La noche del incidente –este viernes 24 de abril–, Alejandra, de nacionalidad colombiana, se dirigía al departamento de un amigo en común utilizando un vehículo de aplicación. Cerca de las 03:00 horas, en la intersección de Tarapacá con San Francisco, el automóvil fue impactado por un vehículo particular conducido por el cabo Ángel Cerna Rojas, quien manejaba bajo la influencia del alcohol y acompañado por otros seis uniformados.
Los amigos de la víctima perdieron contacto con ella durante el trayecto, descubriendo lo ocurrido de la manera más horrible. Al ver las noticias y las imágenes del accidente en plataformas digitales, reconocieron la esquina donde Alejandra debía llegar. “Anoche se conducía hacia el departamento de mi amigo en un Uber normalmente y, pues, ocurrió este accidente, del cual no tenemos idea de cómo fue”, relataron sus conocidos. Tras confirmarse el deceso, el entorno de la joven ha iniciado gestiones para recibir a su madre, quien se encuentra viajando desde Colombia. La preocupación actual radica en la falta de recursos para costear los servicios fúnebres o el traslado internacional. “(María) Alejandra y su familia no tienen los medios para ser repatriada o, en todo caso, para una cremación o lo que sea en este país”, expresó uno de sus amigos.
La indignación del círculo cercano se acrecentó al conocerse que los siete funcionarios policiales involucrados huyeron del lugar a pie sin prestarle auxilio. Por ello, hicieron un llamado directo a la embajada de Colombia y a las autoridades chilenas, para que el caso no quede impune: “Esto es injusto. Ayer estábamos conversando acerca de los planes que ella tenía para ella, para su familia, y que el día de hoy ya no esté por la razón que sea… Es lo que pedimos, que se pueda hacer justicia por ella”.
María Alejandra Flores Rodríguez, la joven colombiana de 20 años, residía en Chile hace tres años. Su objetivo era sustentar económicamente a su familia en su país de origen. Mientras trabajaba como maquilladora y estudiaba para ser DJ, su vida se vio truncada en la colisión en Santiago Centro, provocada por el funcionario de Carabineros en estado de ebriedad. Según Radio Biobío, la rutina de María Alejandra se centraba en el esfuerzo constante, impulsada por su rol como hermana mayor. Sus amigos enfatizaron que ella era el pilar financiero de su hogar: “Se buscaba la vida porque (era la) hermana mayor de dos chicos, y ella es la que los sustenta”. A pesar de tener sólo 20 años, quienes la rodeaban destacaban su temple: “Alejandra es una persona muy madura, nos ha enseñado a todos. Yo tengo casi 30 años, ella tiene 10 años menos y nos enseñó que una persona joven, pequeña, salió de su país a ganarse la vida igual por su familia”.





