La Región del Biobío está emergiendo como un actor cada vez más relevante en la exportación de frutas y frutos secos, pese a los desafíos climáticos y la concentración de cultivos en otras zonas de Chile. Este crecimiento se da en un contexto nacional favorable, donde las exportaciones agroalimentarias chilenas alcanzaron un récord de US$12.460 millones en el primer semestre de 2025, un incremento del 9,5% respecto al año anterior, según datos de ProChile.
Expansión y Desafíos Locales
Aunque la participación del Biobío en la matriz exportadora chilena sigue siendo modesta, productos como la avellana europea, la nuez y la uva de mesa están ganando terreno. Un informe de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) revela que, en 2024, las exportaciones de nuez casi se triplicaron en volumen, pasando de 450 a 1.393 toneladas y alcanzando los US$4,6 millones. En el caso de la avellana, a pesar de una leve disminución en el volumen, el valor de los envíos llegó a US$1,994 millones, reflejando un alza en los precios internacionales.
El caso de la nuez es aún más ilustrativo: los envíos casi se triplicaron en volumen, pasando de 450 toneladas en 2023 a 1.393 toneladas en 2024, y con ello también aumentó el valor exportado, llegando a 4,6 millones de dólares.
Pequeños productores locales, como Luis Monroy de «Frutos Monroy» y Raúl Osben de «Huerta Manantiales» en la comuna de Florida, confirman este crecimiento. Monroy señala un aumento constante en su producción, mientras que Osben destaca la exportación de cerca de 300 kilos de avellanas por temporada, una cifra significativa para su operación.
Sin embargo, persisten desafíos estructurales. La región produce solo el 1% de la avellana del país, con el Maule dominando con un 97%. La cereza también tiene una presencia limitada, ocupando apenas el 1,3% de la superficie nacional plantada.
José Stegmeier, presidente de la Sociedad Agrícola del Biobío (Socabio), se muestra optimista sobre el potencial de crecimiento de la región. «Muchas plantaciones recientes aún no manifiestan su potencial pleno», afirma, aunque advierte que la volatilidad de los precios internacionales sigue siendo un riesgo.
Nuevas Fronteras para el Comercio Exterior
El sector exportador chileno, incluyendo al Biobío, busca diversificar sus mercados. China se mantiene como el principal destino, con proyecciones de importar 600.000 toneladas de cerezas en la temporada 2025/26.
Sin embargo, la mirada también está puesta en otros mercados prometedores. India, con su gran población y demanda de frutos secos, representa una oportunidad de crecimiento. «Nuestras exportaciones hacia ese país son marginales en comparación con su capacidad de consumo», comenta Stegmeier.
La diversificación también avanza a nivel diplomático. Recientemente, Chile firmó un protocolo fitosanitario con Indonesia que permitirá el ingreso de limones frescos, sumándose a otros productos autorizados como uvas, cerezas y arándanos. Esta medida busca expandir el alcance comercial hacia el Sudeste Asiático, una región en pleno crecimiento con una demanda estratégica. Este acuerdo también fomenta el intercambio comercial, ya que Chile importa de Indonesia productos como calzado, ropa y aceites vegetales.
SOJ





