La Alianza Latinoamericana para la Pesca Sustentable (ALPESCAS) manifestó su profunda preocupación por el inusual aumento en el arribo de naves extranjeras. La organización advierte que la caída en las capturas de jibia podría estar directamente vinculada a la operación de estos gigantes asiáticos.
La soberanía hídrica de Chile enfrenta un nuevo desafío logístico y ambiental. Osciel Velásquez, presidente de ALPESCAS, alzó la voz ante lo que califica como una «desproporcionada» cantidad de barcos pesqueros de origen chino que han solicitado acceso a terminales chilenos durante el último año. El gremio sospecha que este flujo migratorio de naves no solo busca servicios portuarios, sino que pone en riesgo el ecosistema marino nacional.
Recursos bajo asedio: El caso de la jibia
La preocupación no es infundada. El gremio reporta una coincidencia alarmante: mientras el puerto se llena de naves calamareras extranjeras, la flota artesanal chilena registra una disminución sostenida en sus capturas de jibia (Dosidicus gigas).
Esta flota es reconocida globalmente por su inmenso poder de extracción y, en múltiples ocasiones, ha sido cuestionada por prácticas de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
Ofensiva legal ante las autoridades
Ante este escenario, ALPESCAS ya activó los canales formales, enviando requerimientos a tres organismos clave:
- Directemar: Para consultar sobre la normativa de ingreso.
- Sernapesca: Para exigir detalles sobre las inspecciones de carga.
- Subpesca: Para revisar la estrategia de protección de recursos estratégicos.
El plan de defensa: Inspecciones y satélites
Velásquez fue enfático en proponer medidas «sin precedentes» para salvaguardar el patrimonio chileno. La estrategia de ALPESCAS se basa en dos pilares de control estricto:
- Estado Rector del Puerto: Chile, como suscriptor de este acuerdo internacional, tiene la facultad de realizar inspecciones exhaustivas a cada nave extranjera y, lo más importante, hacer públicos los resultados de dichas auditorías.
- Seguimiento Satelital Obligatorio: El gremio sugiere que cualquier buque extranjero que desee servicios en Chile deba instalar dispositivos de rastreo controlados directamente por las autoridades navales chilenas (VMS), evitando que «apaguen» sus señales en zonas críticas.
«Nuestro mar es generoso, pero su control es irrenunciable», sentenció Velásquez. «Ninguna medida será exagerada cuando se trata de proteger el patrimonio pesquero y la seguridad alimentaria del país».
La industria y los pescadores artesanales se mantienen en estado de alerta, esperando que el Gobierno endurezca la fiscalización para asegurar que las naves que operan logísticamente en aguas chilenas cumplan con los más altos estándares de transparencia y responsabilidad.
SOJ





