Este sábado 12 de julio marcará un hito en el patrimonio cultural de Perú: el asentamiento arqueológico de Peñico, con una asombrosa antigüedad de más de 3.800 años, abrirá por primera vez sus puertas al público mundial. Anunciado la semana pasada por la directora de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), Ruth Shady, este sitio promete reescribir parte de la historia andina.
Rebautizada como la «Ciudad de Integración del Valle de Supe» en el norte del Perú, Peñico fue fundado entre los años 1800 y 1500 antes de nuestra era. Ubicado en la provincia de Barranca, a solo unos 12 kilómetros de la célebre Ciudad Sagrada de Caral –considerada la civilización más antigua de América–, este nuevo descubrimiento es un eslabón vital en la comprensión de las sociedades precolombinas.
Más allá de su habilitación turística, que culmina tras ocho años de meticuloso trabajo (con un equipo conformado en un 80% por pobladores locales), la Zona Arqueológica Caral, gestora de ambos espacios, celebrará la apertura con su primer Peñico ‘Raymi’ (Fiesta del Sol en la tradición andina). Este evento, encabezado por la propia Ruth Shady, busca revitalizar la conexión de la comunidad con su glorioso pasado.
El Corazón del Intercambio Andino: Una Ubicación Estratégica Inigualable
Peñico no era un asentamiento cualquiera. Su verdadera trascendencia radica en su ubicación estratégica, que le permitió conectar de manera única a las culturas de la costa del Pacífico con las de los Andes y la Amazonía. Floreciendo aproximadamente al mismo tiempo que las primeras civilizaciones de Oriente Medio y Asia, Peñico se erigió como un crisol de civilizaciones de sierra, costa y selva de Perú, gracias a su «situación estratégica para la relación entre las poblaciones de las cuencas de los valles de Huaura y Supe», explicó la directora Shady. «Estaban situados en una ubicación estratégica para el comercio, para el intercambio con sociedades de la costa, la sierra y la selva», añadió, destacando su rol como nudo vital de una vasta red de interacciones.
Imágenes de drones revelan el diseño de la ciudad: su centro está marcado por una estructura circular en una terraza en la ladera de una colina, con restos de edificios de piedra y barro construidos a unos 600 metros sobre el nivel del mar. Esto añade una nueva capa de complejidad a la arquitectura y planificación urbana de estas antiguas sociedades.
Mientras Caral, con sus 32 estructuras monumentales, se considera contemporánea de civilizaciones como Egipto, India, Sumeria y China (aunque se desarrolló en completo aislamiento y fue, según los investigadores, devastada por el cambio climático), Peñico emerge como su continuidad. El arqueólogo Marco Machacuay, investigador del Ministerio de Cultura, enfatizó que la importancia de Peñico radica precisamente en que «es la continuación de la sociedad de Caral».
El Salón Ceremonial de los ‘Pututus’ y Tesoros de Barro
Los ocho años de estudio en Peñico han revelado un total de 18 estructuras, que incluyen templos ceremoniales y complejos residenciales. Entre estas edificaciones, una destaca de manera singular: una estructura con diseños significativos de ‘pututus’ (instrumentos musicales de viento hechos de caracolas) representados en los muros de un salón cuadrangular. Los expertos creen que este «Edificio Público Mayor» podría haber sido un espacio crucial para actividades administrativas e ideológicas.
En su interior, los hallazgos son reveladores: esculturas elaboradas en barro de personajes antropomorfos, figuras zoomorfas, objetos ceremoniales y adornos como collares con cuentas de hueso animal y arcilla, ofreciendo una ventana a las creencias y el arte de sus antiguos habitantes.
A lo largo de sus casi 17 hectáreas, ubicadas a 600 metros de altura, Peñico ofrecerá a los visitantes una experiencia enriquecedora. El espacio contará con puntos de información interactivos, incluyendo un «túnel de la ciencia y tecnología andina», que presentará recursos museográficos didácticos como infografías, maquetas, dioramas y recreaciones digitales, invitando a sumergirse en la vida y el legado de esta fascinante «Ciudad de Integración».
SOJ





