En un paso significativo para la agroecología regional, un grupo de mujeres campesinas de San Nicolás está a punto de convertirse en la primera organización de productoras de semillas agroecológicas certificadas orgánicas en Ñuble. A través del Grupo de Extensión Tecnológica (GET) «Agrupación de Guardadoras de Semillas», estas agricultoras han trabajado durante dos años con el respaldo de profesionales del INIA y PRODESAL, rescatando y produciendo semillas limpias y adaptadas al territorio.
La iniciativa busca formalizar la producción a pequeña escala en un modelo de negocio sostenible y certificado, lo que les permitirá a estas mujeres acceder a nuevos mercados y fortalecer la soberanía alimentaria local. El proceso de certificación, clave para este proyecto, es supervisado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la autoridad encargada de fiscalizar el cumplimiento de la normativa de productos orgánicos.
Certificación Orgánica: Un Salto Estratégico para la Agricultura Familiar
Para avanzar en este objetivo, las socias de la agrupación participaron en una capacitación a cargo de Francisca Alvear, del departamento de Agricultura Orgánica del SAG. La profesional les explicó los requisitos y beneficios del sistema de certificación de primera parte, una modalidad diseñada específicamente para pequeños productores organizados, que facilita el proceso y reduce los costos.
Alvear destacó el carácter pionero de la iniciativa: «No existe hoy una organización de estas características en Ñuble, y este grupo podría ser el primero en la región. Esto permitiría contar con el sistema completo de certificación en la región, con una proyección nacional que muestra que el sistema funciona y que es una alternativa para nuestras productoras».
Sigrid Vargas, coordinadora del GET, señaló que este proceso es un paso estratégico para estas mujeres que “buscan escalar su actividad hacia un modelo de negocio local, formal y con certificación”, un camino en el que contarán con el continuo acompañamiento del INIA.
Rescatando Saberes Ancestrales con Proyección de Futuro
Pamela Barrera, secretaria de la agrupación, enfatizó la claridad de su objetivo: «Producir semillas orgánicas y para eso necesitamos avanzar en la certificación de nuestras semillas, para asegurar nuestro futuro como guardadoras de semillas». Este esfuerzo no solo preserva saberes ancestrales, sino que también responde a una demanda creciente en el mercado por productos orgánicos certificados.
Por su parte, el director regional del SAG, Osvaldo Alcayaga, resaltó los beneficios del sistema de certificación orgánica: «permite asegurar al consumidor que el producto ha sido elaborado bajo estándares definidos por ley, sin uso de insumos sintéticos y con respeto por el medioambiente». Además, destacó que la certificación de primera parte fomenta la asociatividad y la autogestión, empoderando a las mujeres rurales de la comuna.
SOJ





