Una vez más, el excandidato presidencial Johannes Kaiser ha vuelto a encender la controversia con sus declaraciones sobre la posibilidad de apoyar un golpe de Estado en Chile, si las condiciones de 1973 volvieran a repetirse. Lejos de retractarse ante las críticas transversales, Kaiser reafirmó este sábado su postura, provocando una nueva oleada de reacciones y obligando al país a revisitar uno de los capítulos más dolorosos de su historia reciente.
La polémica se desató cuando, ante la pregunta directa sobre si apoyaría un nuevo golpe bajo las mismas circunstancias históricas, Kaiser respondió sin titubeos: «Sin duda, absolutamente». Su justificación fue tan explícita como la afirmación misma: «con todas las consecuencias, lamentablemente, y de eso es algo que tenemos que hacernos cargo. Usted no puede decretar la vía armada como justificada para alcanzar el poder, usted no puede organizar a 10 mil guerrilleros armados (…) no puede desatar una lucha de clases, y cuando recibe una respuesta, esperar que esta sea pacífica».
Las «Mismas Condiciones»: Una Definición Específica y Provocadora
A pesar del rechazo unánime que sus primeras palabras generaron desde el oficialismo y sectores de la oposición, el aspirante a La Moneda no solo ratificó sus dichos, sino que se dedicó a clarificar a qué se refería con las «mismas condiciones». «Si me pregunta usted: ¿estaría de acuerdo con un golpe militar si se repitieran las mismas condiciones de 1973? Le dije que sí. Las mismas condiciones, no otras. Las mismas», insistió.
Acto seguido, detalló su interpretación de ese escenario crítico: «Las mismas condiciones significa que la Corte Suprema declara al Presidente fuera de la ley, la Contraloría dice que está violando la ley y que el Congreso acuerda solicitarle a las Fuerzas Armadas remover al Presidente de la República, que es lo que pasó en agosto de 1973. Esas son las mismas condiciones. Que hay 10.000 guerrilleros armados. Que en Chile no se respeta la Constitución y las leyes. Que se asesina a los opositores políticos».
Desconcierto y Responsabilidades Históricas
Kaiser manifestó su «desconcierto» ante el revuelo generado por sus palabras, aludiendo a un hecho reciente: «En agosto del 2023, el Congreso de Chile votó en contra de condenar la resolución de agosto de 1973, que llamaba a las Fuerzas Armadas a intervenir en contra del Gobierno de Allende. Entonces no entiendo el escándalo». Esta referencia buscaba, al parecer, contextualizar su postura en un debate que, para él, ya tiene precedentes legislativos.
Consultado sobre el análisis histórico a 50 años del Golpe y sus dolorosas consecuencias, el político mantuvo su línea argumental, responsabilizando a la clase política de la época por haber conocido las implicancias de sus acciones. «¿Usted cree que la Democracia Cristiana no sabía en esa época cuáles iban a ser las consecuencias? No, es que pensamos que iba a ser una caminata al bosque. O que el Partido Radical, en su momento el Partido Radical también apoyó el golpe de Estado, que ellos no sabían cuáles iban a ser las consecuencias de que las Fuerzas Armadas se enfrentaran a 10.000 guerrilleros armados y que se impusiese entonces la represión sobre las fuerzas de Gobierno de la época. ¿En serio son tan inocentes de creerle a la clase política de Chile que ellos no sabían cuando llamaron a las Fuerzas Armadas cuáles iban a ser las consecuencias? Vamos, todos sabían que si hay un golpe de Estado eso va de la mano de la aplicación de violencia».
A pesar de su apoyo condicional a un golpe, Kaiser se desmarcó de sus efectos más atroces: «La aplicación de violencia significa, entre otras cosas, también violación de derechos humanos ¿Estoy de acuerdo con la violación de derechos humanos? No, no lo estoy. No estoy de acuerdo», matizó.
Finalmente, el excandidato no dudó en señalar a la izquierda como iniciadora de la violencia política en el país: «La violencia política la inició el Partido Socialista en 1967 y el Partido Comunista incluso antes. ¿Por qué no somos un poco más honestos en este país?». Concluyó con una serie de preguntas retóricas que buscaban apelar a la razón: «¿Estamos de acuerdo con que se produzca de nuevo una situación como el 73? No. ¿La quiero? No. ¿Cómo se le ocurre que voy a querer que Chile pase hambre de nuevo, que estemos enfrentados, que haya milicias armadas? ¿Cómo se le ocurre? Seamos razonables».
Las declaraciones de Johannes Kaiser, a pocos meses de un nuevo aniversario del Golpe, reabren heridas y fuerzan una vez más la conversación sobre la memoria histórica, la violencia política y el futuro democrático de Chile.
SOJ





