En el competitivo tablero del mercado global de arándanos, donde la irrupción de Perú ha redibujado los flujos comerciales, Agrícola Cato ha decidido no competir por volumen, sino por un sofisticado tridente: ultra-productividad, certificación orgánica y soberanía energética. Bajo el liderazgo de Catalina Dulanto, la empresa familiar hoy rinde tributo al legado de su fundador, Alfonso Dulanto, consolidando un modelo que exporta 5 millones de kilos por temporada desde sus 300 hectáreas integradas.
Agrícola Cato de Coihueco ha decidido no competir por volumen, sino por un sofisticado tridente: ultra-productividad, certificación orgánica y soberanía energética.
1. La Diferenciación como Escudo Geopolítico
Para Dulanto, la clave del éxito no está en los mercados masivos, sino en la especialización. Mientras la industria enfrenta presiones de precios, Agrícola Cato apuesta por el nicho orgánico como una barrera de entrada frente a otros orígenes.
- EE.UU. como prioridad: Pese a la solidez de Europa, el 100% de la producción propia —íntegramente orgánica— tiene como destino principal Norteamérica, donde la demanda por fruta libre de químicos supera cualquier otro mercado.
- Integración vertical: La ventaja reside en ser productor y exportador a la vez. «Lo que exportamos es 100% producido por nosotros», recalca Catalina, lo que garantiza una trazabilidad total y un control de calidad que no depende de terceros.
2. El «Systems Approach»: El pulmón del negocio orgánico
La supervivencia del arándano orgánico en EE.UU. depende de una sigla: Systems Approach. Este protocolo evita la fumigación con bromuro de metilo (que anula la certificación orgánica) a cambio de rigurosas inspecciones en origen.
Sin embargo, Dulanto plantea una crítica constructiva hacia la logística actual: el traslado de la fruta a sitios de inspección externos genera retrasos críticos en los períodos de peak. La propuesta es clara: migrar hacia inspecciones en los mismos packings, emulando el modelo del SAG, para ganar días de frescura que son vitales en la góndola final.
3. Responsabilidad Colectiva: El desafío de la fitosanidad
El análisis de Dulanto trasciende las fronteras de su campo al abordar la Lobesia botrana. La ejecutiva advierte que la sanidad vegetal no puede ser un esfuerzo aislado. «Es una responsabilidad colectiva», sostiene, instando a las comunidades y gobiernos locales a entender que el descuido de un pequeño predio vecino puede colapsar la estrategia de exportación de toda una región.
4. Hito Energético: Del sol al arándano
Hace apenas unas semanas, la agrícola marcó un precedente en la sostenibilidad de Ñuble al inaugurar un sistema fotovoltaico de $248 millones de pesos.
- Capacidad: 600 paneles bajo la modalidad NetBilling.
- Doble impacto: No solo reduce la huella de carbono, sino que genera eficiencias operativas que mejoran el margen de la empresa.
- Visión: Aunque hoy no cubre el 100% de la demanda, Dulanto lo define como un paso ético y económico imperativo. «El sello de Cato siempre ha sido la responsabilidad con el medio ambiente y las personas».
5. Navegando el «Efecto Arancel» y la Logística Premium
La temporada 2025 se presenta con un viento de frente: el 10% de arancel en EE.UU., una medida que golpea directamente el margen de retorno. Ante esta variable externa incontrolable, la estrategia de Agrícola Cato es el escalamiento de calidad.
Al fortalecer su «jardín de variedades» y utilizar servicios logísticos premium como el Blueberry Express, la empresa busca que la frescura y la condición de la fruta justifiquen precios de venta más altos, compensando así el impacto arancelario. «Si no podemos controlar el impuesto, debemos controlar la excelencia», parece ser la consigna.
SOJ





