Suiza se convierte en el epicentro de una crucial cumbre de paz entre EE. UU. e Irán para Oriente Medio

Ginebra. En un intento crítico por frenar la devastación en Oriente Medio, las delegaciones de Estados Unidos e Irán inauguran este domingo en Suiza una ronda de negociaciones de alto nivel. El encuentro arranca bajo una atmósfera de máxima fricción, marcada por las recientes amenazas sobre el control del estratégico estrecho de Ormuz y la persistente violencia en Líbano.

La jornada cobró impulso definitivo con el aterrizaje del vicepresidente estadounidense, JD Vance, en la base aérea de Emmen (en la vecina Suiza). Antes de partir hacia territorio europeo, Vance perfiló con claridad la hoja de ruta de la Casa Blanca:

«Esperamos avanzar tanto en la cuestión nuclear como en el tema del alto el fuego en Líbano. Esos son los dos grandes asuntos en los que estaremos enfocados».

Despliegue diplomático y mediadores clave

El terreno ya estaba siendo preparado en suelo suizo por el enviado especial Steve Witkoff y por Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, quienes adelantaron gestiones sobre los aspectos más técnicos del diálogo.

Por la parte iraní, la comitiva está encabezada por figuras de peso político y económico:

  • Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento y jefe negociador.
  • Abás Araqchi, ministro de Asuntos Exteriores.
  • Abdolnaser Hemmati, gobernador del Banco Central de Irán.

El Ministerio de Exteriores de Irán confirmó que las conversaciones tendrán un carácter técnico y contarán con el respaldo de dos actores clave en la mediación: Qatar y Pakistán. De hecho, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y su jefe militar, Asim Munir, ya viajaron para incorporarse activamente a las mesas de diálogo.

El marco de referencia de esta cumbre es el memorando de entendimiento firmado el pasado miércoles, el cual estipula una ventana de 60 días de conversaciones para tejer un acuerdo definitivo centrado en el futuro del programa nuclear iraní y el espinoso alivio de las sanciones económicas contra Teherán.

El pulso por el Estrecho de Ormuz

A pesar del inicio de las conversaciones, la tensión se mantiene al límite. El portavoz diplomático de Irán, Esmail Baqai, advirtió que el protocolo actual correría peligro si no se ejecutan con rapidez las cláusulas pactadas, apuntando directamente a la situación en Líbano, donde continúan los enfrentamientos entre Israel y el movimiento proiraní Hezbolá.

Como medida de presión ante los recientes ataques israelíes, Teherán anunció un nuevo cierre del estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más vitales del planeta cuyo bloqueo previo ya desestabilizó los mercados mundiales de petróleo y gas. Aunque Irán había aceptado reabrirlo en el marco del memorando y el tráfico se reanudaba poco a poco, este nuevo revés pone en jaque la estabilidad global.

La respuesta desde Washington no se hizo esperar. Donald Trump utilizó su plataforma Truth Social para fijar una postura tajante:

«No habrá peaje en el Estrecho de Ormuz durante el alto el fuego de 60 días, ni lo habrá después de que expire dicho período, a menos que lo imponga Estados Unidos, si no se llega a un acuerdo».

La realidad en el frente: Líbano bajo fuego

Mientras los diplomáticos se reúnen en Europa, la realidad en el terreno de combate sigue siendo trágica. Aunque un alto mando de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmó que las tropas recibieron la orden política de cesar el fuego en el sur del Líbano, la violencia aérea no dio tregua en las últimas horas.

Medios estatales libaneses denunciaron bombardeos e incursiones aéreas sobre unas 20 localidades, dejando un saldo reciente de más de 30 víctimas fatales. De acuerdo con el último balance del Ministerio de Salud libanés, el conflicto —que estalló el pasado 2 de marzo— ya se ha cobrado la vida de 4.057 personas en el país mediterráneo, una cifra que añade una urgencia humanitaria extrema a las mesas de negociación en Suiza.

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