En una jornada marcada por la polarización y el suspenso, el Congreso de la República eligió este miércoles a José María Balcázar como su nuevo presidente. Con 60 votos a favor, el legislador de Perú Libre se convirtió automáticamente en el nuevo jefe de Estado interino del país, cargo que ocupará hasta el próximo 28 de julio. Sin embargo, su ascenso al Palacio de Pizarro no ha llegado con calma, sino escoltado por un historial de destituciones judiciales y declaraciones que han indignado a la opinión pública.
Un triunfo por la mínima y una derrota para el centro
La elección fue una batalla voto a voto. Balcázar, de 83 años, logró imponerse en una segunda vuelta a la candidata de Acción Popular, Maricarmen Alva, quien no pudo sostener la ventaja obtenida en el primer sufragio. El abogado cajamarquino llega al poder para llenar el vacío dejado por José Jerí, destituido apenas el martes tras verse envuelto en escándalos de reuniones clandestinas con empresarios chinos y contrataciones irregulares.
El polémico perfil del nuevo mandatario
Pese a su investidura, el nombre de Balcázar despierta profundos recelos en el sector jurídico. Su carrera en el Poder Judicial, donde llegó a ser vocal provisional de la Corte Suprema, terminó de forma abrupta en 2006. En aquel entonces, el Consejo Nacional de la Magistratura lo destituyó por «inconducta funcional grave» tras determinar que vulneró la seguridad jurídica al anular una resolución firme.
A esto se suma la reciente condena social de sus propios pares: el Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque (ICAL), entidad que él mismo dirigió, emitió un comunicado urgente antes de la elección pidiendo que no fuera votado. El ICAL lo expulsó en 2022 tras acusaciones de apropiación de fondos, querellas y defraudación.
El defensor del matrimonio infantil
Sin duda, el punto más crítico en la biografía política de Balcázar es su postura sobre la infancia. En 2023, el ahora presidente del Perú desató una ola de repudio nacional al oponerse a la prohibición del matrimonio infantil. Sus frases aún resuenan en el Ministerio de la Mujer:
«Las relaciones sexuales tempranas ayudan al futuro psicológico de la mujer», afirmó en pleno debate, minimizando además el riesgo de que menores víctimas de violación terminen casadas con sus agresores.
Balcázar llegó a normalizar las relaciones entre maestros y alumnas, calificando los casos de abuso como situaciones «aisladas» y asegurando que, dado que muchas adolescentes ya están embarazadas a los 14 años, la ley poco podía hacer.
Una transición frágil
Perú encara ahora sus últimos meses hacia las elecciones del 12 de abril bajo el mando de una de las figuras más cuestionadas del Parlamento. El desafío de Balcázar no será solo gestionar la crisis política heredada de sus ocho predecesores en la última década, sino gobernar un país donde su propia legitimidad ética está bajo fuego cruzado.
SOJ





