Sembrando el futuro: Ñuble inicia su transformación agrícola con «laboratorios vivos» en Cobquecura

En el corazón de Cobquecura, donde la brisa marina se encuentra con la tierra fértil, ha comenzado una revolución silenciosa. Lo que partió como un ambicioso plan técnico, hoy se materializa en la instalación de las primeras parcelas demostrativas, un hito que marca el despliegue de infraestructura de vanguardia por las 21 comunas de la Región de Ñuble.

Este proyecto no es solo una entrega de materiales; es una respuesta estratégica a la crisis climática. Tras un riguroso proceso que atrajo a más de 350 postulantes, la iniciativa busca validar cultivos como el castaño, pistacho, macadamia y calafate, diversificando una matriz productiva que hoy necesita ser más resiliente que nunca.


El renacer de la papaya: Identidad bajo techo

Para Cobquecura, el inicio de estas obras tiene un sabor especial: el de la papaya. Luego de que heladas devastadoras borraran del mapa miles de plantaciones, el proyecto llega como un salvavidas tecnológico.

Cada unidad entregada es un ecosistema de alta eficiencia que incluye:

  • Invernaderos reforzados para proteger el cultivo de los extremos climáticos.
  • Sistemas de riego tecnificado alimentados por paneles solares, garantizando autonomía y ahorro.
  • Acompañamiento técnico, con la entrega de cerca de 200 plantas por productor.

«Es una oportunidad para emprender desde mi casa. Recibir tecnología solar y riego nos facilita la vida y nos permite rescatar la papaya, que es parte de nuestra identidad», relata con entusiasmo Marcela Orellana, una de las pioneras beneficiadas.


Un escudo contra el cambio climático

El Gobernador Regional, Óscar Crisóstomo, subrayó que esta alianza con INIA Quilamapu busca mucho más que números; busca proteger el turismo rural y la gastronomía local. En la misma línea, el investigador de INIA, Jorge Retamal, destacó que estas parcelas son el «punto de partida» para que mil agricultores de toda la región dejen de ser víctimas del clima y pasen a ser protagonistas de una fruticultura sostenible.

Para José Fuentes, líder de los papayeros locales, el hecho de que sean tres mujeres las primeras en recibir esta tecnología es un símbolo de orgullo. «Ver que estas productoras tendrán infraestructura de punta nos devuelve la esperanza después de haberlo perdido casi todo».


Hacia una nueva matriz productiva

Mientras en Cobquecura ya se levantan los primeros invernaderos, los equipos técnicos recorren el resto de la región evaluando terrenos en las 20 comunas restantes. El objetivo final es ambicioso: mil agricultores beneficiados que transformarán sus tierras en modelos de resiliencia.

El proyecto «Fruticultura Sostenible y Resiliente» no solo entrega herramientas; entrega la certeza de que, con ciencia y compromiso comunitario, el campo de Ñuble seguirá floreciendo, sin importar cuán desafiante sea el clima del mañana.

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