal Axios— que aseguraban que ambas potencias habían acordado detener los bombardeos de los últimos días para abrir una mesa de diálogo exprés en la capital catarí.
Sin condiciones para volver a la mesa
La contraorden diplomática llegó desde Mascate, Omán, donde el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, cerró la puerta a un encuentro inmediato, condicionando el retorno a las conversaciones a un cambio de escenario.
«La celebración de reuniones técnicas de los grupos de trabajo no está programada para esta semana. Una próxima ronda se celebrará únicamente cuando se den las condiciones necesarias y una vez acordadas la fecha y el lugar.» — Kazem Gharibabadi, viceministro de Exteriores de Irán (vía agencia IRNA).
Aunque el diplomático matizó que las «consultas» con el gobierno de Qatar —que actúa como el puente mediador habitual— se mantienen activas y en los carriles normales, fue enfático en que la violencia reciente ha alterado el calendario.
Del papel a las balas: Una cronología en cortocircuito
Lo que vuelve crítico este escenario es la velocidad con la que se desmoronó el entendimiento mutuo. En cuestión de días, las delegaciones pasaron de firmar la paz a reactivar la artillería en el golfo Pérsico:
- 17 de junio: Ambas naciones firman un histórico memorando de entendimiento destinado a detener las hostilidades, garantizar el libre tránsito por el estrecho de Ormuz y pavimentar el camino hacia una negociación definitiva sobre el programa nuclear iraní.
- 21 de junio: Equipos de alto nivel se reúnen en Suiza para discutir la implementación del pacto. Las mesas técnicas operan al día siguiente con relativa normalidad.
- La ruptura: Horas después, la tensión estalló en el mar. Irán perpetró ataques contra diversos buques comerciales; Estados Unidos respondió bombardeando posiciones militares en la costa sur iraní, y Teherán redobló la apuesta atacando bases estadounidenses en Kuwait y Baréin.
Este violento intercambio de fuego —el primero desde que se firmó el acuerdo a mediados de mes— mantiene bajo fuego cruzado un pacto que buscaba evitar, precisamente, una guerra abierta. Con los cuarteles aún en alerta y el estrecho de Ormuz militarizado, la diplomacia ha quedado en pausa indefinida.
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