La catástrofe forestal que azota al centro-sur de Chile ha alcanzado niveles críticos, transformando el paisaje de tres regiones en un escenario de pérdida y resistencia. Solo en la Región del Biobío, la cifra de fallecidos asciende a 20 personas, mientras que el fuego ya ha reducido a escombros 536 hogares, dejando una huella de devastación que supera las 26.000 hectáreas.
El mapa del fuego: Focos críticos por región
El despliegue de las llamas no ha dado tregua, manteniendo perímetros de alta peligrosidad en diversos puntos del país:
1. Región del Biobío (Epicentro de la catástrofe)
Es la zona más golpeada por la magnitud de sus incendios. Tres focos principales concentran la mayor preocupación de las autoridades:
- «Trinitarias» (Concepción): Un mega incendio que ya consume 15.260 hectáreas.
- «Rancho Chico» (Concepción): Afecta 7.070 hectáreas de terreno.
- «Rucahue Sur» (Laja): Registra un avance de 4.123 hectáreas.
2. Región de Ñuble
Con cuatro focos bajo Alerta Roja, la provincia de Itata y la zona cordillerana enfrentan un panorama incierto:
- «Perales Biobío» (Ránquil): El incendio más extenso de la región con 4.500 hectáreas.
- «Monte Negro» (Quillón): Presenta 1.500 hectáreas siniestradas.
- Reserva Ñuble (Pinto): El fuego amenaza este ecosistema protegido, bajo estricto monitoreo.
3. Región de La Araucanía
La fuerza de los incendios ha golpeado las provincias de Malleco y Cautín, con una rápida propagación:
- «Alboyanco» (Angol): Lidera la extensión regional con 1.945 hectáreas.
- Focos en Cautín: Se combaten incendios en Nueva Imperial (668 ha), Collipulli (657 ha) y Temuco (368 ha).
Alertas en la Zona Central
Aunque de menor envergadura, el rápido avance de las llamas en las regiones de O’Higgins y Maule ha obligado a decretar alertas rojas comunales. En Mostazal, el foco «Camino Las Lomas» afecta cerca de 38 hectáreas, mientras que en Retiro (Maule), el incendio «Curacura» se mantiene bajo observación activa tras consumir las primeras 15 hectáreas.
Estrategia de Combate
Los equipos de emergencia, integrados por brigadistas de CONAF, Bomberos y las Fuerzas Armadas, mantienen como prioridad absoluta el resguardo de las zonas habitadas. Las labores se centran en el control de perímetros activos para evitar que el fuego alcance nuevos centros poblados, en medio de condiciones meteorológicas que siguen dificultando las tareas de extinción.
SOJ





