Chile enfrenta una contradicción sanitaria que desconcierta a los expertos: pese a ser pioneros mundiales en la Ley de Etiquetado de Alimentos y contar con uno de los sistemas de salud más sólidos de la región, el país hoy lidera la prevalencia de obesidad en Sudamérica. Este es el balance en el Día Mundial de la Obesidad. Según datos de la OMS, el 39% de los adultos chilenos padece esta condición, una cifra que traduce las estadísticas en rostros de diabetes tipo 2, hipertensión y trastornos de salud mental.
Para el Dr. Andrés Glasinovic Peña, miembro de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida (SOCHIMEV), la respuesta a esta crisis no se encuentra solo en las góndolas de los supermercados.
El límite de la etiqueta y el entorno «obesogénico»
Si bien estudios han demostrado que la normativa logró reducir la compra de productos azucarados, la tendencia nacional no se ha revertido. El Dr. Glasinovic explica que la raíz es profunda y sistémica:
«La obesidad es una enfermedad crónica, multifactorial y compleja. La normativa mejoró la información al consumidor y provocó reformulación de alimentos, pero no modificó el entorno obesogénico ni las brechas sociales que condicionan esta epidemia».
El especialista enfatiza que factores biológicos invisibles, como el estrés y el descanso, juegan un rol determinante que una etiqueta no puede cubrir:
«El estrés crónico, la privación de sueño y la falta de redes de apoyo se vinculan con un aumento de cortisol, que altera las hormonas del apetito, favorece el comer emocional y promueve la acumulación de grasa en los órganos».
Medicina del Estilo de Vida: El nuevo paradigma en APS
Frente a una atención primaria que suele limitarse a recomendaciones generales, la Medicina del Estilo de Vida propone un abordaje intensivo y multidisciplinario. Este camino ya comenzó a trazarse en 2025, mediante la colaboración entre la SOCHIMEV y el Ministerio de Salud (MINSAL) para capacitar a equipos en los CESFAM.
Sin embargo, el Dr. Glasinovic advierte que para que el impacto sea nacional, la salud debe ser el eje de la planificación urbana y económica:
«Para lograr un impacto real en las cifras a nivel país, se requiere una política de salud en todas las políticas. Avanzar hacia ciudades caminables, incorporar una asignatura de salud obligatoria en la formación escolar y facilitar el acceso más económico a frutas, verduras y legumbres mediante políticas agrícolas y tributarias».
Una inversión con retorno social
Lejos de ser un gasto asistencial, el médico asegura que abordar los determinantes sociales es una decisión financiera inteligente para el Estado. Con un nuevo ciclo político en el horizonte, el llamado es a la acción estructural:
«La prevención de la obesidad basada en estilos de vida y en los determinantes sociales no es un simple gasto, sino una inversión con retorno sanitario y económico comprobado. Transformar esta paradoja depende de asumir que la salud no se juega solo en la etiqueta de los alimentos, sino en decisiones más estructurales que tomamos como país».
SOJ





