En momentos en que el uso de los terminales marítimos locales por parte de flotas extranjeras se encuentra bajo el estricto escrutinio de la opinión pública, las autoridades chilenas desplegaron un operativo para verificar el cumplimiento de la normativa nacional e internacional. Aunque los organismos fiscalizadores optaron por el hermetismo y no revelaron resultados ni la identidad de la nave, un cruce de datos permitió ponerle nombre al objetivo.
Al contrastar el indicativo de llamada “BZUB3” visible en el casco del buque —capturado en las fotografías oficiales de la inspección— con los registros de la Comisión de Pesca del Pacífico Norte (NPFC) y la plataforma MarineTraffic, se confirmó que se trata del Ning Tai 97 (IMO 9890305), un potero de bandera china.
Radiografía del operativo y del buque
La intervención estuvo liderada por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), entidad responsable de un riguroso protocolo obligatorio para cualquier nave extranjera que solicite ingresar a aguas chilenas. Las tareas clave de los inspectores incluyeron:
- Rastreo de navegación: Análisis exhaustivo de los tracks (rutas) satelitales para descartar pescas ilegales dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) chilena.
- Inspección de bodegas: Revisión física de la carga para constatar que coincida estrictamente con la condición de pesca declarada.
Perfil técnico del Ning Tai 97: Se trata de una robusta embarcación diseñada para la captura de calamar volador en alta mar. Cuenta con una eslora (largo) de 62,4 metros, una manga (ancho) de 10 metros y una capacidad de bodega de 815 metros cúbicos, impulsada por un motor de 1.471 kW. Según los registros internacionales, cuenta con permisos de Beijing vigentes hasta marzo de 2027, lo que valida legalmente sus faenas en aguas internacionales.
El fantasma de las sanciones y la presión sobre los puertos
Este operativo no ocurre en el vacío. El sector pesquero nacional se mantiene en máxima alerta debido a la masiva presencia de buques asiáticos en las fronteras del mar chileno. De hecho, la ONG Oceana ya había encendido las alarmas al detectar un explosivo aumento del 1.628% en el ingreso de estas embarcaciones a puertos chilenos tras la incorporación de China al Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (Amerp). Las cifras institucionales respaldan la preocupación: las solicitudes de recalada de la flota asiática saltaron brásticamente de apenas 8 en 2024 a 130 en 2025.
La memoria reciente también pesa en la opinión pública. A inicios de 2026, trascendió que el astillero estatal Asmar había prestado apoyo logístico en Talcahuano a dos pesqueros chinos que figuraban en la lista de sanciones del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Aunque las autoridades aclararon que el Ning Tai 97 no se encuentra en dicha lista negra, el precedente obliga a un celo extremo en las fiscalizaciones.
Un marco legal estricto
Desde la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (Directemar) explicaron que el blindaje chileno contra la pesca ilegal se sostiene sobre dos pilares: la legislación nacional vigente desde 2004 y el tratado internacional Amerp ratificado en 2009.
Una vez que Sernapesca da luz verde inicial tras revisar el historial de navegación de la nave, se organiza una comisión multisectorial de servicios públicos que aborda el buque apenas recala, garantizando que los terminales marítimos chilenos no sirvan de refugio ni apoyo logístico para la explotación irregular de los océanos.
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