Persianas abajo y portones cerrados: El dramático colapso de Innapel deja a decenas de clientes y contratistas de brazos cruzados en Talcahuano. Inminente quiebre de Stock

Lo que comenzó como una mañana de trámites habituales terminó en indignación y desconcierto. Decenas de clientes llegaron hasta las dependencias de la casa matriz de la Industria Nacional de Pellet (Innapel), en Talcahuano, con el único objetivo de retirar los pedidos que ya habían pagado. Sin embargo, la respuesta que encontraron fue un portón cerrado con candado, teléfonos que mandaban directo al buzón de voz y un silencio absoluto.

La incertidumbre duró pocas horas. A través de un comunicado oficial, la emblemática empresa del Biobío confirmó los peores presagios: se declaró en quiebra y entró en un proceso de liquidación voluntaria. La medida implica el cierre inmediato de todas sus sucursales en la región y el término definitivo de los contratos con su red de distribuidores.

La «tormenta perfecta» detrás del cierre

La administración de Innapel admitió que los esfuerzos por mantener a flote la compañía fueron insuficientes ante una crisis financiera y operativa que se volvió insostenible. Según el análisis de la firma, el colapso se debió a factores críticos que hoy tienen en jaque a todo el sector maderero de la zona:

  • Efecto dominó por cierre de aserraderos: El principal detonante fue la drástica falta de materia prima (aserrín y viruta). La industria del pellet sufrió el impacto directo del cierre de cerca de 200 aserraderos en el último año, perdiendo a sus principales proveedores.
  • El fantasma de los incendios: Las devastadoras temporadas de incendios forestales destruyeron miles de hectáreas de plantaciones, provocando una reducción del 40% en el suministro esencial para que la planta pudiera operar de manera continua.
  • Costos de producción por las nubes: A la falta de madera se sumó el incremento sostenido en las tarifas de la energía eléctrica y otros insumos operativos básicos, lo que terminó por sepultar los márgenes de ganancia y profundizar la insolvencia.

¿Qué pasará con los clientes y trabajadores afectados?

Tras oficializar la quiebra, la administración de Innapel manifestó su «profundo pesar» por el impacto de esta decisión. Explicaron que optaron por la vía de la liquidación voluntaria para poder responder ante sus acreedores bajo el marco legal vigente.

Actualmente, la organización se encuentra consolidando toda su información contable para facilitar los trámites de quiebra. En el corto plazo, la empresa se comprometió a entregar directrices a los clientes que quedaron con productos pendientes de entrega, detallando los pasos a seguir para que puedan participar del proceso judicial como acreedores y así intentar recuperar su dinero o sus insumos.

Mientras tanto, la incertidumbre reina entre los trabajadores que se quedaron sin su fuente laboral, en un escenario donde el sector forestal mira con máxima preocupación cómo la escasez de materia prima sigue ahogando a las empresas sobrevivientes del Biobío.

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