Lo que comenzó como un anhelo de conectividad vecinal se ha transformado oficialmente en el proyecto de infraestructura energética más ambicioso del Cono Sur. Chile y Argentina sellaron un histórico acuerdo estratégico al firmar la declaración conjunta del Corredor de Integración Pichachén, Biobío y Neuquén.
La iniciativa busca potenciar la red de oleoductos y gasoductos desde el mega yacimiento de Vaca Muerta, con una meta futurista en el horizonte: instalar una planta de licuefacción en las costas del Biobío para transformar el gas natural argentino en GNL (Gas Natural Licuado) y exportarlo en barcos directo hacia los mercados del mundo.
Con este acuerdo, los terminales portuarios del Biobío se sumarán a la red de exportación atlántica que Argentina ya construye en la provincia de Río Negro y proyecta en Bahía Blanca. De esta manera, el Pacífico chileno entra de lleno en la ecuación global del suministro energético.
Un motor bilateral impulsado por US$ 100 mil millones
La trascendencia de la alianza quedó de manifiesto durante un masivo Encuentro Binacional liderado en terreno por el gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman García, y su par de Neuquén, Rolando Figueroa. En la cita, una robusta delegación política de Chile —que incluyó a la ministra de Energía, Ximena Rincón, al canciller Francisco Pérez Mackenna, y a parlamentarios de la zona como Gastón Saavedra y Johana Pérez— constató el agresivo plan de inversiones que el gigante YPF, liderado por su gerente general Horacio Daniel Marín, planea inyectar en Vaca Muerta: más de 100 mil millones de dólares para los próximos años.
Este torrente de capital se complementará con la estabilidad y el marco logístico chileno. La ministra Rincón destacó, además, una lección clave recogida del actual modelo argentino:
“Hemos aprendido del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), este programa con beneficios no solo tributarios, sino de integrabilidad y, sobre todo, certezas jurídicas. Algo que los argentinos aprendieron de situaciones complejas en el pasado y que nosotros tenemos que fomentar”.
Por su parte, el canciller Pérez Mackenna enfatizó que esta nueva era de cooperación blinda la matriz chilena frente a las crisis internacionales, como las alzas de precios causadas por la guerra en Oriente Medio: «Integrar nuestras redes, armonizar regulaciones y facilitar la inversión privada es una decisión económica inteligente que nos hará más competitivos, más resilientes y menos expuestos a la volatilidad internacional».
La urgencia de la balanza comercial
La sinergia es obvia, pero las cifras recientes del año 2025 demuestran que esta interdependencia ya no es una proyección teórica, sino una realidad comercial consolidada.
Actualmente, Chile destina US$ 14.416 millones anuales a la compra de energía externa, e inevitablemente requiere diversificarse. Argentina, que avanza hacia la liberalización total de su plan de gas para el año 2029 (lo que permitirá contratos a largo plazo de hasta 30 años), se ha consolidado firmemente como el segundo mayor proveedor energético de la economía chilena, solo por detrás de Estados Unidos.
ALIANZA ESTRATÉGICA BIOBÍO - NEUQUÉN
Yacimiento Vaca Muerta (Arg) Puertos del Biobío (Ch)
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• 2ª reserva mundial de gas • Distancia: 275 km (Antuco)
• 4ª reserva de petróleo • Red de terminales y GNL
• Plan de US$ 100.000 millones • Experiencia regulatoria
• Contratos a 30 años (desde 2029) • Salida directa a Asia-Pacífico
Las bases logísticas para acelerar este megaproyecto ya están construidas sobre el papel. En 2022, YPF y la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) firmaron el primer acuerdo marco para viabilizar el transporte de crudo directo desde la Patagonia hasta los terminales de Talcahuano. Hoy, con la reactivación del Paso Pichachén y las mesas técnicas listas para destrabar los nudos aduaneros, el Biobío se posiciona como el socio estratégico definitivo para que los hidrocarburos de Vaca Muerta salgan a conquistar el Pacífico.
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